Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

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Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Lun 19 Sep 2011, 23:08

Monster Hunter Tri
Bueno, al ver lo emocionados que andan algunos escribiendo historias (muy buenas, he de decir), me he decidido a postear una que llevo pensando desde inicios del verano, pero que, a falta de internet, fue cayendo en el olvido. En ella se narrará las peripecias de un joven mientras intenta ganarse un nombre en el Clan Head n' Kill de Loc-Lac para continuar con el legado de su padre.

-Componentes del foro que ya han aparecido:

Draxian, Tehanu, Kamo, Dexter, Lameth, Gzus, Sojex, Rubenthalos, David966, Kyle, Viltevil, Kath, Raven, Rhia, Leena.

Aparecerán muchos componentes del foro. Espero que sea de vuestro agrado. Ahí va, a ver que tal:

Prólogo
Spoiler:
"Cuando todo parezca perdido, hallaréis la respuesta en la ciudad del desierto"
La única persona que había en la plaza contempló las palabras escritas en la embarrada lápida. Las lagrimas cubrían su joven rostro y se deslizaban por sus mejillas. Su expresión era seria, y sus ojos denotaban determinación. Con paso decidido, se acercó a la lápida y depositó unas flores de pétalos rosas a los pies de la misma.
Contempló durante largo rato el lugar de reposo final de la que había sido la persona que más había admirado, en la que más había confiado, ciegamente como lo solían hacer los más chiquillos de la aldea. Pero un sentimiento de furia amenazaba con salir trepando por su garganta. No podía soportarlo más. Arrodillándose frente a la lápida, aulló con todo el ímpetu que fué capaz de reunir:
-¡Me mentiste! ¡Dijiste que eras el hombre más fuerte del mundo! ¡Maldita sea.... maldito, maldito seas!
Empezó a golpear con todas sus fuerzas la lápida, sintiendo crujir los huesos de su mano a cada golpe, hasta que con un ruido horrible la piel se le abrió y la piedra quedó salpicada de sangre. La misma sangre que hacia no mucho tiempo había corrido por las venas del hombre que yacía enterrado a su lado.
-¿Por qué....?
Se sentía desgraciado. Desgraciado, por no haber podido despedirse en condiciones del difunto. Furioso por que este hubiera rechazado toda la ayuda de los demás cazadores. Furioso por sentirse tan impotente e ínutil.
-Papá...
Lloró. Lloró más de lo que nunca había llorado en sus dieciocho años de vida. En silencio, las lágrimas caían en silenciosos repiqueteos al suelo y humedecían la tierra ya manchada con la sangre de su padre.
Si alguna vez había odiado a su padre, no lo recordaba. Pero de lo que sí estaba seguro era de que eso no caería en saco roto. La muerte de su padre no sería en vano. Con ella, el joven había quedado en posición patriarcal. Era el encargado de defender y dar de comer a su familia. Y eso era lo que iba a hacer.
-Sabía que te encontraría aquí.
El joven no se dío la vuelta ni saludó cuando una figura saltó del tejado más próximo y aterrizó a su lado.
Ahora había otra persona en la plaza, de pelo negro y corto, cejas afiladas y ojos pequeños. Al contrario que el desdichado niño, que los tenía grandes y verdes (ahora enrojecidos), adornados por un pelo liso que le caía en largos mechones sobre la cara.
-¿Donde sino iba a estar? -casi siseó el joven lloroso. Sus palabras denotaban desprecio y ganas de estar solo-. Puede que tú no lloraras la muerte de tu asqueroso padre, pero como puedes ver, yo sí. Y no me arrepiento de ello. ¿Sabes? Quizas si hubiera dejado....
Dejó de hablar cuando un puño que duplicaba el tamaño de los suyos se estrelló contra un lado de su cabeza. Empezó a ver puntitos luminosos, pero se mantuvo en pie.
Esto no es nada comparado con el dolor de mi corazon.
El otro joven, ligeramente más mayor, no sonrió ni dió muestras de alegrarse por lo que acababa de hacer.
-Deja de hacer el tonto. Tu padre no estaría orgulloso. ¡Murió haciendo lo que más quería, maldita sea!
-Tu no sabes...
-¿Acaso crees que a mi no me importa que Lioras muriese?
El pequeño no tuvo respuesta a eso. Se quedó callado, lamentando lo inepto que había sido. Se merecía aquel puñetazo, y muchos más.
-Tu padre era casi como el mío propio -continuó el otro-. Lamento su muerte tanto como tú. Pero llorar ahora no sirve de nada. Dime, ¿que pone en la lápida?
El menor giró la cabeza hacia otro lado, señalando la lápida.
El otro suspiró hastiado y entornó los ojos.
-¿Qué crees que puede significar?
-No lo sé. Pero de algo sí estoy seguro. Aqunque ignoro porqué, mi padre quiere que nos dirijamos a Loc-Lac.
La mirada del otro joven se encendió.
-¿Entonces por qué dices que no lo sabes?
-Obvio. Iré a Loc-Lac. Y tu vas a ir conmigo. Sabes más del desierto que cualquier otro de por aquí. ¿O acaso tu padre no se dedicaba al contrabando de monstruos por esa región? Seguro que te contaba muchas historias...
-Antes de desaparecer -terminó el mayor.
Los dos se quedaron en silencio delante de la tumba de Lioras Larieli. A pesar de haber crecido prácticamente juntos, eran muy diferentes entre sí. Y no solo en el aspecto físico. Tras un largo rato que parecieron horas, el pequeño por fin habló:
-Voy a ser cazador.
Su amigo se giró y le miró a los ojos.
-¿Quieres seguir los pasos de Lioras?
El otro asintió.
-Quiero continuar el legado que me dejó mi padre. Debo continuar sirviendo al Gremio tal y como él hizo en vida. Debo vengar su muerte. El wyvern que debo matar se encuentra ahora surcando los cielos plácidamente, sin darse cuenta de que su víctima ha sido esta vez muy diferente a las que está acostumbrado. Ha destruido una familia.
Los ojos del joven brillaban con determinación. Había cerrado los puños, con lo que la sangre que salía de estos caía en abundancia sobre el suelo.
-Draxian, ¿vendrás conmigo?
El mayor, Draxian, se quedó mirándolo otro largo rato. Cuando al fin habló, lo hizo extendiéndole una mano.
-Claro, ¿acaso esperabas librarte de mí tan facilmente? Tu viejo era amigo mío también, ¿sabes?
Se estrecharon la mano, Draxian haciendo un notable gesto de disgusto al notar la sangre resbalar entre sus dedos.
-¡Ah, esto! No hay problema. Nada que no se pueda arreglar. ¿O no te acuerdas de cuando casi pierdo un brazo?
Los dos se alejaron de la lápida charlando como críos, haciedo planes sobre cómo iban a llegar al desierto y lo que iban a hacer a continuación. Las luces de las casas se empezaban a apagar, dejando paso a una tensa oscuridad a la que los dos estaban ya muy acostumbrados.
De repente, un ruido hizo que el más pequeño se diera la vuelta y mirase al tejado de la casa más próxima. Una figura femenina los observaba desde lo alto. Lucía una capucha y lo que parecía ser un bulto de considerable tamaño atado a la espalda. Tan pronto y súbitamente cómo apareció, la sombra se desvaneció en la noche. ¿Se lo había imaginado? No importaba, pues el tono de extrañeza de su amigo lo hizó imaginar, minutos despues, que eso no había ocurrido de verdad.
-Degxion, ¿qué ocurre?
Draxian lo observaba desde el final de la calle, perplejo.
-Te has quedado ahí parado. Tío, ¿estás bien?
¿Cómo es que no ha visto nada?
-Si.... Sí, lo estoy -reafirmo ante la preocupada cara de
Draxian-. Vamos, nos esperan.
Con esperanzas renovadas y un súbito ente de emoción latiendole en el pecho, Degxión echó a andar, dispuesto a continuar el legado de su padre. Se secó las lagrimas. El Gremio iba a tener visita.

