Forjando viento (Historia)

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Forjando viento (Historia)

Mensaje  snak88 el Jue 15 Feb 2018, 18:45

Pues esta será mi primer historia publicada en este sitio. Esta historia tiene como base al MHFG1, lanzado en 2013 y únicamente para japón, en combinación con detalles del MH3rd y MHF2. Sin más que agregar, espero disfruten su lectura.

Forjando Viento

La herrería jamás ha sido una profesión glamorosa. Para un herrero el calor de las fraguas y el resonar de los martillos, golpeando fervientemente, son sus eternos compañeros, así como los peligros que todo esto conlleva. Bolsas coma capaces de causarle tal sopor a una criatura que esta deja de respirar, conchas choque que descargan una gran cantidad de electricidad capaz de matar, bolsas infernales que estallan a causa de un mal manejo u órganos tóxicos con venenos que matan al puro contacto son algunos de estos peligros; inclusive las herramientas representan un riesgo para quienes no las manejan adecuadamente.

La investigación tampoco representa muchas comodidades. Dormir sobre duros o pedregosos suelos, crecimiento de hongos en los pies a causa de la continua humedad, continuos ataques de wyverns cuando lo único que se tiene para defenderse es una pequeña libreta de notas, o meses de entera soledad en lugares inhóspitos e inexplorados son algunas de las delicias que la investigación wyvern presenta a sus adeptos.

Ambas profesiones suelen ser esenciales para la creación de nuevas armas y armaduras para los cazadores. A pesar de que normalmente los herreros cuentan con planos y referencias para la creación de tales objetos, así como para los procesos que se deben seguir según el tipo o especie de wyvern con la que se trabajara, y en contra parte los investigadores suelen dedicarse exclusivamente a descubrir nuevas aplicaciones de ciertos materiales o a el mejoramiento continuo de procesos de herrería, siempre existen nuevas cosas por descubrir en el mundo.

Cada que una nueva especie de wyvern es descubierta, una oleada de herreros e investigadores comienzan sus experimentos e incursiones para intentar escribir su nombre en el muy reservado pasaje de la historia de los descubrimientos. Esta oleada acompaña a que restos de dichos monstruos son comprados en precios estratosféricos, diversas solicitudes son enviadas a los gremios en busca de escoltas para aventurarse a los parajes donde estos habitan, algunas veces inclusive se capturan especímenes vivos para someterlos a diversos experimentos y observaciones, muchas veces de forma inmoral. Normalmente investigadores y herreros cooperan fervientemente intercambiando información y realizando experimentos en conjunto; las investigaciones de ambos avanzan mano con mano, pues los investigadores utilizan las nuevas herramientas y procesos descubiertos por los herreros y los herreros utilizan los datos descubiertos por los investigadores para mejorar sus trabajos. La cooperación mutua entre herreros e investigadores wyvern suelen denotar en grandes amistades durante años, e inclusive amor.

Pero existen casos muy raros, donde la realidad se encuentra con la ficción y el hecho es tan irreal que se convierte en leyenda; es el caso de los dragones ancianos. Seres que habitan únicamente en leyendas, cuyas visiones suelen ser efímeras o desastrosas, con poderes y habilidades que van más allá de la comprensión humana o lynian, cuya existencia se suele negar o dudar en la mayoría de los casos. Las armas y armaduras hechas a base de dragones ancianos igualmente suelen ser legendarias, de una calidad tal que incluso después de siglos, incluso milenios, pueden ser restauradas para devolverles su antigua gloria.

Muchos investigadores y herreros suelen dedicar su vida a la búsqueda de este tipo de wyverns, alcanzando muchas veces la ruina y el desprestigio. La existencia de dragones ancianos suele ser comprobada después de décadas y décadas de investigación, algunas veces incluso siglos. Cuando finalmente se conocen algunas costumbres de los dragones ancianos estos pueden ser encontrados por quienes los buscan, aunque en su mayoría no llegan a encontrar más de uno en toda su vida si son muy afortunados; uno de los casos más notables fue el del dragón tormenta.