Capítulo 1
Spoiler:
Aunque la arena en los exteriores de la muralla rugía salvajemente intentando echarla abajo, Loc-Lac tenía por sentado que la arena era el menor de sus problemas. La población de monstruos había aumentado en considerable cantidad, para alarma de los pácificos ciudadanos.
La ciudad dependía por completo del servicio de los cazadores. Sin ellos, quedaban completamente al descubierto de innombrables bestias. Estos monstruos, además de suponer el desafío definitivo para aquellos que pretendiesen convertirse en lo mejorcito del Gremio de cazadores, suponían una importante fuente de recursos.
Por una de las dunas del interminable desierto que rodeaba la ciudad, apareció un gigantesco barco de metal y madera, surcando la arena como si de olas marítimas se tratase. Todos los hombres que iban a bordo de la embarcación dieron un grito para avisar de que ya casi habían tocado la tierra.
Poco después, la pasarela del barco se extendió e hizo un ruido sordo al golpear el suelo firme. Por ella bajó un joven.
Cubierto con una capucha y una capa negras, era de lo más raro que la ciudad hubiera visto nunca. Con una espada al cinto que parecía parpadear, descendió la pasarela. La gente se giraba para mirarlo e interrumpía sus conversaciones matutinas. Dados los tiempos que corrían, los forasteros no eran bien recibidos en la ciudad, y menos si llevaban pintas de haberse escapado del Infierno.
Haciendo caso omiso de las miradas de odio que lo acuchillaban por detrás, el joven siguió su camino por las concurridas calles. A ambos lados de la alzada se podía observar todo tipo de actividad comercial. Desde felynes (pequeños humanoides parecidos a los gatos) que aportaban todo tipo de consejos y guías turisticas a los extranjeros, como pequeños artesanos que exponían su mercancía al público:
-¡Este pico es de lo mejorcito! -le aseguraba uno de ellos a un cazador con pinta de
despistado-. Da igual a donde te lo lleves, nunca se romperá, ¡ni siquiera en ambientes volcánicos!
El encapuchado esbozó un amago de sonrisa y pasó junto a la pintoresca pareja de ciudadanos.
Según iba avanzando ciudad adentro, la marabunta se dispersaba y ya no había tantos comercios como antes. Cuando parecía que no había posibilidades de ocurrir nada emocionante, el encapuchado vió un letrero que adornaba un arco de piedra, por encima de él.
-¡Mira! ¡Lo hemos encontrado!
-Sabía que el Gremio andaría por aquí. ¡Ricky tenía razón!
El joven se apartó para dejar pasar a un trío de niños que, mientras él se introducía de espaldas a los centinelas, armó suficiente alboroto para que nadie reparara en él. Los niños volverían contentos a sus casa al encontrarse unas bolsas de monedas en sus bolsillos, cortesía del encapuchado. Les guiñó un ojo mientras se volvía.
Ante él tenía la mayor aglomeración de cazadores que había visto nunca. Todos bien equipados, descansaban en unos bancos de madera dispuestos a lo largo de una terraza al sol. Enseñaban sus armas, sonreían y lanzaban indirectas a las cazadoras. Varias recepcionistas inspeccionaban el currículum de unos cazadores y les señalaban un tablón a sus espaldas.
El joven avanzó resuelto y se colocó en mitad del barullo.
-Veamos... ¿¡Quién es el imbecil más fuerte de aquí!?
Se hizo el silencio. Varias cabezas se giraron; otras se limitaron a orar por el alma del muchacho y a seguir bebiendo.
-Yo.
Al oír la voz, el joven se dió la vuelta, solo para caer al suelo empujado por unos enormes brazos.
-Mirad esto, ¿no es patético?
Ante él tenía un mastodonte capaz de, sin exagerar, aplastarle la cabeza a un Giadrome. Otros casi o tan grandes como él le seguían.
-Nuevo, ¿verdad? Me parece que -le asestó una patada al chico en el estómago, que se
encogió-. ya tenemos un juguete nuevo. Y ya tenemos a alguien que nos pague las bebidas, ¿eh?
Sus tocayos le rieron la gracia estúpidamente.
-Así que ya sabes, chaval. ¡Para...!
No pudo acabar de hablar.
Rápido como el rayo, el joven se levantó del suelo y le hundió el puño en el estomago al gigante. De repente, el grandullón salió disparado contra la pared más cercana, en la mano del joven quedaban restos de una bomba de luz.
-¿Como te atreves...?
-Cállate.
El cazador se quedó clavado a la pared por la solapa de la cota de malla gracias a una espada de, fácilmente, metro y medio de largo.
-¡No...!
-Que te calles. Bien, te voy a dejar las cosas claras. Tú y los gilipollas de tus amigos me vais a dejar en paz. Me vais a dar vuestras consumiciones. Y me vais a dar el pase para una residencia de cazador. Si no lo hacéis, me temo que no os despertaréis mañana -le susurró el joven con una sonrisa condescendiente.
-Alto.
Una voz había paralizado el ambiente. Ladeando la cabeza, el joven se dió la vuelta.
Ahí va.
Caminando entre la abrumada multitud había una mujer vestida con kimono rosa y negro. Una capucha negra le colgaba de los hombros, cubiertos por un largo cabello negro. Sus ojos habría sido bonitos... si en ese momento no estuviesen mirando al joven con tanto instinto asesino.
Al llegar a los problemáticos, le sacó la espada de las ropas al cazador, que cayó asustado al suelo. Acto seguido, miró al joven, que se temió lo peor hasta que vió como ella misma le envainaba la espada en el cinto. La mujer se dió la vuelta y le dió un puntapié en la cara al grandullón.
-Fuera.
No hizo falta repetirselo para que los tres imbeciles abandonaran la taberna más rápido que un Diablos encabritado.
El joven se bajó la capucha, incrédulo.
-Tu... estabas en la aldea hace tres meses.
-Si, según tengo entendido, quieres seguir los pasos de Lioras, ¿verdad, Degxion? Al verte en la aldea, se lo comuniqué al Clan inmediatamente -dijo con una nota de orgullo en la voz-. Ya lo saben todo acerca de tu llegada.
Degxion asintió.
-Ven. Te presentaré al Gremio.
Le condujo por una serie de calles apartadas de la taberna.
-Me llamo Tehanu. Soy (desgraciadamente para ti) la encargada de entrenar a los aspirantes al Clan, y de echar del Gremio a aquellos cazadores que tocan las narices a los demás -señaló el callejón que conducía de vuelta a la taberna-. como aquél.
-¿Y yo? Casi le mato. No tendré problemas. ¿O sí?
-¿Tú? No. Tecnicamente aún no perteneces al Gremio ni al Clan de tu padre, así que no tengo derecho a hacer nada contigo.
Degxion asintió. No se atrevia a poner en duda los métodos de Tehanu, pero de repente se imaginó a cientos de hombres masacrando las filas del Gremio y a Tehenu diciéndoles: "¡No pasa nada, no estáis en el Gremio!"
-Entonces... -logró articular el chico-. ¿Voy a entrar en el Head n' Kill? ¿El Clan al que pertenecía mi padre?
-Tras sus debidas pruebas, sí. ¡Ah, ya hemos llegado!
Se detuvieron frente a unas grandes puertas de madera, de más o menos cinco metros de alto. Varios cazadores con alabardas miraban con ojos evaluadores a Degxion por encima de las rendijas de sus cascos.
-No te preocupes -dijo la cazadora-. La mayoría de los de ahí dentro son más fuertes que estos patanes.
Algunos de los guardias les lanzaron miradas de odio. Degxion lo advirtió y se pegó a Tehanu a la vez que asía la empuñadura de su espada.
-Vamos, nos esperan -dijo Tehanu poniéndole una mano en el hombro. A una señal de la cazadora, los hombres abrieron las puertas.
Capítulo 2
Spoiler:
-Como decís los novatos, "...uah..."
Degxion tenía ante él una larga antesala con largas mesas de madera. Altos pilares de piedra la adornaban y crecían entre las mesas. En las paredes había numerosos tapices que representaban batallas de miembros del Clan con feroces monstruos, como los dragones escupe-fuego Rathalos y Rathian.
Antes de que pudiera admirar la elgancia del lugar, las puertas se cerraron detrás de Degxion y Tehanu. La estancia quedó sumida en la oscuridad.
De repente, las antorchas colocadas a lo largo de las extensas paredes de la sala se encendieron e iluminaron a escena con una luz rojiza. Los monstruos de los tapices aparecieron de nuevo, más amenazadores que nunca.
-Tehanu, ¿de qué va todo es...?
Pero no había nadie para escucharlo.
Ligeramente asustado, el chico asió el mango de su espada y avanzó. La amenazadora sala permaneció en silencio mientras Degxion caminaba por encima de la alfombra roja que cubría gran parte del suelo.
¿De qué iba todo eso? No era una broma de su gusto.
-En serio, si esto es una broma, más vale que tenga final feliz.
Nadie contestó.
Súbitamente, un rugido parecido al grito de un águila, pero cien veces amplificado, llenó la sala. Enormes piedras salieron volando en todas direcciones, y varios peñascos amenazaron con partirle la cabeza a Degxion. Uno de ellos se desprendió del todo del techo. El chico alzó la espada.
La piedra se partió en dos y sendas mitades cayeron a los lados del chico, que cayó al suelo envuelto en una nube de polvo.
Cuando por fin se levantó, hecho una furia con el mundo, miró al frente. Tuvo que reprimir las ganas de soltar un grito de sorpresa.
Del hueco del techo descendió, batiendo las alas, un gigantesco dragón rojo, con un collar de espigas atado con una cadena rota. Su rostro estaba adornado por unas afiladas orejas y unos brillantes ojos azules. De su boca armada con cientos de dientes goteaban gotas de baba, ansiosas por corroer huesos. De sus fosas nasales salian volutas de humo.
El Rathalos batió una vez más las alas y se inclino sobre sus patas. Raspó el suelo con una de ellas y trozos de la lujosa alfombra salieron despedidos.
Un calor infernal rodeó a Degxion, quien corrió rápidamente a esconderse detrás del pilar más cercano. Una bola de fuego impacto a pocos centimetros del pilar, y disolvió parte de la pared, que ahora goteaba jugo intestinal ardiente.
El chico se atrevió a asomar la cabeza, pero cuando lo hizo, se agachó inmediantamente. La cola del Rathalos destrozó la parte superior del pilar, y la sección de techo se vino abajo.
Con esperanzas de escapar, Degxion se escurrió entre las piernas del wyvern, no sin antes recibir un par de arañazos que le destrozaron la capa. Sintió el calor de la sangre en las piernas.
Varias piedras se partieron en la cabeza del Rathalos, que ni se inmutó. El monstruo echó a correr detrás del chico, que corría por encima de una de las mesas. Degxion podía notar el calor del fuego quemando las mesas y sus botas.
Al final de la mesa, el chico noto que su corazón se saltaba un latido cuando la boca del monstruo se cerró en torno a su cuerpo. Notó el sabor de la sangre mientras se esforzaba por librarse de la presa mortal. Sacó la espada y golpeó un ojo del monstruo con el mango.
No supo que era peor, si que un monstruo semejante lo trirurase, o la sensación de apagón que tuvieron sus ojos cuando todo su cuerpo se estrelló cotra la pared. No veía nada. Oía al monstruo rugir triunfante. Sus pisadas... todo el lugar se iba a desmoronar, y él iba a venirse abajo con él.
El aleteó de las alas del Rathalos cesó. El chico abrió los ojos, y vió a un hombre vestido con una brillante tunica naranja enfrentarse al monstruo. La espada del extraño brillaba, ondeaba y hacía salpicar sangre por todas partes.
El chico se levantó y alzó la espada. No iba a quedar como un lastre. Juntos se lanzaron al ataque, y el acorralado Rathalos sucumbió finalmente cuando sendas espadas se clavaron en su cuello, tras unos cuantos embates, la garganta del monstruo dejó de gorgotear y sus ojos se apagaron. Estaba muerto, inerte como aquellos monstruos del tapiz.
-Eh...
Degxion, todavía sangrando y resoplando, hichó el dolorido pecho. La armadura de su padre le había protegido bien.
Miró al extraño, cuya cara la adornaba una mal afeitada barba. Por un momento, no supo porqué, tuvo la sensación de que le iba a regañar, pero su cara adoptó una expresión paternal antes de decir:
-Lameth. Bienvenido al Clan Head n' Kill.
Degxion se sorprendió cuando vió, a su alrededor, a cientos de personas aplaudiendo, gritando su nombre. Varios hombres acarrearon fuera el cuerpo del Rathalos. La sala estaba exactamente como antes, la luz rojiza de las antorchas había desaparecido, y el estropicio no existía.
Confundido, lo único que pudo hacer fue sonreir cuando lo condujeron, entre alagos, a una de las mesas, y lo sentaron entre otros tres cazadores, que le dieron uno a uno su felicitación. El más alto habló por ellos.
-Soy Kamo, estos son...
Señaló a un joven un par de años mayor que Degxion, con el pelo rapado, y de duras facciones.
-... G' zus...
A continuación se dirigió a un chico alegre que le estaba dando palmadas en el hombro. Parecía el más contento de todos.
-... y Dexter.
-Encantado. Oíd, ¿que coño ha pasado? Acabo de matar...
-Lo sabemos, Lameth te lo explicará todo. Era parte de la prueba de acceso.
-¿Al Clan? -preguntó Degxion. Kamo asintió, mientras se tocaba distraído un rizo del pelo-. ¿Y cómo es que todo ha vuelto a la normalidad? ¡Deberíais haber visto...!
-Y lo vimos, cuando hicimos nuestra prueba. Nadie sabe que desafío te espera hasta que la haces -explicó Dexter-. Aunque, joder, la nuestra vino después de un aviso, no como la tuya, tío.
-Tranquilízate y cena. Estarás... cansado -dudó G' zus al ver los ensangrentados ropajes de Degxion-. Puedes quedarte en nuestra habitación. Lameth ha accedido a que seas nuestro compi de caza.
Sin saber muy bien de que iba todo eso, se sirvió toda la comida que pudo y, antes de darse cuenta, estaba subiendo amodorrado unas escaleras hacía el dormitorio del grupo.
-Mañana tienes tu ceremonia de presentación. Así que duerme y procura descansar, te lo mereces, tigre.
Degxion siguió las indicaciones de Kamo hasta su cama. Cerró la ventana, que estaba abierta, y aspiró los vestigios de la brisa, ahora aislada fuera en el desierto.
-¿Mañana... debo ponerme algo especial?
-Tu presencia basta -dijo Dexter metiendose en una de las otras tres camas-. Es todo rutinario, no hace falta que vayas armado. Ningún Fatalis va a entrar sin invitación , ¿sabes? -bromeó Dexter.
-Si -afirmo G' zus-. Como cuando...
Siguieron hablando largo y tendido hasta que oyeron voces en el pasillo.
-Buah... *hip*... ¿no ha shido la hoshtiarl?
-Calma, Sojex... Te llevaremos a tu camita, con una duchita. Mañana, como nuevo.
-Menudos borracho estais hechos.
Susurros. La voz de Tehanu irrumpió en el pasillo, y se oyeron pasos apresurados y nuevos susurros.
-Si, tu también, Rub' Aguer.
-Cállate, David.
-Que os den... vamos a sobar, anda...
Degxion durmió bien esa noche. Se veía capaz de cumplir el reto que su padré le había propuesto. Y no iba a parar hasta conseguirlo.
Capítulo 3
Spoiler:
A la mañana siguiente, Degxion se despertó gracias a unos gritos provenientes del pasillo.
Parecía ser que el tal David había bebido toda la noche a costa de Sojex y Rub' Aguer, y ahora se encontraba corriendo por los pasillos en ropa interior, mientras cantaba una balada de letra, digamos, "obscena".
Degxion hizo caso omiso a los consejos de Dexter de como vestirse para una gala y se puso lo primero que vió en el armario. Al final acabó vestido con una larga túnica con encaje en el pecho, una capa de esmóquin de color caqui y unos guantes blancos a juego con el encaje. Su cabeza la adornaba un gran sombrero con una pluma roja, que le daba un aire aristocrático.
El chico levanto una ceja y fingió que le pedía la mano a una chica imaginaria.
-Anda, vamos.
Con la impresión de ser sorprendido por Kamo, Degxion casi tropieza con su propio pie.
Al salir al pasillo, las miradas se posaron directamente en él. Aunque no eran las miradas furibundas a las que últimamente estaba acostumbrado. David se encontraba intentando escapar de una llave de Tehanu, mientras goteaba sangre de todos los orificios de su cara. Aún así, él y todos los demás giraron la cabeza para observar a Degxion. Tehanu soltó a David, que emitió un quejido lastimero al caer al suelo, y bajó escaleras abajo con Degxion y los demás.
-La sala está abarrotada de gente, como podrás... oír -dijo Tehanu mientras se esforzaba por mantener una sonrisa del todo artificial-. La ceremonia es sencilla, tu solo escucha a los Reyes y todo irá bien.
-¿Puede ir mal?
Tehanu se hizo la loca mientras criticaba la manera de vestir de Dexter.
Al llegar a la Gran Sala, los recibió una marea de vítores y aplausos. Al contrario que la noche anterior, en la sala había varias chicas, que observaban con atención todo lo que pasaba. Dexter y G' zus empezaron sin avisar a empujar para intentar, a toda costa, llamar la atención.
Al darse cuenta de la presencia de las chicas, Degxion se acomodó el sombrero y avanzó a paso rápido para colocarse delante mientras Tehanu fruncía el ceño mirando a los dos compañeros, que ahora estaban pisándose en silencio.
Con los nervios bulléndole en el pecho, Degxion se colocó frente a una serie de tres tronos, cuyos ocupantes se encontraban, al menos en su mayoría, mirandolo. Uno de ellos estaba con las piernas cruzadas, mirando distraido al corro de chicas que cuchicheaba a espaldas de Degxion.
El chico se sorprendió al ver lo joven que era. Ataviado con un chaleco rojo, llevaba el pelo castaño de punta. Comparado con los envejecidos rostros de sus dos compañeros, era toda una sorpresa. El que ayer había combatido a su lado, Lameth, le miraba fijamente desde su asiento. El otro, cuyo ojo derecho estaba cubierto por unas vendas negras, se atusaba la perilla despreocupadamente.
-Veo que no has tenido problemas en habituarte a... el sitio -dijo Lameth por encima del alboroto general. La sala enmudeció y Lameth continuó hablando.
-Ayer, presenciaste y experimentaste la prueba de acceso al Clan. Como habrás observado, la sala vuelve a estar impecable. Simplemente te voy a decir que en ese momento no estabas aqui. Eso es todo por ahora.
>>Pero, has conseguido entrar en nuestra familia. Aunque el Clan tiene a su disposición numerosos cazadores, el Gremio no se hace cargo de sus problemas. Es más bien al revés. Si el Gremio no cuenta con cazadores lo suficientemente fuertes, el Clan les echa una mano gustosamente.
>>Una vez aclaradas estas dudas (seguro que las tenías, no pongas esa cara), he de comprobar si me he quedado con tu nombre. ¿Degxion, verdad?
El chico asintió.
-Degxion Larieli, a su servicio.
-Y nosotros al tuyo -respondió Lameth con una inclinación de cabeza.
Degxion reparó entonces en un cuerto trono al lado del hombre de las vendas. Estaba parcialmente cubierto por un velo transparente, y parecía que no se usaba desde hacía mucho.
-¿Por qué está vacio ese trono?
-No tenemos porqué responder a eso.
El joven de rojo estaba mirando a Degxion con un gesto de asco en el rostro. Lameth y todos los presentes se volvieron a mirarlo. Eso no lo achantó.
-Pronto sabrás que hay cosas que es mejor no preguntar. Hablando de eso, chaval. ¿No has venido acompañado a Loc-Lac? ¿O es que Tehanu se ha equivocado?
Antes de que Tehanu, que estaba en una de las filas de atrás, dijera nada, Degxion habló.
-No tengo porqué responder a eso.
Kamo se adelantó apresuradamente y se llevó una mano a la espada mirando fijamente al joven de rojo. Varios guardias le rodearon.
Los ojos de Degxion se cristalizaron por un momento, y su presencia se hizo más notable si cabe. Varios presentes abrieron la boca, y el joven de rojo chasqueó la lengua y desvió la mirada. Lameth habló, posiblemente para calmar el ambiente.
-Bueno, ¡es un placer para mi darte de nuevo la bienvenida al Clan Head n' Kill! Te presento -señaló al joven de rojo, que ahora se encontraba guiñandole un ojo a una chica de pelo castaño, que desvió la mirada con desprecio. Degxion le fulminó con la mirada-. a Kyle Sky, y -señaló al hombre de las vendas, que lo saludó con la mano-. a Vilt Downworld. Me acompañan en el mando del Clan. Y creo que ya conoces a...
-Si -Tehanu apareció de golpe al lado de Degxion, que casi tuvo que sujetarse el pecho para que su corazón no se tomara unas vacaciones permanentes-. Ya está al corriente de lo que le espera.
Degxion abandonó la sala tras unas cuantas visicitudes más, que incluyó la orden de alejamiento de su corazón del exterior (esta vez de emoción) cuando Tehanu le comunicó al él y sus compañeros que se iban de misión con ella.
-Todo rutina. No os preocupeis.
El chico sabía que iba a probarlo de nuevo. El hecho de que Lameth le hubiera ayudado con el wyvern le molestaba un poco aún, así que por él, ningún problema. Acompañado por Tehanu, Dexter, G' zus y Kamo, se dirigió al patio. Kamo se detuvo a saludar a un muchacho, un par de años más joven que Degxion.
-Raven, si buscas a Kath, se está escondiendo de Kyle en el tejado.
Continuaron caminando por una serie de pasillos, mientras hablaban entre ellos.
-¿Habéis hecho muchas misiones?
-No muchas -contestó Kamo-. No entramos en el Clan mucho antes que tú.
-Pero tenemos las nociones -dijo G' zus mientras agitaba el martillo peligrosamente.
En el patio los esperaba un dirigible de tamaño considerable. Tehanu subió la primera.
-Vuestro equipo está dentro.
-¿Y tú? -preguntó Degxion.
-Yo ya lo tengo.
Tehanu esperó a que los demás subieran al dirigible antes de levantar un arma gigantesca. Aunque a primera vista parecía un amasijo de hierros, Degxion estuvo seguro de que guardaba algún secreto. Todos se acomodaron en los bancos del dirigible mientras las hélices rugían y se elevaban cientos de metros. La ciudad fue quedando abajo y los edificios fueron disminuyendo de tamaño. El viento agitó el pelo de Degxion, Dexter se sentó sin mirar abajo, verde como una lima, y Kamo y G' zus fueron a hablar con el capitán.
-¿A donde vamos?
-Al bosque inundado. Han avistado a un monstruo de los nuevos. Me lo cargaría de un soplido, pero quiero comprobar de qué eres capaz -dijo sonriendo Tehanu.
Degxion no hizo ningún comentario y se dispuso a entrar en los compartimentos del vehículo para ponerse su equipo. Una armadura roja, con numerosas espigas y escamas enganchadas en la malla, le esperaba. Degxion reconoció partes del Rathalos. Era muy cómoda, y los pinchos le aseguraban buena protección contra mordiscos. ¡La primera caza como miembro del Clan!
-Si. Va a ser una pasada.
-Yo de ti no estaría tan seguro.
Degxion se volvió y vió a Tehanu.
-Lo que has hecho durante la presentación ha sido una estupidez. No solo has importunado a uno de los cuatro Reyes, sino que además le has negado...
-Hay ciertas cosas que es mejor no preguntar. Si me lo permites, me gustaría guardarme esa información -se señalo la cabeza-. aquí. Así que...
Tehanu le impidió la salida.
-No te busques enemigos, Degxion.
-Sería lo más parecido a una relación que he tenido nunca.
Tehanu enmudeció. Abrió la boca para decir algo, pero se lo pensó mejor. Degxion notó las miradas de sus compañeros clavadas en la nuca.
-¿Así que "cuatro", eh? Lo tendré en cuenta. Porque yo solo he visto a tres.
Degxion le dió la espalda a Tehanu y salió al exterior mientras se ajustaba la espada, dejando a la cazadora sola en la oscuridad.
Capítulo 4
Spoiler:
El aire empezaba a humedecerse notablemente, y antes de que los cazadores pudieran preveerlo, un chaparrón de magnitud considerable confirmó que el desierto se encontraba ya a kilómetros de distancia. El dirigible se balanceaba peligrosamente a través del temporal.
La cara de Dexter hacía tiempo que había dejado de ser verde para ser algo así como grisácea, y Tehanu se encontraba dándole instrucciones al capitán.
-Por lo visto es nuevo -dijo Kamo. Degxion y G' zus le escuchaban asustados-. No ha volado nunca por esta región.
-¿Siempre llueve por aquí?
-Así es. Pero era algo inusual hasta unos meses. Varios fenómenos meteorológicos han estado asolando las regiones de caza de todo el mundo, convirtiéndolas en páramos de hielo o zonas volcánicas.
-¿Y este bosque al que vamos se incluye en la lista, verdad?
Kamo asintió.
Cuando Tehanu se sentó con ellos, se hizo el silencio. Nadie quería sacar el tema de lo que había pasado hace apenas media hora, y el ambiente se podía cortar con un cuchillo.
Cuando alguién habló, fue el capitán:
-Ya hemos llegado. Descenderemos aquí. Tened cuidado.
El dirigible comenzo a descender al bosque, raspando las altas ramas de los más altos arboles. Por suerte, la tela del dirigible era muy dura y no había peligro de rotura. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca del suelo del bosque, saltaron ágilmente y tocaron tierra.
-Llevais bengalas. Si no avisais, vendré a buscaros dentro de doce horas. Buena caza.
Tehanu comenzó a andar antes de que el dirigible desapareciera entre la lluvia.
El terreno era húmedo, embarrado y era la cuna de las más abundantes y raras especies que había visto Degxion. Más de una vez se vieron obligados a esconderse detras de los frondosos árboles, para ver pasar grupos de hasta veinte escamosos y ágiles leviathanes. Sus hocicos echaban vapor de agua, y emitían constantemente gorgoteos acuosos a través de sus gargantas.
-Ludroths.
-Buscamos al líder.
-Exacto.
Siguieron caminando hasta que un ruido les hizo darse la vuelta. Varios felynes salvajes avanzaron entre los arbustos.
-Escuchad -dijo Tehanu-. A partir de aquí, debo pediros la separación. Degxion vendrá conmigo, mientras que vosotros ireis a través de los arbustos por los que han pasado esos tipejos. Nosotros iremos por ese lado de ahí -dijo señalando un pasillo de curvados árboles.
Degxion se apartó el húmedo pelo de la cara. Le disgustaba la idea de que Tehanu le acribillara a preguntas sobre su vida, como ese Kyle.
-Vamos.
El pasillo de árboles les recibió con alegría, sus ramas rasgandoles las caras. Kamo y los demás pronto desaparecieron a sus espaldas.
Los árboles iban desapareciendo. Les costaba bastante andar. Y llegaron a un claro.
Degxion echó a correr cuando distinguió una figura humana tirada en medio del claro.
Era una chica, y tenía la insignia del Clan. Su armadura estaba manchada de sangre, y tenía un corte profundo en el abdomen. Su cara estaba blanca.
-Espera aquí, Degxion. Avisaré al capitán para que la suba al dirigible y le cure las heridas.
-Pero...
Tehanu le ignoró y desapareció a gran velocidad entre los arboles en busca de la zona de aterrizaje.
Degxión resopló y se inclinó para ver mejor a la chica. Se sacó un pañuelo de la bolsa y le limpió el barro de la cara.
-Así mejor.
Degxion dió un grito cuando los ojos de la chica se abrieron y ésta se levantó.
-Me habéis estropeado la trampa. El olor de esta sangre iba a atraer a mi presa -dijo poniendo los ojos en blanco.
Degxion se levantó del suelo, incrédulo. ¿Quién...?
-¿... eres tú?
La chica le observo de arriba abajo (Degxion se arrepintió del lamentable aspecto que presentaba, e intentó adecentarse un poco el pelo), hasta que su mirada se posó en la insignia de su pecho. Su mirada perdió un poco de dureza.
-Rhia.
-Degxion. Escucha, ¿cuanto hace que llevas aquí?
-Horas. Pero el monstruo no acaba de aparecer, parece ser que me ha tocado un bicho un poco...
Se interrumpió al oír un aleteo por encima de ellos. Levantaron la cabeza.
Degxion no pudo evitar recordar su prueba de acceso cuando vió como los ojos de una Rathian se posaban sobre ellos. De facciones casi exactas a las del Rathalos, un color verdoso adornaba sus escamas. De sus espalda salían unas afiladas púas grises. Y sus dientes eran tan agresivos como los de su congénere.
-¡Espero que estés lista para esto, Rhia!
-¿¡Está de coña, no!? ¿Cuanto tiempo llevas...?
-El suficiente para saber que esos bichos mueren igual de bien que matan.
La chica sonrió y se ató la melena en una coleta. Inmediatamente después, desenvainó su espada. Una gélida brisa inundó el claro, y no contrastó nada bien con el fulgor ardiente de la espada de Degxion. Aún así, Degxion se alegró al ver que el arma de Rhia era una espada larga, como la suya.
La Rathian rugió y se lanzó a por ellos.
Ambos cazadores saltaron, cada uno hacia un lado del monstruo, que se estrelló contra un montículo de rocas. Rhia acabó la voltereta y arremetió contra el cuello del monstruo con un grito. Las púas de la Rathian pararon el golpe casi por completo, y el monstruo no desaprovechó la oportunidad.
Antes de que Rhia pudiera reaccionar, la cola se dirigió directamente hacia su cara. Pero Degxion se interpuso entre la chica y la extremidad, que pronto quedó seccionada por un tajo de la espada del chico.
El monstruo se lanzó al suelo mientras chillaba de dolor, la herida salpicando sangre por todas partes. El miembro se agito un poco en suelo antes de quedarse inmovil.
-¡Ten más cuidado! ¡Ataca a la zona del cuello!
Pero la bestia no se lo puso fácil. La falta de oscuridad hacia esa batalla mucho más dificil que la que Degxion había librado contra el Rathalos. Pero esa vez contaba con una compañera desde el comienzo.
Pronto los cazadores estuvieron cansados, pero el efecto de la pérdida de sangre por parte de la Rathian empezaba a dar sus frutos; su piel empezó a ponerse blanquecina, y el monstruo tuvo pronto muchos tropiezos tontos. En un ocasión Degxion apenás tuvo que saltar para esquivarla, y en otra estampida contra Rhia, la bestia cayó al suelo tras fallar su ataque.
-¡Ahora, está cansada, acabemos de una vez!
Degxion y Rhia descargaron las espadas contra las patas de la Rathian, que cayó al suelo. Los jovenes aprovecharon para abalanzarse sobre el monstruo. La espada de Rhia se hundió en el pecho de su enemigo, que gritó incrédulo al ver cómo unos cristales de hielo desgarraban la piel y sus organos desde dentro. Degxion arremetió entonces contra el cuello del monstruo, y separó la cabeza del resto del cuerpo, a la vez que un grupo de llamas surgían del ensangrentado cuello del wyvern. El pesado cuerpo y su cabeza cayeron al suelo, muy separados uno del otro. Se estremecieron durante unos momentos, expulsaron un nuevo chorro de sangre, y quedaron inmóviles.
Degxion y Rhia guardaron sus armas, y se sonrieron. Degxion no tardó en reparar en que no había cumplido su misión, justo a la vez que Rhia gritaba:
-¡Cuidado!
El chico se dió la vuelta, solo para caer al suelo envuelto en un dolor agudo.
-¡Ajá!
Una sombra pasó volando por encima de él, y acto seguido G' zus pasó rápidamente agitando el martillo, intentando golpear de nuevo a una bestia escamosa. Se asemejaba a un gran león, con una esponjosa melena. Degxion no tardó en darse cuanta de que era el jefe de los Ludroths.
Kamo y Dexter no tardarón en clavar sus grandes espadas en el cuerpo de la bestia, que todavía dió señas de luchar.
-¿¡Quieres más!?
El grito de Tehanu quedó sofocado por un crujido cuando su hacha-espada partió la cabeza del Ludroth en pedazos, que quedaron desperdigados por los suelos.
-Nueva, ¿eh? -dijo Degxion levantándose y señalando el arma de Tehanu.
-Si -la enfundó-. ¿Sabéis que? Hemos acabado. ¡Mirad!
La sombra de un dirgible cubrió el claro.
Volvían a casa. Esta vez, con una nueva amiga.
Capítulo 5
Spoiler:
Todavía se oía el rugido del motor del dirigible cuando Degxion y los demás entraron en la Gran Sala. Rhia se había colocado el brazo de Degxion (que sufría unos espasmos de dolor impresionantes gracias a las quemaduras ocasionadas por el ataque del Ludroth) y lo llevaba a duras penas. No había nadie en la sala para recibirlos.
Al menos, no aparentemente.
Una docena de chicas surgieron de id vosotros a saber dónde y se arremolinaron en torno a Rhia. Degxion salió despedido a los brazos de Dexter, que lo sujetó. Rhia le dirigió una mirada que parecía decir: "Lo siento."
Degxion caminó agarrado a Dexter seguido de sus compañeros, bastante apenado. Se había hecho muy amigo de Rhia, y se había acostumbrado lo suficiente a la presencia de la chica como para sentir que había un hueco vacio en su plantel de compañeros. Hay muchas cosas capaces de hacer que entre dos personas surja una amistad.
Y es que derribar a un wyvern de siete metros de largo es una de ellas.
Una vez sentado en su cama, se hizo un apaño con unos vendajes que encontró en uno de los cajones de la cómoda. El dolor remitió, y aunque aún encontraba la piel húmeda y pegajosa, se encontró mejor.
Los cuatro amigos se sobresaltaron cuando llamaron a la puerta. El joven al que Kamo había saludado antes de partir al bosque entró con un par de bolsas llenas de zeniques. Dexter se pusó en pie con una mirada anheladora, pero G' zus le tiró del brazo y negó con la cabeza.
-Hermano, aquí está la recompensa por la misión. ¿Así que esta vez has matado una Rathian, no? ¡Cada vez son más grandes!
-No he sido yo. Ha sido Degxion.
Los grandes ojos del chaval se posaron por unos momentos en Degxion.
-Tu también estás en el Clan, ¿no, Raven?
-¿Cómo sabes....? Da igual. Aquí todos somos del Clan.
Se vieron interrumpidos por unos nuevos toques en la puerta. Esta vez entró un joven de aspecto arrogante al que Degxion identidficó como Sojex.
-Chicos, Vilt quiere veros. Nosequé de unas armas. Consideraos peña con suerte. Yo llevo sin cambiar mis armas décadas.
-Sojex, todo el mundo sabe que llevas aquí tanto como nosotros -dijo Kamo mientras acompañaba a Degxion fuera de la habitación.
-Lo que sea. El caso es que nuestro artesano wyveriano ha hecho algunas mejoras en vuestras armas gracias al buen trabajo de los yogurines.
Degxion supuso que con eso se refería a él y a Rhia.
-La tuya es muy especial, Degxion. No solo no ha adquiri...
-Gracias, Sojex, pero creo que a partir de aquí puedo yo.
Sin darse cuenta, habían llegado frente a los tronos de la Gran Sala. Raven llegó a su lado.
El único rey presente en ese momento en la sala era Vilt.
-Resulta, Degxion, que tu arma ha reaccionado de manera diferente a las de los demás.
Mientras hablaba, un pequeño wyveriano con pinta de estar estresado fue depositando una serie de armas en brazos de los cazadores. Cuando finalmente suspiró aliviado al no tener más peso, los chicos examinaron sus armas.
Kamo tenía en sus manos una larguísima lanza de color carmesí, que parecía aumentar el calor corporal del que la llevaba. El escudo rojo que la acompañaba quedaba genial.
El arma de G' zus era muy exagerada y tosca. Consaba de un gran baston, clavado brutalmente en la cabeza de un Rathalos. Esa parte del martillo brillaba gracias a los llamativos ojos del wyvern.
Dexter miraba extasiado una gran espada roja, que parecía hecha directamente después de haber engarzado un mango de arma a traves de la columna vertebral de un Rathalos.
-Bien. Tu arma, a parte de no haber adquirido los colores característicos de los wyverns reyes, ha ganado, inexplicablemente, elemento dragón.
Degxion contempló su arma. Una larga hoja lisa, de color negro, con empuñadura carmesí, on toques verdosos. En el filo se podían apreciar breves destellos de color morado.
-¿Habéis usado el arma de mi padre, verdad?
Vilt asintió.
-La abundancia de elemento fuego en tu arma ha provocado una reacción natural que pocas veces ve uno en una misma vida. Puedes considerarte afortunado.
Cuando llegó la hora de la cena, los amigos se sentaron en una mesa alejada del resto.
-¡Vaya pasada de armas! -exclamó Dexter mientras intentaba encontrarle espacio a su arma entre todos los platos de comida de la mesa.
-Haz el favor de no jugar con eso -suplicó Degxion-. Podrías prenderle fuego a la mesa.
-No eres el más indicado para hablar -bromeó Kamo.
-Imagina que de repente enormes dragoncetes comienzan a brotar de tu espada -se temió G' zus, mientras hacia aspavientos con los brazos, simulando el vuelo de un wyvern.
Todos rieron.
-Por cierto... -dijo Kamo sin venir a cuento-. ¿Te importa que te llamemos Mimosin?
-¡¿Cóooomooo!?
-Nah, solo entre nosotros cuatro. No podíamos soportarlo más después de ver lo rápido que hiciste migas con Rhia.
Degxion le dió un puñetazo amistoso en el hombro.
-Mira... hablando de lo cual...
Siguiendo la mirada de G' zus, los otros tres se dieron la vuelta. Hacia la mesa se dirigía Rhia, acompañada (para desgracia de Degxion) por dos chicas más. Viendo la cara de Rhia, que pedía a gritos ayuda, y viendose inferior a los demás en estos temas, Degxion intentó hacer mutis por el foro, solo para recibir un pisotón de Dexter, que le susurró que se quedase.
Los chicos hicieron, a regaadientes, hueco en los bancos de las mesas. Las otras dos chicas se sentaron a los lados de Degxion sin hacer caso a las protestas de Dexter y Kamo. Rhia se sentó al lado de G' zus, claramente abochornada.
Degxion miró de reojo a la chica de su izquierda, y reconoció a la chica a la que Kyle había tirado los tejos en su primer día en el Clan. Su largo pelo castaño cubria parte de una armadura blanca.
La otra chica, bastante más pequeña que ellos, miraba asustada a Rhia, suplicandole qué hacer.
-Que conste... -dijo Rhia, más colorada que el martillo de G' zus-. que la idea de sentarnos aquí ha sido de Kath.
-Embustera...
-Parece... -empezó Degxion (todos se callaron, y él se arrepintió de haber llamado la atención)-. que aquí hubieran venido mejor salas... "privadas"... No os atrae mucho el tema de mezclar chicos y chicas, ¿verdad?
-¡A mi no me importa! -saltó la menor de las chicas.
Todos la miraron, y ella resbaló hasta casi meterse debajo de la mesa.
-Leena... Deja de... Que más da. Chicos, esta es mi hermana Leena.
-Encantado -Degxion le tendió la mano a Leena, y ella dio un pequeño brinco antes de devolverle el saludo.
Permanecieron largo rato en silencio, sin saber que decir. Degxion empezaba a comprender por qué no había mucho contacto entre ambos sexos. Aparte de que los temas de conversación no eran los mismos ni de lejos (los de los chicos solían ser sobre las super armas "másmolonas" que había conseguido esa noche, y lo malo de los temas de conversación de las chicas, como Degxion había comprobado desde que llegó allí, es que el tema de conversación era él), no había mucho feeling entre nadie, y no se hablaban demasiado.
-Eh -Raven apareció detrás de Rhia-. ¿Se puede?
-Hermanito... ¿No estabas escuchando la historia de Soja y Rub' Aguer?
-Si... pero dejó de ser divertida cuando apareció el Gigginox... esas cosas me dan escalofrios. ¿Sabías que el veneno de una de esas... putillas... tarda, aproximadamente, un cuarto de hora en provocarte el coma permanente?
A partir de ahí, nadie tocó la comida en el resto de la tertulia.
-Rhia, ¿es verdad que mataste una Rathian esta mañana?
-Si... pero de no ser por Degxion, ahora no tendrías a la preciosidad de cara que tienes ahora delante -bromeó Rhia.
-¡Que va! Si no llega a ser pot ti, iria cubierto de crema hidratante hasta el cuello.
La cena se alargó bastante con las batallitas (la mayoría exageradas) de lo que había ocurrido en el bosque inundado, desde el supuesto salto que Dexter dió desde una cascada, hasta la evidente trola de G' zus en la que aseguraba haber visto un Gobul pescando Epioths con su farol.
Cuando llegó la hora de irse a dormir. Lameth dió unas palmadas.
-Bien, escuchad todos. Mañana se eliminan los cotos de caza de todas las zonas. Las misiones volverán a estar disponible a primera hora de la mañana.
-¿Acaso lo de esta mañana no fue una misión? -le susurró Kamo a Degxion por lo bajo.
-No exactamente... Según Tehanu, quería probarme.
-... en el desierto se han avistado numerosos Barroths y Diablos...
-¿Sí? Que raro... Normalmente basta una prueba para asegurarte la entrada. Quizás fuera por lo de tu padre... Quizás quisiera comprobar que no te habías ablandado.
-¿Conociste a mi padre?
-Por otra parte, los Gobuls están en epoca de apareamiento...
-Os lo dije...
Ignorando a G' zus, Kamo respondió a la pregunta de Degxion.
-No personalmente, pero todo el mundo sabía lo buen cazador que fue Lioras Larieli. Una lastima, si me lo permites.
-Gracias.
Con el orgullo renovado, Degxion y los demás subieron las escaleras de vuelta a los dormitorios.
Antes de entrar en su cuarto, se oyó:
-¡Buenas noches, Mimosin!
Se distinguió el perfil de Sojex metiendose por una puerta, y el de Rhia y las chicas riendo a carcajada limpia mientras pasaban por otra.
Fulminando a Kamo con la mirada, Degxion se metió en su cama.
Capítulo 6
Spoiler:
-¡Ahora, Degxion!
La trampa funcionó a la perfección, el resorte de peso se accionó y el Barroth quedó atrapado en el agujero.
-¡Vamos, todos a la vez!
Cuatro bombas tranquilizantes se estrellaron a la vez en la plana cara del monstruo, que al aspirar los vapores somníferos quedó profundamente dormido.
-¡Bien!
Ya se encontraban contemplando como el capitan y sus hombres cargaban el cuerpo del Barroth a bordo del dirigible.
-Siempre me he preguntado una cosa -le dijo Degxion al capitán-. ¿Qué hace el Gremio con los monstruos capturados?
-Depende. En casos como el de los Rathalos, se usan para poner a prueba a los cazadores -Degxion hizo un gesto de resignación-. pero en el caso de estos, los criamos de nuevo en cautividad, para luego ponerlos en libertad. Economía de... no se como lo llaman.
Degxion no tuvo ganas de comentarle que aquello no tenía nada que ver con la economía.
Llevaba ya varias semanas en el Clan, y la situación había mejorado notablemente. No solo tenía que aguantar cada vez menos bromas acerca de Mimosin, sino que se había ganado cierto renombre en el Clan salvando una aldea infestada de Kut-Kuts y Qurupecos (una pesadilla).
El viaje en dirigible se hizo más ameno que la situación que les esperaba al llegar a casa. Los ocupantes del dirigible se asomaron por la barandilla y observaron, atónitos, a una muchedumbre saliendo por la gigantesca puerta del cuartel.
Un alboroto sobrehumano, aún peor, reinaba en el interior. La gente corría de aquí para allá y los Reyes intentaban calmar la situacion en la mayor medida posible, sin éxito.
-¿Qué pasa?
-Una tormenta de arena -contestó uno de los guardias de la puerta principal-. Nuestros centinelas la han avistado un par de horas tras vuestra partida. Parece peligrosa, y no creo que las murallas sean lo suficientemente fuertes para evitar daños.
Los amigos se asomaron a la puerta principal pasados unos minutos, cuando la mayoría de los ciudadanos se había apelotonado en la gigantesca plaza de delante del cuartel.
Lameth salió a la plaza acompañado de unos cuantos Comandos Antidragon, entre ellos Aguer y Sojex, que intentaban parecer lo más calmados posibles, posiblemente para apaciguar a los preocupados ciudadanos.
-Los centinelas han avistado una tormenta en el desierto. Se trata de un dragón anciano Jhen Mohran.
Muchos de los ciudadanos emitieron suspiros de angustia, y varios niños se agarraron a las faldas de sus madres.
-Solo puedo recomendar la entrada en los refugios de Loc-Lac hasta que la tormenta haya terminado. Con un poco de suerte, el monstruo no reparará en...
Un rugido impresionante interrumpió las palabras de Lameth, y todos sin excepción se taparon los oidos, varios cazadores se arrodillaron y empezaron a gritar, intentando ahogar el dolor. Degxion se apoyó contra la pared e intentó guardar la compostura, pero acabó arrodillandose también. El rugido se extendió más allá de los montes que rodeaban el sur de la ciudad, y hasta el agua del lago central pareció retumbar. Kamo y los demás se levantaron del suelo, bastante aturdidos.
-Rectifico -dijo Lameth, jadeando debido al grito-. A no ser que nuestros cazadores intervengan, la ciudad está perdida.
Un revuelo considerable se levantó en la plaza, y muchos de los ciudadanos escupieron al suelo y maldijeron su suerte.
Lameth y los Comandos se volvieron y miraron a Degxion y los demás. por un momento, parecieron no querer involucrarlos en todo eso, pero al final Lameth habló.
-Partiremos todos, sin excepción -señaló a Raven y al resto de los cazadores más jóvenes-. , perdón, menos vosotros.
-¡No! -Raven avanzó a empujones entre los demás-. ¡No pienso dejar a mi hermano!
-He dicho.
Raven no insistió.
Cuando todos los cazadores, incluido Degxion, salieron a la plaza, varios ciudadanos se interpusieron en su camino. Tras unos momentos de duda, arrojaron unas flores rosadas a sus pies. Las mismas que Degxion había dejado a los pies de su padre, hacía ya mucho tiempo.
A las afueras de la taberna les esperaba un puerto. El mismo en el que había desembarcado el joven Larieli. Filas de enormes barcos de madera y metal cubrían las agitadas arenas a pie de tierra. Los marineros se daban ánimos unos a otros, sabiendo a lo que se iban a enfrentar.
A sabiendas de que la mitad de ellos no volvería a casa.
Cuando subían al barco más grande de todos, a Degxion se le desató el nudo del estómago.
-¿Qué hay de malo... bueno... de más malo en este monstruo?
A Gzus se le quedaron los ojos como platos.
-¿Nunca has oído hablar del Jhen Mohran?
-Me crié en una aldea en las montañas, muy lejos de aquí. La fauna de monstruos no era la misma, ni de lejos...
-Ya veo... En efectos prácticos, el Jhen Mohran es una maldición para Loc-Lac. Aunque su espalda esté llena de minerales y de recursos, muere gente. Hace poco la ciudad fue atacada por otro. No estábamos cuando pasó, y por lo visto, la ciudad no se ha recuperado del todo todavía.
El capitán dió la orden, y el gong retumbó por toda la ciudad. Antes de que se dieran cuenta, ya se encontraban en "mar" abierto. El gran barco se deslizaba sobre la arena y todos corrían a sus puestos. Varios hombres se apostaron en las balistas de los flancos del barco, y otros cargaron los cañones con gigantescas balas de hierro. El eco del gong ya no se oía, y varios centinelas se habían apostado en la proa, y escrutaban el horizonte con ojos expertos.
-¿Estáis listos, no?
Sojex y Rhia se habían acercado a ellos. Iban muy bien equipados, y sus ojos denotaban preocupación.
-No nos queda más remedio -susurró Dexter.
A Degxion no le cuadraban muchas cosas, pero no pudo evitar intentar resolver una de sus dudas.
-Es grande, ¿verdad?
-Muy grande.
Cómo apoyando la afirmación, un rugido muy parecido al que había abrumado a la población en la plaza frente al cuartel del Clan retumbó por toda la zona, aunque esta vez sonó un poco más amortiguado que antes.
Degxion ahogó un grito cuando vió una gran tormenta de arena frente al barco. Apenas tuvo tiempo de agarrarse al mástil central antes de que la arena los engullera.
Se puso la capucha que siempre llevaba en la armadura y observó a los demás. Se habían colocado un especie de viseras de cristal delante de los ojos, de manera que la arena no se los dañaba.
A continuación, el mundo se vino abajo. El barco se inclinó peligrosamente hacia un lado, notando la falta de arena, y una gigantesca figura, que triplicaba, no, cinco veces más grande que el barco, surgió de la arena. Degxion ahogó un grito.
El monstruo, si es que esa montaña podía ser calificada como tal, medía facilmente cincuenta metros de largo. A pesar de no estar cerca, se podía observar duplicaba con facilidad la altura del barco. Unas grandes patas parecidas a aletas, pero con dedos, le nacían del tronco, y dos exagerados colmillos asomaban por debajo de la base de la boca. Con esas cosas podía ensartar al barco como si fuera un juguete. En definitiva, se podía montar una pequeña poblacion en la espalda de esa monstruosidad. Era como una gran ballena cubierta de gandes escamas, que nadaba plácidamente, ahora a escasos metros del barco.
-¡Vamos!
Los hombres se colocaron en sus puestos, pero no dispararon. Algo les había llamado la atención.
Sobre el lomo del Mohran había una persona. Ahora caminaba tranquilamente de un lado para otro, observándolos con calma. Parecía ser un hombre, con bastantes años encima, y al que la vida no había tratado bien últimamente.
-¡Hombre, si no es Degxion, el hijo de Lioras! ¿Cómo te va la vida?
Degxión se adelanto ignorando las extrañadas miradas de sus compañeros, teniendo cuidado de evitar abrir mucho los ojos, por la arena.
-¿Nos conocemos?
Entonces, el hombre soltó una fría carcajada, y de súbito, Degxion recordó su infancia, esos momentos que pasaba con su padre y Draxian, junto a otro hombre, cuyas historias siempre habían mantenido fascinados a los niños de la aldea...
-¡¿Tu?!
-Bien, bien... ¡Me alegro de que me recuerdes! Draxian estaría muy disgustado si hubieras olvidado a su asqueroso padre, ¿no te parece?
Capítulo 7
Spoiler:
Antes de que nadie pudiera hacer nada, el hombre dió un ágil salto desde el lomo del Mohran y aterrizó en la cubierta del barco. Uno de los ojos del monstruo se había posado en él, y permanecía inmovil, escrutándolo.
-Firas...
El hombre sonrió cuando Degxion habló.
-Bien, ahora sí estoy seguro de que me recuerdas. Aunque no sea a la perfección. Dime, ¿qué ha sido de mi hijo?
-Eso mismo estaba a punto de preguntarte.
El hombre pareció fingir un ataque de angustia.
-¡Oh! No me digas que se te ha perdido por el desierto... Vaya contrariedad, ¿no? Bueno, deberías pagarmelo cuanto antes... los hijos cuestan dinero, ¿sabes?
Entonces, Degxion lo recordó. Echó un vistazo a su alrededor...
Recordó una tormenta de arena, muy parecida a esta... una risa fría y inmisericorde... dolor.
Mucho dolor. Gritos.
-Tu... ¡Estabas allí esa noche!
-¡Bingo! Y Draxian también estaba, ¿verdad? Vamos, no creo que Lioras te hiciera tan imbecil como para no poder juntar unas cuantas piezas de este puzle.
Los que estaban en el barco sacaron las armas, temiendose lo que iba a pasar, pues Degxion ya había sacado la suya.
-¿Donde está Draxian? Tu lo tienes que saber.
-¡Bien! Pensaba que nunca lo averiguarias. Rsepondiendo a la pregunta. A buen recaudo, no tienes que preocuparte por él... tanto como te tendrías que...
Degxion se quedó paralizado cuando Firas desapareció por unos instantes, solo para volver a aparecer detrás del muchacho. Un vacio lleno de dolor le inundó el pecho, y contempló como numerosos cortes se le abrían en la armadura. Manó sangre. Las rodillas se le doblaron, y no pudo reprimir un grito de sorpresa.
-¡FIRAS!
Dándose la vuelta, arremetió contra el hombre.
Y la tripulación emitió un grito cuando tres palmos de un acero negro sobresalieron por la espalda de Degxion, que cayó al suelo con una mirada vidriosa.