El hecho sucedió en el rincón más profundo de las cumbres borrascosas, en una montaña sagrada para los habitantes de esa zona. En ese sitio se cuenta que un gran dragón, capaz de llevar consigo huracanes y tormentas, descendía cada cierto tiempo, provocando desastrosas inundaciones en los alrededores. Una de las aldeas afectadas era Yukumo, en la cual la aparición de tales desastres naturales se había convertido ya una tradición. Se cuenta que en algún momento de la historia las tormentas llegaron a tener una intensidad apocalíptica, obligando a la jefa de la aldea a solicitar ayuda al gremio de cazadores más cercano. Dicho gremio envió a su grupo de elite para solucionar el problema y, después de una incesante batalla, se logró ahuyentar a la bestia. Los cazadores llegaron a contar que el dragón no volaba como el resto de los wyverns que ellos habían visto antes, si no que levitaba, surcando los cielos al igual que un leviatán surca las aguas ayudado por una extraña aura de viento.

La noticia despertó el interés de diversos grupos de investigadores y herreros, excitados por la noticia de un nuevo monstruo poseedor de un aura de viento. Las investigaciones dejadas muchos siglos atrás, cuando el Kushala Daora fue descubierto y se buscaba recrear su aura en armaduras o armas, fueron reanudadas. Una oleada de personajes comenzó a arribar Yukumo y la antigua montaña sagrada en las cumbres borrascosas; cientos de solicitudes llegaron a diversos gremios, donde se pagaban cuantiosas sumas solamente por información de avistamientos de este monstruo; la demanda por los restos de Kushala Daora aumentó, y las falsificaciones de restos de amatsumagatsuchi (Dragón tormenta) se convirtió en un gran problema. La casi nula información sobre la criatura, así como los desastrosos resultados, tanto para la economía como para el prestigio de quienes se aventuraron en esta empresa, terminaron por devolver las investigaciones al olvido, convirtiendo al hecho en leyenda; pero el destino suele ser caprichoso en ciertos casos.

Las armaduras y armas con atributos de viento comenzaron a llenar el folklor de las leyendas de las aldeas cercanas a las cumbres borrascosas. La leyenda sobre el dragón tormenta y los artefactos creados a base de sus restos eran las historias favoritas de niños y adultos, quienes encontraban un gran entretenimiento tanto en contarlas como en escucharlas. En una aldea olvidada por los cartógrafos, en cuyos mapas jamás aparece tal, dos jóvenes wyverianos comenzaron a tener un gran interés por la leyenda; un aprendiz de herrero de nombre Trobe, y una aprendiz de investigador wyveriano, llamada Queral. Ambos comenzaron una extensa investigación sobre el tema, descubriendo la verdad sobre la leyenda, así como las olvidadas investigaciones sobre los equipos de atributo viento.

El interés se volvió obsesión, ambos usaban la mayor parte de las ganancias que obtenían en sus oficios para realizar pequeños viajes a otras aldeas cercanas buscando información, inclusive llegando a viajar a Yukumo en un par de ocasiones. Trobe mejoró sus habilidades en la herrería a tal grado que era solicitado para trabajos sumamente especializados, donde inclusive en un par de ocasiones fue parte de proyectos relacionados con el Kushala. Igualmente, Queral obtuvo un fuerte renombre, participando en diversas y extensas investigaciones de índoles demasiado variados. Las expediciones de investigación sobre el dragón tormenta comenzaron a hacerse cada vez más extensas cuando Trobe consiguió unos cuantos ayudantes, tanto felynes, wyverianos y humanos para su herrería, así como un acuerdo con diversos gremios de cazadores y caza recompensas.

Como antes se mencionó el destino es curiosamente caprichoso en ciertas ocasiones, pues, aunque en muchos casos el tiempo se ocupa de borrar los sueños de las mentes con grandes cucharadas de realidad y fracasos, este no fue el caso, sino todo lo contrario. Los descubrimientos y fracasos sencillamente motivaban más y más a la pareja, así como las burlas de los escépticos. La amistad se convirtió en amor y poco a poco sus esfuerzos y sacrificios comenzaron a rendir fruto, obteniendo una diversa cantidad de restos de Kushala y financiando un par de grupos de cazadores que seguían una muy confiable pista del dragón tormenta, con quienes incluso le lograron avistar. Las investigaciones comenzaron a avanzar a pasos agigantados cuando por fin pudieron obtener el primer cuerpo fresco de un amatsumagatsuchi, comprobando su existencia. Dos cuerpos más de amatsumagatsuchi, junto con varios restos de Kushala Daora procuraron gran fama tanto a los cazadores como a los investigadores. Desafortunadamente llegó un punto donde la investigación se atascó; pero un nuevo descubrimiento les devolvería la esperanza.

Diversos rumores sobre un gran dragón capaz, al igual que el Kushala y el dragón tempestad, de generar un aura de viento, y al igual que el segundo, era capaz de surcar los cielos cual si se tratase de nadar en los mares, aunque con una pequeña diferencia. Indudablemente el Kushala no necesitaba de aquella aura de viento para volar, pues para eso se valía de sus poderosas alas; el amatsumagatsuchi era capaz de volar gracias a su aura de viento, nadie podía negarlo, pero su fisonomía también ayudaba, dotada de todos aquellos pliegues que le mantenían a flote cual hoja que arrastra el viento; pero el dragón de los rumores no tenía nada de esto, según se decía tenía un cuerpo alargando con escamas color grisáceas y algunas color aguamarina, con un crin azul eléctrico  recorriendo su espalda, brazos y la parte inferior de su cola bifurcada, y dos pequeños apéndices en la espalda, similares a pequeñas alas rígidas, las cuales aumentan un poco su tamaño cuando vuela pero nunca realizan movimiento alguno.
La idea de un dragón capaz de surcar los cielos, ayudado únicamente de un aura de viento, sin ningún tipo de adaptación física que le ayudase, e incluso poseedor una que, al parecer, era lo contrario; sus alas habían sido atrofiadas pues ya no las necesitaba gracias al gran domino de su aura. La pareja comenzó la búsqueda de su nuevo objetivo, mientras los años surcaban sus rostros en grandes grietas y sus cabellos con grandes mechones blanquecinos, alejándose como nunca se habían alejado de su hogar, extendiendo la duración de sus viajes de meses a años. Se adentraron en tierras completamente desconocidas, cuyos nombres solo habían escuchado en las leyendas; lugares donde monstruos completamente exóticos para ellos encontraban su hogar, y los wyverns que tanto conocían solo habitaban en leyendas.

Esta vez la búsqueda fue extenuante,  invirtiendo gran cantidad de dinero (del cual no carecían, pues Trobe contaba con un par de herrerías más y Queral coordinaba desde la distancia un importante centro de investigación) para obtener el paradero del dragón, a quien llamaban Xiang Tien o dragón celestial, pues la mayoría de quienes tenían información sobre aquella criatura eran cercanos a cazadores que igualmente le buscaban, quienes a base del dinero lavaban su conciencia de la traición del hecho de difundir la información que con tanta dedicación habían recolectado sus amigos. Poco a poco comenzaron a pisarle los talones a la criatura hasta que, súbitamente y sin previo aviso, llegó a ellos la noticia de que una nave de investigación había sido derribada por esta. En la nave tripulaba un grupo de cazadores que perseguían a la criatura, pero desafortunadamente esta les atacó por sorpresa, haciéndoles caer cerca de una gran isla, en cuya zona volcánica la batalla continuaba; No perdieron ni un solo segundo.

La isla donde la batalla, supuestamente, se desataba, se encontraba a un par de días de camino al pueblo donde Queral y Trobe se encontraban al momento de recibir la noticia. La partida fue demasiado improvisada, ellos tomaron la primera nave de exploración que encontraron, prescindieron de algún grupo que les pudiera proteger de bandidos o monstruos. Prescindieron igualmente de esperar auxilio de algún centro cercano de herreros o investigadores. Sencillamente partieron en busca de la pieza faltante para completar su sueño; aquí inicia el final de su búsqueda.




El viento húmedo acariciaba el rostro de Queral, normalmente este viento le causaba dolor en sus gastadas articulaciones y en su viejo rostro, pero esta vez era agradable por un único motivo.  A lo lejos se contemplaba un tenue resplandor rojizo entre los nubarrones oscuros; era el resplandor de la gran isla volcánica que era su destino. Ella sencillamente se imaginaba el encuentro tan ansiado por ella y su marido, pero unos poderosos brazos le tomaron de la cintura, sacándole de sus meditaciones.

-En estos momentos una tormenta es un buen augurio ¿Cierto? – Mencionó su marido, posando sus labios contra su mejilla.