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-¡Hijo de puta!
Kamo arremetió contra Firas, que le paró facilmente la lanza con la punta de sus espada.
-No te preocupes, no he querido acertar en ningún órgano vital. Su vida no corre peligro, por ahora. Recomiendo que lo lleveis a las bodegas para que alguien le administre una cura. No creo que tengáis muchas oportunidades sin el hijo del gran Lioras -dijo Firas con sorna.
Acto seguido, desapareció envuelto en una nube negra, con una risa que les heló la sangre.
-Por mucho que me duela, tiene razón. Llevad a Degxion a las bodegas -les ordenó Sojex a un par de marineros-. Nosotros nos encargaremos de este bicho.
Acto seguido, desenfundó un gran martillo negro.
Kamo y Dexter le imitaron mientras Gzus dirigía una mirada a las ballestas.
-¿Quién...?
De súbito, una lluvia de compacta arena impactó contra un par de cazadores, que se cubrieron las caras con las manos. Su cuerpo había empezado a echar humo. Emitiendo agónicos gritos, cayeron por la borda y se perdieron en la arena.
-¡No!
El Mohran embistió al barco, que se tambaleó peligrosamente. No aguantaría más golpes como ese.
Los cañones se dispararon, y un montón de fogonazos quemaron las escamas del Jhen, que apenas los percibió.
-¡Rápido, arriba, arriba, arriba!
Kamo saltó a la pata más cercana, seguido por Rhia y Gzus. Encaramandose a las duras escamas del Mohran, llegaron al lomo. El monstruo no pareció notar su presencia.
Al menos, no hasta que los cazadores hundieron sus armas entre las escamas. El monstruo empezó a bambolearse de un lado a otro, emitiendo gritos, no de dolor, sino de furia.
-¡Ahora, Dexter!
El grito de Sojex quedó ahogado por un sonido de disparo, y varios arpones con cuerdas se clavaron en la delicada piel de las patas del monstruo, que emitió otro grito y dejó de moverse. Los hombres mantuvieron las ballestas en posición, sujetandolas con fuerza.
Kamo volvió a clavar la lanza entre las escamas del Mohran por duodécima vez. Sus pies estaban rodeados por un gigantesco charco de sangre.
-¡Esto no va a servir de nada!
-¡Lo sé! -contestó Sojex-. ¡Pero de momento tenemos que mantener las posiciones hasta que el Jhen se harte y ataque por delante! ¡Le tenemos guardada una sorpresa!
Rhia sacó su arma de la piel del Jhen y tuvo una idea. Echó a correr por encima del lomo, sorteando las numerosas crestas de piedra amarillenta que sobresalían de la piel. Al llegar a la cabeza, vió el gigantesco ojo del Moharan mirándola fijamente. Hundió la espada.
Tuvo el efecto deseado, aunque no supo si para bien o para mal. Observó aterrada cómo el ojo del Jhen volvía a rellenarse lentamente de líquido, como si nada hubiera pasado. El monstruo rompió sus ataduras y Dexter aterrizó a escasos metros del cuerno. Sin pararse a pensar la suerte que había tenido al no caer en la arena, el chico levantó la espada y la descargó con todas sus fuerzas sobre uno de los gigantescos colmillos del Jhen.
El monstruo gritó cuando la huesuda extensión se partió con un gran estruendo. El cuerno se coló por debajo de la panza del Jhen, que perdió el equilibrio y empezó a dar bamboleos a diestro y siniestro. Todos los cazadores que estaban encima del Mohran salieron despedidos y aterrizaron sobre el barco. Kamo casi se empala con un madero del barco, pero consiguió caer en tierra firme al poner el escudo de la lanza por delante.
Rhia no tuvo tanta suerte. Se quedó agarrada a los maderos de proa del barco, y no tardó en resbalar y precipitarse a la arena. Se sorprendió bastante cuando su mano agarró instintivamente el cabo que le lanzó Sojex.
-¡Vuelve, sube! ¡Y por lo que más quieras, no mires detrás!
Pocas palabras bastaron, pues el resto de cazadores contamplaban aterrados como el Jhen se dirigía a embestir de frente al barco. El monstruo abrió la boca, y unos labios sin dientes les dieron la bienvenida a un oscuro abismo.
-¡Sube, Rhia, sube!
-¡Ahora, usad el Matadragones!
-¡No!
Justo cuando Rhia consiguió encaramarse a la proa, Gzus golpeó una placa de presión al lado de Sojex. Un gigantesco taladro de acero surgió de las entrañas del barco y apuntó a la boca del Jhen.
-¡Corred, alejaos de la proa del barco!
Todos bajaron apresuradamente las escalaras hacia la cuabierta principal justo cuando el Jhen evadió con éxito el Matadragones, que se quedó girando, atravesando la nada.
-¡Os dije que esperaráis! -gritó Rhia, haciéndose oír por encima del estruendo que provocó el Jhen al volver a sumergirse en la arena.
-¡Si lo hubieramos hecho, serías pasto de ese bicho! -grito Gzus.
-¡Callaos los dos! -gritó Dexter. Se dirigió al marinero más cercano-. ¿Cómo está Degxion?
-El tal Firas tenía razón. Los cortes, exceptuando la herido donde le clavó la espada, son superficiales. De momento no corre peligro, pero no puede luchar.
Dexter maldijo por lo bajo.
-No somos suficientes para encargarnos de él. Necesitamos la espada Antidragón de Degx.
-Creo que deberíamos cargar de nuevo los cañones. Aunque no le hicieran nada, tenemos que asegurarnos de que podemos ganar tiempo para que Degxion vuelva a la pelea,
-¿Estás insinuando que sin él somos una mierda? -sugirió Sojex, un tanto enfadado-. A mi no parece de fiar, ahora que todos hemos visto que conocía a Firas.
-¡¿Quién demonios es Firas?!
Nadie contestó. Los cubrió una lluvia de arena. Alzaron la cabeza y vieron la boca del Jhen, precipitándose sobre ellos.


Última edición por Degxion el Dom 25 Sep 2011, 15:13, editado 20 veces

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By Rhia/Leena.

Titulo de colegueo: Romántico Empedernido.
¡Vamos, Kamo! ¡Los años cachondos nos esperan!
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Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Lun 19 Sep 2011, 23:10

Tehanu says: Magia realizada!

Capítulo 8
Spoiler:
Kamo se despertó envuelto en un agudo dolor. Olía a arena y a madera podrida por todas partes. No sintiendo las piernas, abrió los ojos.
Le escocían. No veía nada. Tanteó con las manos en busca de algo, lo que le librara de pensar que estaba aislado del mundo.
-¡Eeeeeeh! ¿Hay alguién ahí?
Tras frotarse los ojos una vez más, consiguió quitarse la arena. Lo que vió no le gustó.
Decenas de cuerpos yacían entre montones de tablones. Su piel estaba quemada, y a través de unos cuantos se veían fragmentos de ensangrentado músculo, todavía contorsionado en una mueca de inmenso dolor. Olía a sangre.
Alzó la mirada y distinguió a alguien a los lejos.
-¡Rhia!
-¡Kamo!
Ambos corrieron al encuentro del otro.
-Menos mal... ¿Has visto a los otros?
-¡Estamos aquí!
Sus corazones casi estallan al ver a G' zus y a Dexter surgir de un montón de calcinados restos de madera.
-¿Y el barco?
-Allí...
Siguiendo las indicaciones de Rhia, caminaron entre los amasijos de despojos y los muchos cadaveres que cubrían el suelo del desierto. Llegaron al barco.
O al menos, a lo que quedaba de él.
Un montón de madera humeante cubierto de restos de lo que parecían ser mástiles cubrían el suelo. Las velas estaban rajadas e inservibles, y varias extremidades humanas yacían junto a los restos.
A Kamo se le encogió el corazón.
-¿Dónde está Degxion?
G' zus agachó la cabeza, y a Rhia y Dexter se les escaparon unas lágrimas.
-No está.
Todos se volvieron al oír la voz de un hombre que ya odiaban.
A lo lejos, muy lejos de los restos sobre los que se encontraban, se hallaba Firas, su rostro deformado en una horrible y nada condescendiente sonrisa.
-¡Tú!
-Si, yo. Parece que mi mascotita os ha causado unos cuantos problemas, ¿no es así?
Chasqueó los dedos. Acto seguido, un estruendo que ya conocían muy bien inundó el ambiente, y del suelo de detrás de Firas surgió el Jhen Mohran. Parecía costarle trabajo salir de esa dura arena, pero al final lo hizo. Desde ahí abajo parecía incluso más imponente que cuando estaban en el barco.
-Me lo encontré en mis viajes por el desierto. Al principio, claró está, no se mostró muy amigable. Mató a toda mi tripulación... Un marrón, si me permitís la expresión. Uno muy parecido al que estáis sometidos ahora, la verdad.
Levantó la mano.
Al instante, Kamo se sintió arrastrado por una extraña fuerza. El aire le obligaba a avanzar. Antes de darse cuenta, Firas lo tenía cogido del cuello, los ojos del Mohran mirándole fijamente.
-La sangre de dragón anciano me será muy útil. ¡No tenéis ni idea de los usos que tiene! -se dirigió a los demás-. ¡Adelante, matad a este monstruo! Me haríais un gran favor derramando su sangre. Si no lo conseguís... lo haré yo mismo. Será un espectaculo interesante.
Los dos salieron volando a una altura impresionante, hasta aterrizar en la espalda del Jhen.
Kamo cayó al suelo y miró hacia abajo: los demás sacaron sus armas y se prepararon para luchar. El Jhen rugió.
-De acuerdo -dijo casi sin resuello Kamo, levantandose. Se sacó la lanza del cinturón y se colocó en posición de combate-. Bailemos.
Firas rió. En sus manos aparecieron, como salidas de la nada, dos larguísimas espadas duales negras.
-Lioras fue un cabrón al robarme mi invento... Pero ahora eso no importa. Pronto estaréis tan muertos como él y su hijo.

http://www.youtube.com/watch?v=0l2QsuQvdWg&feature=related

Rhia se lanzó al ataque, todavía llorando. Oía los rugidos de Dexter y G' zus incluso por encima de los suyos propios, incluso por encima de los del Jhen.
Se separaron. Los chicos fueron a por la pata derecha, y ella a por la izquierda. Por algun hado favorable del destino, el monstruo era muy lento maniobrando en tierra.
Los cazadores comenzaron a clavar las armas en la piel del Mohran, y pasó algo horrible. El monstruo levantó las patas, y los cazadores salieron volando hasta varios metros más atrás.
Rhia se quedó sin respiración al caer al suelo, y contempló horrorizada cómo el monstruo se levantaba para dar un gran panzazo sobre ella y G' zus.
-¡No!
El Jhen gritó cuando la espada de Dexter se clavó en su barriga. El chico se fijó en la poca sangre que manó de la pequeña herida.
-¡Si vamos a querer matarlo -dijo Gzus mientras le aplastaba una gigantesca uña a la pata derecha-. tendremos que pensar en algo más contundente!
-¡¿Pero el qué?! ¡El Matadragones está destrozado! Y no podemos permitirnos que el monstruo llegue a la ciudad. ¡Viendo la consistencia de la arena, debemos de estar cerca!
G' zus siguió golpeando las escamas de la pata del Jhen, pero no tuvo éxito en su empresa de abrirle una herida. Tuvo una idea.
-¡Dexter! -gritó señalando la vulnerable piel de la pata sin escamas-. ¡Aquí, dale aquí!
Dexter corrió rápidamente hasta donde estaba G' zus. Se apartó rápidamente del intento de aplasarlo que hizo el Mohran con la otra pata, que golpeó duramente el suelo y levantó una gran y densa nube de arena.
El chico llegó hasta la pata herida, y con todas sus fuerzas, clavó la gran espada en la piel del Jhen, lo más hondo que pudo.
El monstruo aulló y, balanceando la cabeza, golpeó a los cazadores con su único cuerno. Pero ellos usaron sus armas, que a pesar de ser pequeñas, agunataron bastante bien el golpe, al menos en la mayor parte. Se quedaron sin respiración, y salieron volando varios metros hacia atras, envueltos en arena.
-¿Teneis problemas? -la voz de Firas resonó por encima de todo aquello. Kamo estaba colgando del único cuerno que le quedaba al Jhen. Firas hizo un gesto y el Jhen se quedó inmovil, esperando órdenes de su amo-. No os preocupéis, igual puedo convencer a este chicarrón para que os plaste rápidamente en vez de devoraros vivos.
-¡Cállate!
Con un salto, Kamo se subió de nuevo a la cabeza del Jhen. Ignorando el negro ojo que le miraba desde un lado, arremetió contra Firas. Este esquivó el pinchazo sin problemas y apartó la lanza de un manotazo.
-Mal.
Kamo rugió y volvió a atacar. Y otra, y una y otra vez. Pero Firas paró todos los golpes, hasta que ambos se quedaron entrechocando sus armas.
-Dime... -susurró Kamo aprovechando lo cerca que estaban-. ¿Para qué quieres la sangre? Su uso no está permitido...
-No hables de lo que no sabes -dijo Firas con desprecio-. ¿Te has preguntado alguna vez que ocurriría si le inyectas sangre de dragón anciano a un joven sano y fuerte?
Kamo no contestó. De repente, recordó la conversación que Firas y Degxion habían mantenido.
-¡Draxian!
-¡Bingo! La asimilación tomará unas semanas, pero dentró de un tiempo, ¡puede que tengamos a un nuevo Regidor de los Cielos entre nosotros!
-¿A qué te refieres?
Firas empujó a Kamo con fuerza, y este se cayó de la bestia. Muchos metros más abajo, sintió como se le rompía un brazo. El de la lanza.
-Ya me dirás como es el infierno cuando hayas llegado.
Kamo vió a Firas apuntándole con ambas espadas.
Se arrastró hacia atrás, intentásndo ganar tiempo.
-¿Qué pretendes...?
Firas rió.
-Bueno... ya que vas a morir, supongo que puedo hacer un esfuerzo.
Y clavó ambas espadas en el brazo herido de Kamo, dejándolo ensartado a la arena.
-¡Aaaaargh!
-Bien, estáte ahí, bien quietecito. Verás... ¿se te ocurre pensar que ocurriría si alguien se bebe la sangre de un humano con genes de dragón anciano?
Kamo comprendió.
-No...
-¡Sí! Y cuando lo haga, me vengaré de ese estúpido Clan de Lioras, matando a todo lo que él amaba por el camino. Me robó mis sueños, ¡mi puesto de trabajo, mi vida!
Sacó las espadas del brazó de Kamo, y le apuntó con ellas a la frente. Parecía furioso. Muy furioso.
-Pero eso no te incumbe. Adiós.
De repente, un ruido brutal sacudió el aire, y todos, incluido el Jhen Mohran, dejaron de pelear y giraron la cabeza hacia los restos del barco. Una figura se alzó entre ellos, portando una espada negra.
Dió unos pasos hacia delante, y con un ágil salto, descendió de los restos. El sol iluminó unos ojos verdes, ahora refulgentes de ira.
-¡Degxion! -Kamo intentó levantarse, pero Firas le dió una patada en el abdomen. Kamo se retorció, perdiendo el aliento.
-Vas a pagar por lo que has hecho. ¡Devuelveme a Draxian!
-Así que lo has oído todo, ¿verdad? Da igual, os pue...
Firas gritó cuando la espada de Degxion sobresalió de su espalda.
-Creo que no.

Capítulo 9
Spoiler:
Firas se sorprendió al notar cómo su propia sangre pugnaba por brotar de su boca. El hijo de Lioras hundió aún más al espada en su espalda, y notó crujir varias costillas.
-Creo que no.
El chico extrajo la espada de Firas, y este cayó al suelo de rodillas. Kamo se levantó rápidamente.
Firas los miró fijamente a los ojos. Su mirada se fue apagando lentamente, hasta que sus pupilas se tornaron de un color grisáceo. Cerró los ojos con una mueca de dolor, y cayó boca abajo al suelo. Un charco de sangre comenzó a corromper la arena.
Degxion se agachó y le dió la vuelta a Firas. Los vidriosos ojos aún seguían moviéndose.
-¿Dónde está Draxian?
Firas sonrió, y la luz de sus pupilas se apagó definitivamente.
-¡No, aún no! ¿Donde está? ¡¿Donde está!? ¡Mierda, mierda, mierda...!
-Déjalo... -Rhia le puso una mano sobre el hombro, pero el chico se la apartó bruscamente-. Oh... ¡Vale, como quieras! Después de deslomarnos para protegerte de... Oh...
Todos cayeron en la cuenta de que el Jhen Mohran aún seguía ahí, observándolos fijamente. Todos dieron un paso atrás. El monstruo no dió señas de haber salido del influjo de Firas, ya que aún obedecía la orden de no atacar.
De repente, Firas se alzó en el aire envuelto en una bruma negra.
-¡Qué...!
Todos atacaron a la vez al humo, pero Firas consiguió materializarse en lo alto del Jhen. Bajo la horrorizada mirada de todos, bajó con esfuerzo la boca y bebió de uno de los charcos de sangre que había alrededor de la herida que Rhia había provocado en la cara al Jhen.
Firas se incorporó y, chasqueando los dedos, desapareció.
-Estáis muertos.
De súbito, el Mohran rugió y corrió en estampida hacia ellos. Los trozos de madera y los cadaveres desaparecían conforme el Jhen los dirigía hacia su enorme boca. Los chicos prepararon las armas, listos para lo peor.
Pero un montón de disparos provenientes de más atrás impactaron en plena boca del Jhen, que cayó hacia un lado. Los chicos se dieron la vuelta.