-Así es, amor mío, aunque no he vislumbrado ningún rayo rosa –

-Aún estamos demasiado alejados de la isla, quizá aquí solo repercuten las tormentas –
Entonces Trobe notó algo más en su amada, algo oscuro y preocupante.

- ¿Qué es lo que te preocupa? –

-No hemos contratado ningún tipo de protección ¿Crees que haya sido una buena idea salir sin esperar ningún tipo de ayuda? –

-Necesitamos verle vivo, si esperábamos más tiempo aumentaba la posibilidad de encontrar solo un cadáver o que el dragón escapara –

- ¿Pero, y si nos encontramos con algún monstruo grande? No podríamos hacerle frente– Los brazos de su amado la oprimieron con más fuerza, dándole una sensación cálida y de seguridad.

-No te preocupes, si es verdad que se está desatando una batalla entre los cazadores y el dragón celestial, los monstruos grandes serán lo suficientemente listos como para alejarse lo suficiente –

-Pero ¿Y si no está allí? –

-Resultaría un hermoso final para una hermosa vida junto a una hermosa mujer – En ese instante los labios de ambos se encontraron por algunos instantes.

-Desearía que los chicos estuviesen aquí –

-Ambos tienen sus propias responsabilidades, el pequeño Kalu está haciendo un gran trabajo supervisando la herrería más importante y administrando las demás; quien pensaría que un felyne tuviera tanto talento encerrado. Y la pequeña Ary aprende mucho ayudando a tu primo en sus investigaciones, a pesar de ser una humana – Un momento de silencio tuvo que transcurrir antes que Trobe continuara - ¿Nunca deseaste que tuviésemos nuestros propios hijos? no me malinterpretes, no me arrepiento de haber adoptado a Ary y a Kalu, pero no son de nuestra sangre -

-Muchas veces me he preguntado eso, pero no hubiera soportado estar postrada en la cama durante semanas con un gran bulto en mi estómago o un bebe entre los brazos mientras tú estás allí afuera, divirtiéndote en busca de estos dragones ¿Además qué harías sin mí, explicándote cada detalle del funcionamiento de sus órganos? –

Nuevamente sus labios se encontraron mientras, de una escotilla ubicada muy al fondo de la cubierta, la potente pero delgada voz de un grumete les interrumpió.

-¡El capitán ruega que regresen a sus camarotes, se acerca una fuerte tormenta! – Mencionó el chico.
Trobe y Queral contemplaron durante algunos segundos más aquellos nubarrones oscuros antes de obedecer, deseando poder ver una gran y delgada silueta surcando los cielos entre la iluminación de algún relámpago.

La tormenta azotó a la nave de exploración como si se tratase de una hoja a merced de los vientos veraniegos, dejando sin opciones al capitán quien únicamente intentaba evitar sucumbir ante la tromba. Cuando esta amaino la nave continuaba en una sola pieza, a diferencia de sus tripulantes; magulladuras, moretones y alguna que otra herida sangrante fueron las consecuencias más afables, pues un infortunado navegante sufrió una gran contusión en la cabeza, dejándole inconsciente durante algunas horas. Curiosamente el caprichoso destino sonrió a la pareja, pues los vientos pecaminosos les habían guiado justo al sitio donde la nave de los cazadores se había estrellado.

Un simple vistazo era suficiente para darse cuenta de la suerte que habían tenido los cazadores de haber sobrevivido a la calamidad, pues la nave estaba completamente en ruinas. Un análisis un poco más exhaustivo delató diversas perforaciones circulares en la nave, cuya circunferencia se encontraba completamente cubierta de hollín, es decir, quemada. La mayoría de la tripulación atribuía las quemaduras y perforaciones como producto de incendios provocados por el mismo siniestro, así como elementos metálicos sometidos a altas temperaturas; pero Trobe y Queral sabía que aquellos orificios eran la verdadera causa de la catástrofe, así como provocados por su objetivo. La pareja había escuchado diversas versiones diferentes sobre las habilidades y fuerza del dragón celestial, pero algo en lo que muchos coincidían era que, en ciertas ocasiones especiales cuando se enfurecía, era capaz de aumentar la intensidad de la tormenta, en la cual abundaban rayos azules y rosas, los cuales podía controlar a su antojo; para Trobe y Queral aquellas perforaciones no eran más que impactos de aquellos poderosos relámpagos.