http://www.youtube.com/watch?v=Dn7pXgEeaHg

Decenas de cazadores los saludaban con la mano desde los restos del barco. De las ballestas de tres de ellos salía aún humo.
-Bien, parece que llegamos a tiempo -dijo el más joven. Se dirigió a Degxion y le tendió la mano-. Ageon. Y estos son -señalo a un cazador veterano que se encontraba examinando el cañon de su ballesta-. Wooky y... -se dirigió a otro joven-. ...Eleazar. Hemos venido en cuanto perdimos el contacto con el Cazadragones.
-¡Si, y esta vez, nada nos hará echarnos atrás!
Desde detrás de Wooky aparecieron tres jóvenes, a los que Degxion se lamentó al identificar como Raven, Kath y Leena.
-¡No deberíais estar aquí, son órdenes! -saltaron Kamo y Rhia casi a la vez.
-Tecnicamente no estamos en Loc-Lac, así que no acepto órdenes, y menos de alguien como vosotros -respondió Leena giñándoles un ojo.
-¡Whoa, este si que es grande!
Degxion se alarmó, y poso la mirada en el gigantesco taladro metálico que yacía a pocos metros de ellos. Se dirigió a Kamo y al restó de lanceros, así como a los ballesteros.
-Escuchad. Creo que tengo una idea, venid.
Se pasó un tiempo habñando con ellos en corro, y se separó justo a tiempo para ver como el Jhen se recuperaba y levantaba la panza.
-¡Goooooooong!
G' zus golpeó con fuerza un gigantescó plato que yacía entre los restos con su martillo. No ocurrió nada.
De repente el Jhen volvió a desplomarse.
-El sonido solo le afecta a él, en una frecuencia inaudible para nosotros -explicó Wooky-. ¡Rápido, pongamos en practica el plan! ¡Y recordad, solo tenemos una oportunidad!
El Jhen golpeó con fuerza el suelo con la cara, pero Leena corrió hacia el colmillo y lo atacó repetidas veces con la espada, a lo que siguieron sendos ataques de Raven y Kath, que lo agrietaron.
G' zus vió entonces un mástil sobresaliendo de las ruinas y comenzó a trepar por él. El Jhen le siguió con la vista.
-Justo donde te quería.
Quizás cometiendo una estupidez, G' zus saltó del mástil agarrado a un cabo, que ondeó lo suficientemente cerca del Jhen como para que el cazador pudiera asestarle un potente golpe de martillo al agrietado colmillo, que hizo que se partiera y se clavara a poca distancia de los lanceros.
Estos se encontraban siendo auxiliados por los demás cazadores, que les acarreban el Matadragones roto encima de los escudos. Los habían puesto a modo de platos, y unas cuerdas lo estaban poniendo de forma que apuntara al Jhen.
-¡Seguid así, casi hemos terminado!
La voz de Degxion fue amortiguada por el ruido que surgió de las entrañas del Jhen. El monstruo abrió la boca.
-¡Poneos las viseras!
De la boca del monstruo surgió un gigantesco cañonazo de arena, que de no haber llevado armaduras y viseras, les abría arrancado la piel de cuajo a todos.
Rhia gritó cuando una pata del Jhen se posó con suvidad encima de ellá, que logró colocar exitosamente el arma entre la pata y su cuerpo. El Mohran gritó y se dejó caer sobre ella.
Dexter, no llegó esta vez.

http://www.youtube.com/watch?v=oA5MuGs_im8

Una espada negra se clavó en la panza del Jhen, y sorprendentemente hizo que el monstruo permaneciese inmovil en esa inomoda posición.
-¡Ahora! ¡El plan!
Los lanceros levantaron el Matadragones sobre sus cabezas, y los ballesteros descargaron un aluvión de proyectiles sobre la parte inferior del taladro, que empezó a girar a gran velocidad.
-¡Wooky!
El ballestero disparó un disparo explosivo sobre la retaguardia de los lanceros, y el Matadragones salió disparado.
El gigantesco taladro agujereó violentamente el pecho del Jhen, y antes de que un aluvión de sangre los alcanzara, Degxion levantó a Rhia del suelo, y los dos se alejaron corriendo del monstruo, que cayó estruendosamente, muerto antes de tocar el suelo.
Vítores se oían por todas partes. La gente se felicitaba unos a otros, y los cazadores se daban palmadas en la espalda. La felicidad reinaba.
-Lo hemos conseguido...
Nada estropearía aquel momento. Degxion se guardó la espada y corrió con sus amigos. Jamás olvidaría aquel día.

Capítulo 10
Spoiler:
El griterío en la Gran Sala fue el mejor que Degxion hubiera escuchado en su tiempo en el Clan. Todos, incluidos los Reyes, aplaudieron cuando los héroes salvadores de Loc-Lac entraron por la puerta.
Entre la gente también se hallaban varios ciudadanos.
Se abrazaban a sus manos y les daban las gracias. Antes de que se hubieran dado cuenta estaban delante de los Reyes, con varias medallas colgadas del cuello.
-Por la valentía demostrada al acabar con la amenaza que se cernía sobre la ciudad. Os declaro Caballeros Wyvern. Servid a vuestros amigos, pero ante todo, queredlos y protegedlos como si fueran familiares. En vosotros está el destino de este Clan. Podeis ir.
-Dadme las gracias. De no ser por nosotros no estaríais aquí -Sojex estaba de pie al lado de Lameth-. En cuanto el barco estalló, vi la ciudad no muy lejos de allí. Pedí ayuda, y eso fue todo.
Degxion, un poco contrariado, ya se había dado la vuelta cuando lo que vió casi hizo que se le saliera el corazón: alguién que conocía muy bien se dirigía corriendo hacia él, apartando tímidamente a la gente con las manos.
-¡Rio!
Una chica de largo pelo negro se le abrazó. A Degxion se le pusieron los ojos como platos y separó los brazos, como queriendo dejar claro que no estaba haciendo nada con las manos. Kamo y los demás se apartaron de súbito tropezando unos con otros, como si hubiera una bomba a punto de estallar.
De repente, al oler el pelo de Rio, le vinieron a la cabeza numerosos recuerdos de su aldea natal, y no pudo evitar abrazar a la chica.
-¡Por fin te he encontrado! Los de la aldea me dijeron que te habías ido... he oído hablar de un cazador de ojos verdes que deambulaba por el desierto... ¡Y aquí estoy!
Se calló al ver cómo la miraba el resto de la sala.
-Por cierto -le susurró al oído a Degxion-. ¿Y Draxian?
-De eso ibamos a hablar. ¿Rio, verdad? -la chica asintió-. Bien. Debes saber que Firas, el padre de Draxian, lo tiene retenido en algún lugar. Y por lo que nos han contado Kamo y Degxion en el informe, planea inyectarle sangre de dragón anciano, y luego beberla. Pero ya que no ha podido recoger nada del Mohran muerto, está en apuros. Tardaremos en saber de él. De momento Tehanu y Steven se encargaran de encontrar el lugar en el que retiene a Draxian.
-Si, no tardaremos -dijo un hombre, el cual Degxion intuyó que era Steven.
Cuando la multitud se retiraba a sus mesas, hablando sobre lo que acababan de oir, Rio los siguió hasta la mesa.
-Hola... ¿puedo? -los demás asintieron mientras se sentaban-. Soy Rio. Degxion y o somos amigos desde pequeños.
-Estos son -empezó Degxion, dándose cuenta de los extraño de la situación-. Kamo, Gzus, Dexter y Rhia.
Quizás solo se lo pareciera, pero Degxion juró ver que Rio había parpadeado más rápido de lo normal al escuchar el último nombre.
-Así que es verdad... lo de Draxian...
-Si. Firas planea beber su sangre para obtener algún tipo de poder. Lo peor es que por algún motivo le guardaba rencor a mi padre... a Lioras, quiero decir.
-Yo le oí decir algo mientras luchabamos -intervino Kamo-. Dijo algo de que tu padre le había robado su trabajo -dijo señalando la espada de Degxion.
-Ni idea...
Pero le estuvo dando vueltas. ¿De verdad había sido su padre tan honrado en vida como creía? ¿Esa espada que tenía en la vaina era el fruto de un crimen cometido por Lioras? No terminaba de asimilarlo.
-Y... ¿cómo está la gente de la aldea?
-Cirus se está haciendo muy buen cazador. El pequeño mató a dos Giaprey que se acercaron a husmear a la aldea.
Dexter se sorprendió.
-¿Cuantos años tiene?
-Siete.
-¡Whoa!
Los demás la asaltaron a preguntas sobre la aldea. Les explicó que desde muy pequeños, los niños eran entrenados duramente para que se conviertiesen en fuertes cazadores de monstruos.
-Eso explica lo fuerte que es Degxion -terminó Rio, y acto seguido, le dió un beso en la mejilla.
De repente, Kamo soltó un alarido de dolor: se había dado un golpe contra la pierna de G' zus, que también estaba quejándose. Dexter, por su parte, tiró el vaso al suelo, y le escucharon reirse mientras se agachaba a recogerlo. Rhia, por su parte, tenía las mejillas hinchadas, intentando aguantarse la risa.
-¿Os habéis fijado en los tapices de las paredes?
-Llevan ahí más de cien años.
-Ah... -Degxion miró hacia otro lado y bebió un larguisimo sorbo a morro de la jarra de cerveza.
El grupo se quedó callado un buen rato hasta que Dexter, que era un cotilla de cuidado, puso en práctica su aficción preferida: decir todo lo que piensa.
-¿Y Degxion y tú habéis dado el chupinazo, o algo?
Degxion se levantó de repente, dándose un golpe brutal en las rodillas. Se alejó andando de forma extraña mientras oía las risas de Kamo y Rhia. Por lo visto, G' zus se había atragantado con un hueso de pollo, y Aguer estaba haciendole una maniobra mientras Leena y Kath se acercaban a la mesa a curiosear.
El chico llegó a las habitaciones y salió por la ventana que más cerca estaba del tejado: necesitaba estar solo un rato. Se encaramó a la cornisa y comenzó a trepar un trecho de pares agrietada. Cuando por fin estuvo arriba, miró añorador la luna.
Sus reflejos se veían en el lago, y el gigantesco monumento hecho de hueso se alzaba más alto que cualquiera de los edificios de la ciudad.
Degxión pensó en su padre y en Firas.
Algo muy gordo tenía que haber pasado entre esos dos para que Firas le hubiera jurado venganza. Y al morir Lioras, Firas debió de haber encontrado otra manera de desquitarse contra su ex-amigo.
No podía ni imaginarse lo que le ocurriría a un humano si bebía la sangre contaminada de dragon de otra persona.
De repente se le ocurrió una idea. Se descolgó rápidamente del tejado y entró por la ventana. Corrió escaleras abajó y se plantó en un momento en la Gran Sala de nuevo. Pasó al lado de su mesa, sobre la que había colocado a G' zus, que ya se estaba recuperando del atragantamiento, y se plantó delante de la mesa de los Reyes.
Los tres líderes le miraron. No hablaron hasta que Degxion expuso la pregunta.
-Lameth... quisiera hablar con usted del asunto de Firas. Creo que se me ha ocurrido algo.
-Tuteame, por favor -le respondió Lameth con una sonrisa-. Ven, hablaremos en privado.
Le condujo detrás de los tronos, y pronto estuvieron subiendo una escalera circular muy pronunciada, que dió a parar a una modesta puerta de madera.
Degxion dejó escapar un grito de sorpresa al entrar.
La sala estaba construida en piedra, con dos columnas de mármol que conducían a un escritorio de madera. Cientos de libros poblaban las estanterías que había a ambos lados de un ventanal que permitía observar con todo lujo de detalles el lago.
-Dime -dijo Lameth ofreciéndole una silla-. ¿Qué te preocupa?
-He estado pensando... ¿Firas quiere beberse la sangre de Draxian con genes de dragón anciano, no? Pues bien. Me he estado preguntando... ¿Por qué justamente tiene que ser Draxian el huesped de la sangre? ¿No podría ser otro cualquiera?
Lameth se lo pensó.
-Lo que quiero decir -continuó Degxion-. Es que quizas solo pueda alcanzar su objetivo si cuenta con alguien de su familia.
Si no... ¿por qué Firas andaría tan obsesionado con usar a Draxian? Podría haberse ahorrado la emboscada del desierto y haber secuestrado a otro niño o adulto cualquiera.
-Si... tendría bastante sentido. En ese caso, lo primero será averiguar por qué tiene que ser un familiar el usado en el experimento. Gracias por todo esto. Creo que será de gran ayuda para pararle los pies a Firas.
Degxion ya se iba cuando Lameth volvió a hablar.
-Degxion, esa chica... ¿es amiga tuya?
El chico asintió.
-¡Que demonios! Es tan bienvenida aquí como yo, pues. Se quedará en la habitación de Elidas.
-¿Elidas?
-El apellido de tu amiga Rhia.
Degxion se sorprendió de no haberselo preguntado antes.
-Por cierto, Degxion... Que no te distraiga mucho. Por lo que he oído ahí abajo, esa chica tiene talento para... distraer...
-No hace falta que te expliques más -le detuvo Degxion, ruborizandose-. Ya... lo he pillado.
-¡Ah, una última cosa! ¿Sabes bailar?
Al chico esto le pilló con la guardia baja. ¿Pero qué...
-Nada, olvidalo -le dijo Lameth-. Buenas noches.
Mientras Degxion bajaba las escaleras de vuelta a la Gran Sala, se preguntó a que narices se referiría Lameth.
-Creo que deberíamos ir a dormir, ¿no? -preguntó Rio unas horas después, cuando Dexter ya había comenzado a ruborizarse a causa del alcohol y le lanzaba preocupantes miradas a Rhia.
A pesar del cansancio que adornaba sus ojos, Degxion no pudo evitar advertir que estaba muchisimo más guapa que la última vez que la había visto en la aldea, hace ya lo que le parecieron años.
-No te distraigas... -se dijo a si mismo.
Cuando subían al dormitorio, Degxion se fijó en que todas las chicas se apartaban al paso de los chicos y les lanzaban miradas que Lameth habría calificado de "lascivas". Kamo, Dexter y G' zus no paraban de susurrar mirando a las chicas como quien miraba el muestrario de un buffet.
Preguntandose que coño les habría picado a todos esa noche, Degxion se tapó con las sábanas y contempló la luna a traves del cristal de la ventana. No pudo evitar acordarse de Rio, quizás ya durmiendo a una pared de distancia.
-Degxion, guarda las energías para mañana...
-¡¿Qué?!
-Nada, nada...
Sintiendose como si estuvieran conspirando en su contra, Degxion se durmió escuchando los comentarios subidos de tono de Dexter acerca del "muestrario" del pasillo.
Capítulo 11
Spoiler:
A Degxion lo despertó un ruidito de pasos en la puerta de su dormitorio. También se oían bastantes voces al otro lado.
El chico se levantó y se empezó a poner la armadura.
-No te pongas eso hoy, hombre. Las vas a espantar.
Kamo estaba sentado en el alfeizar de la ventana, vestido con un traje de gala rojo y dorado. Su lanza estaba apoyada en una esquina de la habitación, junto al resto de su equipaje. De un lado de la tapa del baúl asomaban unas ropas negras.
-Toma. Después de ver la mierda que te pusiste hace dos meses, esta noche he bajado al mercado y he comprado esto. Supongo que es de tu talla.
Kamo le entregó una especie de túnica que le llegaba hasta la cintura. Unos pantalones grises acompañaban el conjunto. En la cabeza, afortunadamente, no iba nada.
-Lo vas a petar -dijo Kamo, haciendo el gesto de "bien, campeón" con las manos, uno que no habían parado de hacer desde lo del Jhen.
-Pero... ¿qué pasa? Aún es de noche... ¡tío, son las tres de la madrugada!
-Lo sabemos -G' zus salió de súbito del baño-. Es la hora del baile, ¿no?
Degxion lo comprendió todo de repente. El traje, las miraditas. Salió disparado hacia la puerta en busca de explicaciones, pero cuando la abrió casi se cae al suelo de la impresión, al menos una docena de chicas abrieron de par en par los ojos.
-¡Ahí está!
Degxion cerró la puerta inmediatamente y se apoyó contra ella. Los cuchicheos aumentaron.
-Lo que yo te decía. ¡Déjanos algunas, eh!
-¿Pero que les pasa?
Kamo parpadeó.
-¿No es obvio? "Se ha cargado a un Jhen, a una Rathian, a un Rathalos..." ¡Lo petas, lo petas!
Degxion, aún sin comprenderlo muy bien, se colocó en posición delante de la puerta y esperó a sus compañeros. Cuando los cuatro estuvieron juntos, tomaron aire, se ajustaron los cuellos, sacaron pecho y salieron.
La travesía hasta la gran sala fue demasiado. Una chica tras otra intentaban que las acompañara escaleras abajo.
-No hace falta que bailes conmigo... ¡solo quiero que me vean entrar contigo!
¿Bailar? ¡Ahora lo entendía todo! A eso se refería Lameth hace unas horas. No se lo esperaba, le había pillado totalmente por sorpresa.
Rhia se les acopló por el camino y les preguntó si estaban libres.
-¡Yo sí!
La chica suspiró y apartó a Dexter mientras bajaba las escaleras con las demás chicas.
Al llegar abajo, Degxion se sorprendió.
Las columnas estaban decoradas de plata, y del techo colgaban varios globos con forma de monstruos. Uno especialmente grande con forma de Jhen colgaba encima de la mesa de los amigos. Es suelo estaba lleno de estrellas de adorno, y varias parejas ya estaban bailando, como Degxion comprobó asustado, bien pegaditos, con la cabeza de uno en el hombro de otro.
-Hola.
Degxion esbozó una sonrisa bastante estúpida cuando una belleza que no conocía se le plantó delante. Llevaba un largo vestido largo, el pelo rizado y brillante.
-¿Rio? Estás... guapa.
Kamo le dió un codazo a Dester y se alejaron entre risitas. Gzus estaba hablando con un grupo de chicas, que lo escuchaban extasiadas.
-¡Por favor, acercaos!
Rio se agarró al barzo de Degxion ("Madremíamadremíamadremía") y juntos se acercaron a los tronos, desde los que Lameth se disponía a hablar. No había ni rastro de Kyle.
-Hoy celebraremos la liberación de Loc-Lac del Jhen Mohran por parte de Degxion, Kamo, G'zus, Dexter y Rhia. Los cinco hicieron un gran trabajo reteniendo a Firas y al monstruo hasta que llegaron los refuerzos, y ayudaron mucho en la ofensiva final. ¡Un aplauso!
Rodeados de elogios, volvieron a la pista de baile.
-¡Qué os lo paséis bien!
Las luces disminuyeron y la música ("Mierda, ¡es lenta!") subió de volumen.
Rio parecía un poco desilusionada.
-Degxion... tienes que poner la mano en mi cintura...
-¡¡¡¿Dónde?!!!
Pero Rio le cogió la mano y se la puso en su cintura. Degxion apartó de su mente todo lo que se le estaba pasando y cogió la otra mano de la chica con la que le quedaba libre.
-Degxion... te he echado de menos. Todos lo hemos hecho...
-Lo se... pero tengo algún asunto que enmendar por aquí.
Empezaron a girar lentamente al son de la musica. Los ojos de Rio estaban fijos en los suyos y viceversa. Una sonrisa se estaba formando en el bello rostro de la chica. Ahora mismo no había mundo, solo él y ella. Nadie más.
-Quédate, por favor...
-¿Qué?
-Yo también...
Degxion se abrazó a ellá y siguieron bailando. Ni se dió cuenta de que la mayoría de las perejas habían dejado de bailar y estaban observándolos. Kamo le guiño el ojo por encima del hombro de otra chica.
Recuerdos. Recuerdos de los días pasados con ella en la aldea. Nostalgia, de los días en los que reían juntos. Da igual de que. Daría lo que fuera por repetir esos momentos.
-Rio...
Se sentía feliz. Había tantas cosas que quería decirle. Pero no quiso usar las palabras. Acercó los labios a los de la chica.
No llegó a cerrar los ojos. Algo se había movido detrás de la chica.
Una neblina blanca le susurraba. Le susurraba su nombre. Tenía que seguirla, costase lo que costase. Soltó a Rio y comenzó a seguir al espectro.
Pasó junto a la gente... oía a Rio gritar su nombre. No paró hasta llegar a la puerta. Estaba rodeada de guardias. Se alarmaron al ver al espectro, pero alguien les impidió sacar las armas.
Tehanu se aproximaba entre la multitud, con mirada decidida en el rostro. Degxion se dió la vuelta y se le encaró.
-¿Qué?
-Degxion... suelta la espada.
Degxion miró su mano. Efectivamente, ahí había una espada, negra como sus ropas. No le importaba cómo había llegado ahí... el espectro.
-Tengo que seguirlo... es mi padre. Lioras me llama. Al lago, debo ir... renacer... recuerdo de traición... ¡Tehanu, sueltame!
Tehanu seguía agarrándole con fuerza. No lo soltaba. Los guardias bloqueaban la puerta con sus armas. Muchos, no puede con ellos. Furia.
-¡He dicho que me sueltes!
Tehanu se apartó al notar cómo la espada de Degxion le segaba unos mechones del pelo. Los guardias se alarmaron cuando la mujer sacó su arma.
-Degxion... no sabes que es esto... podría ser obra de Firas.
-Esto no es cosa suya. Es mi padre, me está esperando. Y tú no me vas a impedir escuchar lo que tiene que decirme.
-Lioras está muerto.
Volvió a acercarse.
-He dicho que me sueltes.
Volvió a atacar.
Degxion estaba furioso. Esa gente le estaba traicionando. Quería ver a us padre de nuevo. Una furia incontrolable le llenaba el pecho. Asquerosos, todos ellos merecían morir. Ahora o nunca.
-No teníamos que llegar a esto, Degxion -Tehanu separó las piernas y se colocó en posición de lucha-. Que sepas que iré a matar, te guste o no.
-Lo mismo digo.
Matar. Debía matar. Para arreglar lo no enmendado. Enmendar la traición. Apoyar la resurreción. Y esa mujer sería la primera. El espectró se alejaba.
-Ya he perdido suficiente tiempo. ¡Muerete ya!
Y atacó.
Capítulo 12
Spoiler:
Degxion estaba descontrolado. Danzaba de un lado a otro sin prestar atención a donde dirigía la espada. Tehanu hacía lo propio, colocándose delante de los ataques de Degxion, bloqueándolos todos con su hacha-espada.
-¡No! ¡Basta!
Dexter se soltó de los brazos de su pareja y echó a correr hacia la puerta.
-Mierda... mi arma.
Daba igual. Se arremangó y corrió aún más rápido.
-¡Degxion! ¡Para de una vez! ¡Vas a matar a alguien!
Degxion se giró y le miró.
Su cara ya no era la antes. Una sonrisa horrible y malvada se le había implantado en el rostro. Toda su cara había dado la impresión de haberse contorsionado en una estúpida mueca de desprecio por todo lo que estaba vivo.
-Tu también debes morir.
Dexter se tiró al suelo para esquivar el mandoble de su amigo.
-¡Todo el mundo fuera de la sala! ¡Guardias, evacuadlos!
Tehanu mantuvo el embate de Degxion mientras los lanceros sacaban a todos de la Gran Sala. Rio fue especialmente de evacuar, ya que no quería dejar solo a Degxion. Pero cuando el chico le dirigió la mirada, Rio se dejó sacar de la sala con cara surcada de lágrimas.
-¡Degxion, vuelve en tí!
-No. No sabes nada. Todos tenéis la culpa. Me lo dice mi padre. Debo ir a su encuentro.
-¡Lioras...!
Tehanu se agacho y de un puntpié mandó volando la espada de Degxion a la otra punta de la sala.
-¡...está..!
El chico salió volando junto a su arma por otra patada de Tehanu. Aterrizó cerca de la espada, y lentamente se incorporó, sin perder la sonrisa.
-¡...muerto!
El chico lanzó una risotada que resonó por toda la sala. Tehanu entristeció su expresión.
-Que sabrás tu. Todos debéis morir. El Regidor lo conquistará todo.

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Degxion rió de nuevo, con más intensidad que antes. La sala reberveró al sentir la risa. El chico se agitaba incontroladamente, presa de una oscura felicidad.
Tehanu saltó sobre Degxion con la espada cargada.
Al aterrizar a su lado, hubo un estallido y el chico salió despedido varios metros. Su cabeza se dió varios golpes contra las mesas de la sala, pero se volvió a levantar.
-¡Maldita sea!
Degxion levantó la espada, y subitamente, desapareció.
Tehanu se protegió del golpe de Degxion al oír la fría risa que surgió a su espalda.
-Tendrías que aprender a cerrar la boca mientras peleas.
-Y me lo dices tú. ¡He dicho que te mueras!
Degxion volvió a desaparecer mientras el hombro de Tehanu estallaba en sangre. La mujer se tapó la herida con la mano y miró al frente.
Pero el chico no estaba.
-Aquí.
Degxion la saludaba desde el entramado de madera del techo. Tehanu dobló las piernas, y de un salto llegó a donde estaba el chico.
Éste no parecía tener problemas para mantenerse en equilibrio sobre las vigas. De súbito, dio una voltereta y comenzó a girar como un bailarín mientras agitaba la espada en todas direcciones.
-¡Lioras no querría que hicieras esto!
-¡No sabes nada!
Degxion erró uno de los golpes y estuvo a punto de caer al piso de abajo. Sin embargo, se incorporó y emitió una risita nerviosa.
Tehanu calibró las posibidades. No podía matar al chico, eso está claro. Pero el mero nombramiento del nombre de su padre parecía desconcentrar a Degxion.
-Sé lo sufiente para saber que Lioras no hubiera querido que siguieras los pasos de Firas. Todos empiezan así.
-¡No me compares con Firas!
Tehanu comprobó que su teoría era cierta cuando Degxion empezó a balancearse intentando matener el equilibrio. Ahora o nunca.
Tehanu se lanzó sobre el chico y los dos cayeron al piso de abajo.
Degxion dejó de moverse cuando hicieron contacto. Tehanu tomó una bocanada de aire y comprobó la respiración del chico. Estaba inconsciente.
Se levantó y miró en dirección a la puerta. El espectro se había ido.
-Bueno... supongo que ya est...
El chico había desaparecido de nuevo.
Escupió sangre cuando una espada negra le salió del pecho.
-Y esto no ha hecho más que empezar.
Tehanu cerró los ojos y cayó al suelo.

Degxion despertó. Se hallaba en medio de la Gran Sala. Delante...
-¡Tehanu!
El espectro. ¿Donde estaba? ¡Tehanu!
No respiraba, y la sangre le salía a borbotones de una herida en el pecho.
Se sorprendió cuando la herida comenzó a cerrarse, echando un humo que Degxion evitó inhalar a toda costa, por si acaso.
-Tehanu... Espera, no te muevas. Te ayudaré.
La mujer se levantó tras unos momentos en los que no se sabía si cojeaba de uno de los pies o de los dos.
-¿Qué ha pasado? No recuerdo nada... ¿Por qué tiene sangre mi espada? ¿Por qué tengo la espada aquí?
Tehanu permaneció en silencio. Se dió cuenta de que aún no había abierto ni los ojos ni la boca.
-¿Tehanu...?
Una explosión de oscuridad surgió del cuerpo de Tehanu. Sus ojos y boca comenzaron a escupir negrura por todas partes. Ésta se arremolinó en torno a sus pies, y de ahí surgieron unas gigantescas manos negras, que rugían amenazadoramente como bestias. Tehanu no dejaba de convulsionarse.
-¡Deeeeeeeeeeeeeeegxioooooooooooooooooon!

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Degxion corría escaleras arriba, en dirección al despacho de Lameth. Un torrente de oscuridad del que salían unas manos negras como la muerte lo perseguían. No podía entrar por ahí, puerta cerrada.
-Que hacer...
Echó a correr por el pasillo de la derecha, mientras volcaba todos los muebles que encontraba por el camino. La oscuridad los sorteaba sin problemas, y una enloquecida risa que venía de dentro se hacía cada vez más audible. Los cristales de las ventanas reventaron, y Degxion saltó para no cortarse. Vió una puerta más allá.
La abrió con el hombro y la saco de los goznes. Dolorido, contempló el despacho. ¡El ventanal!
El marco de la puerta reventó cuando la oscuridad se abalanzó contra Degxion. El chico gritó cuando un frío brutal le agujereó los pulmones. Se oyeron ruidos de cristales rotos y Degxion aterrizó en el tejado.
Contempló como la oscuridad tapaba la luna y se juntaba para formar un gigantesco demonio. Las manos fueron lo último que se juntó al resto de la amalgama, dejando entrever la cara de Tehanu en medio de la negrura.
Degxion echó a correr de nuevo por el tejado, saltando por encima de todos los huecos que se le abrían al paso. Tehanu lo perseguía, arrancando tejas que le pasaban volando muy cerca del cuerpo. En una de esas, una teja le golpeó en la pierna y le hizo un daño considerable. Degxion cayó al suelo.
Se dió la vuelta y contempló a Tehanu, rodeada de horribles manos negras.
-Tehanu... soy yo... para... no.... ¡Soy yo, Degxion!
De repente, la oscuridad se desvaneció y Tehanu cayó sobre el tejado, respirando agitadamente. ¿Qué le había pasado? Consciente de la suerte que tenía. Degxion la dejó donde estaba, convencido de que no correría peligro, y miró hacia el lago.
Tenía que ir hacia allí. Según el espectro, allí hallaría preguntas.
Ahora dueñod e sus actos, Degxion saltó del tejado y echó a correr por las calles en dirección al reflejo de la luna, ahora blanco como siempre, sin ninguna sombra que usurpara su belleza.
Capítulo 13
Spoiler:
No había nadie en las calles. Aunque todas las ventanas estaban encendidas, todos los puestos estaban cerrados.
Degxion corrió más deprisa.
Debía tener cuidado. Viendo lo que le había ocurrido a Tehanu, ese espectro no podía tener nada bueno. En caso de que fuera obra de Firas, ya sabía lo que tenía que hacer: destruirlo, y con un poco de suerte, a su enemigo se le acabarían ya muy pronto los planes.
El lago se iba acercando conforme Larieli atravesaba los más intrincados callejones de la ciudad. Siempre había pensado que conforme te acercabas al lago, las calles se harían más amplias para facilitar la circulación de peatones hacía el lago.
Y tras correr un poco más sobre un terreno que parecía arena (no como la del desierto, esta tenía una constitución acuosa que no había sentido nunca) llegó al lago.
Era hermoso.
Al estar en una amplísima fosa en el centro de la ciudad, todas las luces de las casa se reflejaban en él. Era como estar viendo la ciudad desde el cielo. Y luego estaba esa torre de piedra en mitad del agua. Se erguía orgullosa de haber resistido ahí cientos de años. Y eso, yeniendo en cuenta las tormentas que azotaban la ciudad, tenía mucho mérito.
De repente, Degxion recordó a qué había venido.
-He llegado. Déjate ver.
De inmediato, como salida de las profundidades del lago, surgió la neblina blanca, sin forma, simplemente foltaba sobre el agua, y se agitaba ligeramente.
Degxion metió los pies en el agua. Estaba fría. Sintió miedo de las profundidades del lago, de lo oscuras que parecían desde ahí arriba.
Según se iba acercando a la niebla, oía voces. La familiar voz de su padre le hizo ir más deprisa.
"Debo comprobar que eres tú".
El chico se giró para ver quién había dicho... no, dicho no, pensado aquello. Se volvió hacia la neblina.
-¿Papá?
"Él lo haría. Superaría a mi verdugo. Y me demostraría que es merecedor del apellido Larieli".
La luz blanca lo tragó. Empezó a dar vueltas. Y de repentó vió imágenes de su padre.
Desde niño, su nacimiento. La muerte de sus padres, sus propios abuelos. Firas con Draxian y él mismo, acompañado de Lioras. Una luz negra. Fuego. Y una luz blanca, tan blanca que dolía... Abrió los ojos después de ver un gran rostro de un dragón blanco resaltado contra el cielo.
No estaba en el lago. El suelo estaba seco. Se levantó y miró a su alrededor.
Se encontraba en lo alto de una torre gigantesca. Los pináculos se alzaban a su alrededor como sombras amenazantes. Nevaba y era de día. No estaba en Loc-Lac.
Un gran viento empezó a sacudirlo todo. Las plantas de los lados de la torre se agitaron, y Degxion estuvo a punto de caerse al suelo al atreverse a alzar la vista.
Un gran dragon blanco de enormes alas se hallaba frente a él ergido sobre las patas traseras. Su presencia imponía. Rugió y miró a Degxion mientras balanceaba una lengua roja.
Se quedó inmovil. Degxion caminó a su alrededor mirándole al rostro. Y de repente lo comprendió.
El dragon que aparecía al final de la visión sobre su padre. El fin de todo.
-¡Tu mataste a mi padre!