A pesar del gran escepticismo mostrado por el capitán hacia la existencia del dragón celestial, comenzó a mostrarse reacio a seguir avanzando, claramente atemorizado por el reciente hallazgo. La pareja jamás había contemplado que el capitán les llevase hasta la zona volcánica, pero aún se encontraban a aproximadamente 4 días de camino, 6 tomando en cuenta que ya no eran unos jovenzuelos, así que, ayudados de gemas preciosas e instrumentos de navegación novedosos, lograron prolongar un poco más el viaje. Poco a poco el precario clima, así como aquellos densos nubarrones que resplandecían con potentes relámpagos rosados y azulados, pudo más que los sobornos y el capitán decidió que había tenido suficiente de aquella extraña aventura. Afortunadamente la pareja desembarcó a un día de camino, aproximadamente, de su destino.

Los grandes nubarrones alentaban a la pareja a avanzar sin descanso, mientras contemplaban el gran colorido de los relámpagos en aquellas aglomeraciones que no dejaban entrar ni un solo haz de luz, intensificando el resplandor de la lava en aquella zona volcánica. El trayecto comenzó a tornarse más tortuoso mientras se acercaban a su destino, pero por lo menos los monstruos grandes destacaban por su ausencia; Trobe había acertado y aquello les daba mayor esperanza de encontrar al dragón. Pero sus esfuerzos no fueron suficientes para compensar el peso de la edad, pues una vez caída la noche aún debían escalar una empinada y traicionera colina antes de adentrarse en la zona volcánica, así que sencillamente se detuvieron para seguir avanzando al día siguiente.

Dentro de la zona volcánica les era imposible diferenciar el día de la noche, sencillamente descansaban cuando sentían la necesidad, y cuando tenían fuerzas suficientes andaban en pos de una acumulación mayor de nubarrones, donde los relámpagos rosados y azulados abundaban. El andar era accidentado y bastante desafiante para sus ya ancianos cuerpos, pero la visión cada vez más cercana de los nubarrones les alentaba, aunque temían que la batalla, si es que se estaba desarrollando, terminara antes de su arribo.

Normalmente la caza de monstruos suele definirse en una sola batalla, pero en el caso de los dragones ancianos, según su experiencia y más aún de los dragones errantes, no suele ser así. Como la mayoría se podrá imaginar, las habilidades, fuerza y resistencia de este tipo de monstruos va más allá del entendimiento humano, dando pie a una batalla incesante y de días o semanas de duración. La batalla, en la mayoría de los casos, no solía comenzar en el momento preciso en que los cazadores divisaban al dragón, a menos que fuesen lo suficiente desafortunados para que este les descubriera. Normalmente comenzaba en el momento que los cazadores consideraban que estaban en condiciones ventajosas, pues de lo contrario sería un suicidio. En el primer encuentro suele utilizarse para reconocer al enemigo, tanto por parte de los cazadores como del dragón, los cuales suelen huir cuando se encontraran en desventaja; el dragón huye para recuperar fuerzas, sanar sus heridas y/o encontrar un lugar más adecuado para continuar la batalla, y los cazadores, además de compartir estos motivos para la retirada, también lo hacen para replantear sus estrategias o preparar algún tipo de trampa. Cuando los cazadores se retiran normalmente intentan hacerlo de forma que el dragón les pierda la pista, pero ellos a él no, así pueden atacarle cuando consideraran propicio el momento. Dadas estas últimas circunstancias, Queral y Trobe podían tener la seguridad que muy probablemente la batalla aún no estaría definida, sin embargo, no podían dar nada por sentado, pues esta podría definirse en cualquier momento.



Sin que en un principio la pareja reparase en ello, la mayor acumulación de nubarrones comenzó a andar en dirección a ellos, de lo cual se dieron cuenta después de pasar unas cuantas horas de sueño y verle a menor distancia sin que ellos hubiesen dado un solo paso. Esto último les motivo a continuar con mayor entusiasmo su camino, a pesar de que su siguiente obstáculo era una pequeña pero empinada colina. Para su mala fortuna, después de escalar la traicionera colina, debían realizar un no menos precario descenso hasta una pequeña planicie circundada por grandes acantilados, al término de la cual parecía haberse detenido la acumulación de nubarrones.

El descenso fue aún más peligroso que la escalada, pero una vez estuvieron en tierra firme, la visión de tener su objetivo tan cerca les devolvió las fuerza. Caminaron a paso firme durante aproximadamente una hora, vislumbrando en su mente una y otra vez el momento en que se toparían con aquel dragón, batiéndose en feroz batalla con el grupo de cazadores; pero el destino esta vez se interpondría en sus planes. Una gran acumulación de humo gris salió de la nada, nublando su vista; Queral fue sujeta por dos poderosos brazos totalmente desconocidos, los cuales le comenzaron a trasladar sin ningún esfuerzo mientras Trobe, quien había sometido a los primeros brazos que le habían intentado capturar, fue sometido brutalmente por tres pares de brazos, a los cuales se les sumó uno más para trasladarlo. Ambos fueron introducidos en una pequeña cueva, donde la oscuridad reinaba a tal punto que les era difícil distinguir más allá de sus narices, donde les arrojaron al suelo; Trobe intentó ponerse en pie y arremeter contra sus captores, pero una pequeña espada fue oprimida contra su garganta, deteniéndole, mientras una voz, femenina pero dura, resonaba en la cueva.

- ¿Quiénes son y qué es lo que buscan? –

-Somos investigadores, únicamente buscamos a los cazadores en pos del dragón celestial – Respondió Queral, tomando la mano de su amado para tranquilizarle.

-Mienten – Espetó la voz femenina, mientras oprimía aún más la espada contra la garganta de Trobe.

- ¡Te estoy diciendo la verdad! Estamos intentando crear armas y armaduras con atributos de elemento viento, llevamos años experimentando con restos de Kushala y dragón tormenta –

-Rithá, quizás sean de quienes hemos escuchado hablar todos estos años – Argumentó una voz masculina, claramente excitada por la posibilidad.

-No seas tonto, Cladus, no es posible que ellos- Comentó Rithá, siendo interrumpida por Queral.

-¡Es verdad, quizás escucharan de nosotros! Fuimos quienes financiaron a los cazadores que consiguieron derrotar al primer amatsumagatsuchi, hemos hecho inversiones similares durante toda nuestra vida –

-¡Vez, lo sabía! – Comentó extasiado a quien llamaron Cladus – Quizá ellos quieran financiarnos, o mejor aún, dar a conocer nuestra hazaña para que nuestra fama vaya más allá de cualquier frontera –

-O quizá solo buscan robarnos el crédito – Terminó diciendo Rithá – Recuerda que Rin nos advirtió de un par de investigadores que sobornaba a nuestros conocidos por información sobre nosotros.

-¡No! – Protestó Queral – Nosotros jamás haríamos algo similar, toda nuestra vida hemos velado de que los cazadores que nos auxilian en nuestras empresas reciban su bien merecida recompensa, tanto en fama como en economía –

-Además estas olvidando algo, Cladus – Agregó otra voz masculina – Nosotros, a diferencia de quienes cazaron al dragón tormenta no necesitamos su financiamiento, hemos dado con el dragón con nuestros propios medios –

-Así es – Apoyó Rithá – No necesitamos su dinero, ni su ayuda, hemos dado con el dragón nosotros solos, y no necesitamos nada de ellos que no podamos conseguir una vez matemos a nuestra presa –

-Oh, sí lo hay – Dijo Trobe, mientras intentaba alcanzar su mochila de viaje.

La espada que oprimía su garganta aumentó la presión, haciendo que un fino hilillo de sangre bajará hacia su pecho.

- ¿Qué intentas, anciano? No te he dado permiso de moverte– Dijo de forma amenazadora Rithá.

-Solo toma mi mochila – Contestó Trobe con la voz ahogada por la presión de la espada.

-No somos ladrones –

-No me malinterpretes, allí tendrás la prueba que decimos la verdad –

Muy cuidadosamente Trobe entregó la mochila a Rithá, quien inmediatamente distinguió un tosco, pero bien forjado yelmo, apartando un poco la espada para observar el objeto. Queral, aprovechando la intrigada mirada de su captora, arrojo un pequeño guijarro al yelmo; el guijarro fue desviado sutilmente por un aura de viento emitida por este. Todo mundo quedo pasmado ante la acción que acaban de presenciar.

-Hemos logrado recrear el aura de viento de estos dragones – Comenzó a comentar Queral - Pero solo a una escala muy pequeña, en un combate real esta aura, si es que aparece, no sería capaz de desviar o amortiguar el golpe directo de un monstruo. Tampoco hemos sido capaces de estabilizar el aura en armas, sencillamente aparece y desaparece sin control. Si logramos ver al dragón celestial vivo, y analizamos sus restos una vez le cacen, quizá seremos capaces de estabilizar y controlar el aura a voluntad, inclusive quizá podamos crear una armadura que permita levitar al usuario –

Una antorcha fue encendida y la cueva fue iluminada. La pareja logró distinguir a sus captores, estos eran un grupo de 4 cazadores y 3 cazadoras, cada uno de ellos portando un arma distinta y con fisiologías correspondientes a esta. Una esbelta cazadora, armada con espadas duales, se acercó a la pareja e, inclinándose sobre ellos y entregándoles el yelmo, les dijo.

-Les dejaremos viajar con nosotros, pero no harán nada estúpido; comerán cuando les digamos, hablaran cuando indiquemos que es seguro hablar, dormirán solo cuando lo creamos pertinente y permanecerán completamente callados e inmóviles cada que se los ordenemos. El dragón es bastante peligroso y no quiero morir por dos ancianos wyverianos incapaces de seguir órdenes. A cambio de nuestra amabilidad seremos los propietarios de los primeros equipos funcionales que forjen –

-Así lo haremos –

-Y no se les ocurra huir, nuestra arquera y nuestro artillero tienen muy buena puntería -



Durante una cantidad incalculable de horas, el grupo se movió sigilosamente en pos de la enorme acumulación de nubarrones. Rithá, la clara líder del grupo, tomaba de vez en cuando algunos binoculares para comprobar la posición del dragón, asomada sobre alguna colina o elevación, para indicarles su próximo movimiento. Las suplicas e intentos de soborno por parte de Trobe, para que la líder dejara mirar unos momentos por los binoculares, fueron inútiles, pues la cazadora argumentaba que no se permitiría ser descubierta por el dragón solo por un wyveriano curioso; ya llegaría el momento en que ellos pudieran vislumbrar al dragón.

Queral y Trobe pudieron contemplar, a una distancia considerablemente cercana, al dragón por primera vez un par de horas antes que el encuentro entre este y los cazadores se suscitara. Todo lo que se les había dicho sobre el dragón era real; este surcaba los cielos sin ayuda de ningún tipo de alas o modificación física dedicada a esto, e igualmente daba hábiles piruetas cual leviatán jugueteando en las aguas. Lo último suponía una gran dificultad para los cazadores, pues debían arrinconar al dragón con su primer ataque, de otra forma estos se colocarían en una situación muy precaria según su experiencia; sencillamente resultaría triunfante quien realizara su ataque con perfección. Cuando el dragón se detuvo y descendió a una distancia considerable, los cazadores comenzaron rápidamente sus preparativos.

La pareja observo como un par de ellos armaba muy rápida pero meticulosamente una ballesta bastante elemental mientras el resto se aproximaba al dragón; todo estalló en cuestión de instantes. La madera de la ballesta crujió, sus engranes comenzaron a moverse, la cuerda se tensó y, momentos después, tres grandes lanzas, atadas con cuerdas entre sí con forma de red, sometían al dragón momentáneamente, derribándole. Los cazadores no perdieron un momento y se abalanzaron contra el dragón en un abrir y cerrar de ojos, al mismo que este se liberaba de sus ataduras, comenzando la batalla. Todo se tornó en una completa confusión; la crin del dragón se tornó azulada en la base, amarillenta en el centro y rojiza en las puntas, asimilando una llama, y su aura de viento hacía danzar alrededor del dragón las llamas del volcán; los cazadores huían cuando el dragón se abalanzaba cual bala sobre ellos, dejando tras de sí una intensa llamarada. Grandes rayos rosados y azulados impactaban el suelo mientras intensas llamaradas, consecuencia de pequeños estallidos provenientes del inestable suelo, atiborraban el piso donde se apoyaban; los cazadores aun así atacaban al dragón cada que este se encontraba a su alcance.

Queral y Trobe sencillamente observaba extasiados la batalla, pero cuando ellos creían que esta se encontraba en igualdad de condiciones, terminó tan fugazmente como comenzó. El dragón tocó suelo por algunos instantes, lo cual aprovecharon los cazadores para atacar furtivamente el cuerpo de su oponente, sin embargo, sin que ellos lo esperaran, una gran bola de luz eléctrica se formó sobre la cabeza del dragón, la cual bajo y, antes que pudiesen ponerse a cubierto, estallo en un sinfín de rayos y luces.

Los cuerpos de los cazadores yacían inmóviles en el suelo mientras lo wyverianos observaban al dragón alejarse de forma decadente, claramente herido por los últimos ataques recibidos. La pareja observaba sus sueños dejar aquel sitio junto con el dragón; pero Trobe no iba a permitirlo. Tomó una gran lanza colocada a un lado de la ballesta, apuntando en dirección al maltrecho dragón, decidido a terminar con él, pero algo le detuvo. Trobe comprendió todo, comprendió la razón por la cual el dragón era capaz de levitar de aquella manera, y la razón por la que ellos jamás lograrían su meta; el dragón no dominaba el aire, sencillamente era parte de él, como lo era todo en este mundo, como todo era parte de una misma cosa y una misma cosa se componía del todo, conformando así el mundo donde habitaban, y para ellos era imposible recrear tan compleja relación en unos cuantos metales forjados, al menos no matando aquel maravilloso ser; él sencillamente bajo la ballesta, conmovido por aquella epifanía, mientras las lágrimas recorrían su rostro, sin saber precisamente si se debía a su reciente revelación o al ver una vida entera de trabajo destruida



El sol bañaba con amabilidad aquella zona, antes asediada por nubes tormentosas, mientras un pequeño grupo trabajaba en una destrozada nave de exploración bajo sus amables rayos.

- ¿Están seguros de que pueden repararlo? Parece bastante dañado – Comentaba el anciano, pero fornido wyveriano a sus compañeros.

-No por completo, pero quizás podamos rescatar lo suficiente para construir un pequeño dirigible para regresar lo más pronto posible – Respondía un fornido cazador.

-No puedo creer que hayamos fallado, sencillamente, tanto tiempo, tanto esfuerzo - Se quejaba una esbelta cazadora, aunque al vislumbrar el oscuro semblante que se dibujaba en la pareja wyveriana, reformó sus palabras – Excúsenme, debe ser peor para ustedes, toda una vida de trabajo -

-No pasa nada – Respondía Queral a Rithá – Logramos grandes avances, y logramos comprender lo que nuestros antecesores no pudieron, sencillamente era un sueño imposible –

-Quizá no tan imposible – Respondió Cladus – Antes de venir aquí escuche rumores sobre un dragón anciano, llamado Garuba Daora, quien habita en tierras mucho más lejanas que estas y es capaz de utilizar a su antojo el elemento viento, producto de la unión de hielo y trueno, quizá él sea la clave -

-Quizá – Le interrumpió Queral – Pero ahora mi esposo y yo nos encontramos cansados, demasiado cansados Es hora de que regresemos a nuestro hogar, nuestros pequeños deben extrañarnos muchos, esa investigación será trabajo para alguien más –

-Si llegan a necesitar cualquier cosa no duden en buscarnos – Finalizaba Cladus, totalmente consiente que los días de investigación y exploración habían terminado para la pareja.


... ... ... ... ... ... ... ...



-¡Date prisa Ary, quiero llegar cuanto antes donde el viejo Cladus! – Gritaba un curtido felyne a una mujer de cuerpo esbelto.

-No te apresures tanto Kalu, el viejo Cladus no se moverá de allí –

-Pero, debemos darnos prisa ¡Hemos esperado demasiados años para comenzar este viaje! ¿Acaso no quieres encontrar cuanto antes al Garuba Daora? –

-Claro que lo deseo, deseo sentir lo que mi señor padre y mi señora madre sintieron cuando vieron ante sus ojos el primer amatsumagatsuchi, pero si ellos pudieron pasar años en espera de su primera pista, creo que nosotros podemos esperar algunos minutos. Quiero visitarles, el camposanto no se encuentra lejos de aquí -

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