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El dragó rugió y le sujetó contra el suelo. Degxion perdió la respiración y notó la sangre en la boca. Notó como se le partía varias costillas.
"No eres él".
-¡Noooo!
Hubo un estallido y el dragón se separó de Degxion.
El cuerpo del chico estaba recubierto con una luz blanca. Con un movimiento del brazo, se abrió paso a traves del dragón con un único corte. Sine emitir ningún sonido, desapareció, y la luz blanca volvió a engullirlo.
"Eres tú, hijo".

Degxion escuchó atentamente a su padre mientras flotaba en la nada. Aguantándose las ganas de llorar, contempló el aspecto de Lioras. Desaliñado, como Firas, pero con el pelo canoso y una expresion de cariño que en pocas caras había visto últimamente.
-Papá...
-Hijo, escuchame. Yo no robé a Firas. Hace tiempo que nos echaron de una aldea por supuesto tráfico. El Gremio nos desterró.
-¿Fue Firas?
-Se supone que sí. Bueno, el caso es que pasado un tiempo volvimos a la aldea, pedimos perdón y nos permitieron quedarnos y volver al Gremio. Sentamos la base de nuestra familia. Te tuve a ti, y Firas tuvo a Draxian.
>>Firas no olvidó la sed de venganza hacía la aldea por la pobreza que pasamos durante un tiempo. Quiso vengarse. Pero yo no se lo permití. Habíamos estado demasiado tiempo en la aldea, y además de haber formado nuestra familia allí, era nuestra casa. Pero Firas no lo comprendía.
-¿Y...?
-Escúchame. No te alteres. ¿Recuerdas la mañana en la que me viste por última vez?
-Si.
-Bien, ese día nos enviaron a explorar una torre lejana de aquí, próxima a las montañas nevadas de la región de Pokke. Allí encontramos algo: un Fatalis Blanco.
Degxion lo entendió.
-El dragón...
-Exacto.
Lioras hizo una pausa, como si quisiera recordar.
-Firas me abandonó. Me llamó débil. Antes de morir, deposité parte de mis recuerdos en tu espada, con ayuda del poder del Fatalis, que entró en contacto conmigo en el momento de mi muerte.
Degxion no cabía en si de odio. Firas había sido el culpable de la muerte de su padre. Ya no culpaba al Fatalis. Es más, deseaba que siguiera vivo, por haberle dado la posibilidad de herencia a su padre.
-Si, así son los monstruos -dijo Lioras, leyendole el pensamiento a su hijo-. Aunque está en su naturaleza matar, muchos están a favor de las futuras generaciones de cazadores. En especial ese monstruo. Lo único que deseaba era tener un rival a su altura. Lamento haberle decepcionado...
Lioras empezó a desvanecerse.
-Papá.
-Se fuerte. No te arriegues. Vive por tí y por los que te quieren. Y por favor, sea cual sea tu situación, demuestra valor. Vale la pena morir con el corazón henchido de valor.
Lioras desapareció, y de pronto, el lago volvió a materializarse.
Degxion se sentó y hundió la cara entre las rodillas. A punto de echarse a llorar, se llamó débil. Débil por no salavar a Draxian en el desierto. Por no haber matado a Firas cuando pudo hacerlo. Débil por no poder controlar sus instintos.
-Y además, Firas interfirió en el recuerdo de mi padre. Seguro que fue él. Casi mato a Tehanu. No. No le voy a permitir otra de esas. Ahora que ya lo sé todo, no podrá manipularme con nada nunca más.
Pasos detrás de él.
-Estás aquí.
Era Rio. Ya no llevaba el vestido, y llevaba el pelo recogido en coletas.
-Siento... lo de...
Degxion se ruborizó.
-No, no pasa nada... No fuisté tú. No fue culpa tuya. Siempre he creído -añadió mientras se levantaba-. que debes hacerle caso a tu corazón.
Rio se le acercó más. Podía oler su pelo. Sintió una oleada de irremediable cariño hacia ella.
-¿Y qué te dice tu corazón ahora?
La abrazó.
-Me dice que yo también te he echado de menos.
Y la besó.

Capitulo 14
Spoiler:
La Gran Sala estaba abarrotada. Todos hablaban apresuradamente con los que se encontraban, intentando averiguar qué había sucedido. Pero la mayoría no tuvo que esperar mucho para obtener respuesta, ya que las puertas se abrieron.
Y por ellas entraron Degxion y Rio, el primero con el brazo por encima del hombro de la chica. Ambos tenían el aspecto de haber caído del cielo hace poco.
Kamo se levantó de una de las mesas y corrió a su encuentro y cogió una de las espadas de las manos de un soldado. Súbitamente, apuntó al cuello de su amigo.
Todos los presentes se acercaron al trío.
-No te molestes –dijo Degxion, apartando con delicadeza la espada de su rostro-. Soy yo desde hace un tiempo. Ya os contaré lo que ha pasado –añadió al ver el atisbo de duda en los ojos de Kamo-. Pero antes, ¿cómo está Tehanu?
-Bien… Después de vuestra pelea, la encontraron en el tejado. Ni idea de cómo había llegado allí… No pudiste hacerle nada grave; solo tenía una herida en el hombro.
A sabiendas de que tenía muchas cosas que decir, se dirigió a la zona de los tronos. Lameth y los demás reyes ya estaban allí. Miró a Lameth, y éste, quizá leyéndole el pensamiento, asintió con la cabeza. Vilte y Kyle se apartaron y dejaron que el chico se subiera al escalón en el que descansaban los asientos.
Se aclaró la garganta antes de hablar. Miró a todos los presentes.
-Antes de nada, me gustaría pedir perdón a todos por los problemas causados. No era consciente de lo que hacía. Lo siento profundamente, y prometo que nunca más mi mente dejará que la dominen de esa manera.
>>Supongo que habréis visto el espectro blanco –varios asintieron, entre ellos Dexter-. Bien. Ese espectro, aunque os cueste creerlo, era una manifestación de la memoria de Lioras Larieli. Estoy lo bastante seguro de que Firas tiene control sobre mis recuerdos. A través de la espada.
Varios de los presentes arquearon las cejas extrañados.
-Justo cuando la espada se materializó en mis manos, perdí la consciencia. Por lo que supuse al recuperarme, herí de gravedad a Tehanu, pero la espada dejó de controlarme al entrar en contacto con su cuerpo. Y pasó a controlarla a ella. Al ver que la mente de Tehanu era más fuerte que la mía, no le quedó más remedio que dejar su cuerpo. ¡Firas ha debido de implantar ese monstruo en la espada!
-¡El Jhen! –gritó Kamo de repente-. ¡Cuando heriste de gravedad a Firas!
-Exacto. Fue en ese momento.
-Pero ya no le funcionará. Empezaremos la instrucción mañana.
Degxion se dio la vuelta y vio cómo Tehanu entraba en la Gran Sala. A
Penas tuvo tiempo de gritar cuando le golpeó en la cara y le hizo aterrizar entre la multitud, sangrando por la nariz. Degxion la miró dolorido, y se sorprendió al verla sonreir.
-¡Y por este tipos de despistes, empezaremos a entrenar mañana! Vale, en lo referente a monstruos ya estáis bastante en forma, pero ¿y los humanos? Imaginaos que el espectro de Firas encuentra la manera de poseer a alguien más. Tendréis que estar preparados. ¡No, Dexter, ya sé que mañana no es laboral, pero entrenaremos igual! Todos en el patio interior a primera hora.
Todos volvieron a sus mesas.
-¿Y eso fue todo lo que pasó? –preguntó de súbito Rhia. Su voz sonaba extrañamente neutral y fría. No hubo que preguntarle el porqué de su expresión de asco, ya que Rio se mostraba (más todavía) efusiva con Degxion.
-Si.
Aún así, no hubo manera de hacer que Rio dejase de hacerle carantoñas a Degxion, y lo peor de todo era que el chico no le hacía ningún asco. De las carantoñas pasaron a los arrumacos, y la tensión alcanzó el clímax cuando se besaron. Dexter olvidó abrir la boca para beber y se quedó mirándolos mientras el líquido le caía sobre la ropa. A Kamo se le cayó el tenedor al suelo; G’ zus se agachó a recogerlo y Rhia se quedó mirándolos impasible.
Al acabar la cena, Degxion subió a acostarse. Por el camino vió que Rhia le susurraba algo a Kamo y a los demás. Sin darle importancia, entró en su habitación. No se sorprendió cuando Kamo entró en la habitación.
Pero sí cuando habló.
-Tío, ¿de que vas?
-¿Cómo?
Kamo frunció el ceño.
-¿No te has dado cuenta? Es Rhia.
Degxion suspiró. Se lo había olido toda la cena.
-Kamo, esas cosas se superan. Cuando vea que no le corres…
-No me refiero a eso. Tíene miedo. Miedo de que pases de nosotros.
Degxion se levantó incrédulo. ¿Qué narices le pasaba a Rhia?
-Voy a hablar con ella. Esto no va a quedar así. ¿Quiere explicaciones? Las tendrá. Rio y yo nos hemos besado, ¿vale? Nos queremos. Y si no lo encaja…
-¡Que no es eso!
Degxion apartó a Kamo de un empujón y salió al pasillo. Antes de que su amigo pudiese evitarlo, salió al pasillo. Cerró la puerta detrás de él y se dirigió a la habitación de las chicas. Dio un par de golpes a la puerta. Abrió Leena.
-Quiero…
-Como todos. Tío, ¿qué narices te pasa? Te recuerdo que las paredes están pegadas. Se oye casi todo. Y tu gritas mucho. Si eres incapaz de entenderlo, no lo entiendas. Tu sigue pensando que todas te adoran.
Y cerró la puerta. Por un momento se escucharon unos sollozos. Y luego el silencio.
Degxion estalló. Se puso a mirar a su alrededor. Se enfadó con todo el mundo.
-Mierda, tío…
Se sorprendió cuando una lágrima resbaló por su mejilla.
-¡¡¡Aaaaaaagrh!!! ¡Lo siento, ¿vale? ¿¡Vale!?
Silencio.
-¡¡¡Joder!!!
Llorando, se fue escaleras abajo. Necesitaba estar solo.
Capítulo 15
Spoiler:
El día amaneció soleado. Antes de que la luz asomara por encima del tejado, Degxion despertó, muy incómodamente tumbado sobre el borde del entejado de pizarra. Le dolía la espalda, pues se las había ingeniado para robar su propia armadura de su habitación, y había dormido con ella puesta.
No se había atrevido a dormir con los demás. Se sentía imbécil, es más, era imbécil. Con su prepotencia, había herido los sentimientos de Rhia. Y además no se sentía capaz de mirarla a los ojos; ni a ella, ni al resto de sus amigos. Ya no se los merecía.
Se levantó, y dirigió la mirada hacia el patio interior. La disposición cuadrada de los edificios traseros a la Gran Sala permitía que se viera el patio desde cualquiera de las ventanas de las habitaciones. El suelo estaba bastante desgastado, y faltaban algunas piedras para recubrirlo.
Cuando saltó desde el tejado hasta el patio, apenas tuvo que flexionar las piernas al aterrizar. Y pensar que hace varios meses había flaqueado contra una Rathian… Había pasado mucho tiempo desde que entró, y de no ser por Firas, lo habría disfrutado.
No tuvo que esperar mucho para que los más jóvenes empezaran a entrar en el patio por la gran puerta del fondo, encabezados por Tehanu. La mayoría presentaban un aspecto muy nervioso, pero otros miraban sus armas emocionados.
Entre ellos se encontraban Raven, Leena y Kath, que miraban a Degxion con pinta de no conocerlo. El chico hizo ademán de subirse la capucha. Cuando ya estaban la mayoría posicionados, se abrió de nuevo la puerta.
Por ella entraron Kamo, Rhia, Dexter y G’ zus, con cara de no haber dormido nada. Los ojos de Rhia estaban enrojecidos, y su cara no presentaba ninguna expresión. No le gustó. Llevaba bajo el brazo varias espadas cortas de madera; colocó con brusquedad una en brazos de Degxion, sin mirarle a los ojos, ni siquiera giró la cabeza. Degxion sintió las repentinas ganas de marcharse de allí inmediatamente.
-¡Bien! –la voz de Tehanu se oyó por encima del murmullo de los jóvenes. Degxion contempló su espada: era mucho más pequeña y corta que la suya, no estaba seguro de poder manejarla-. No creo que tenga que dar muchas explicaciones. Veréis. Steven ha encontrado indicios de que Firas está reuniendo un ejército. No sabemos cuándo atacará, ni el tipo de unidades con las que contará. Aun así, quiero que estéis preparados para todo, sean personas o monstruos, ¿queda claro?
Hubo un “si” general.
Pero Degxion no lo tenía tan claro. Si Firas había montado un ejército… ¿significaba eso que el plan de la sangre había fallado? Y Draxian…
Tras posicionarse frente de Kamo, Degxion vió a Rio entrar en el patio. Intentó disuadirla de que se pusiera a su lado, pero no hubo manera.
-¿Qué haces tú aquí? No pensarás que llegado el momento lucharás contra Firas, ¿no? –Degxion hizo cuanto pudo para poner la voz de menos amigos de la que fue capaz.
-Por supuesto que sí. Ya sé que no he matado tantos monstruos como vosotros, pero al menos se empuñar una espada.
Tehanu alzó la voz.
-Silencio por ahí. Bien, a mi señal, quiero que intentéis desarmar a los compeñeros que tengáis enfrente. ¡A mi señal!
Degxion apretó con fuerza la empuñadura de la espada. A pesar de ser de madera, un golpe bien dado podía dejar sin sentido al más pintado.
-Preparados…
Rio separó las piernas a su lado. Degxion hizo lo propio.
-Listos…
Kamo sujetó como pudo la espada. Dado que no era usuario habitual de ese tipo de armas, se le veía bastante inseguro, pero su mirada no lo denotaba.
-¡Ya!
Rhia ya había empezado a correr antes de que Tehanu terminara la cuenta atrás.

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Degxion se apartó de su primer ataque, pero no tuvo tanta suerte con lo que pasó despues.
Rhia se agachó y giró en el suelo con la pierna extendida. El chico cayó al suelo mientras miraba a Raven, que ahora intercambiaba espadazos con Leena.
Degxion alzó la vista justo a tiempo para esquivar el pisotón de Rhia. El chico rodó por el suelo hasta ponerse en pie. Kamo se lanzó al ataque, dejando a Rio sin espada, y lanzó una estocada en dirección a Degxion. Falló por muy poco, y varias astillas de madera salieron despedidas cuando la espada Kamo golpeó el suelo.
De repente, Dexter descargó un golpe contra la espada de Kamo. Cuando este se dobló de dolor, Degxion vio clara su oportunidad. Miro a Rhia.
-Ni lo intentes –susurró Rhia-. Si las cosas no te entran en la cabeza por las buenas, te entraran por las malas.
-Si…
Degxion se levantó despacio. Alzo su espada por encima de la cabeza, como si fuera la cola de un escorpión, y extendió una mano.
-Es una manía que tengo.
Hasta Tehanu alzó la vista cuando unos enfurecidos golpes empezaron a oírse por encima de los demás. De vez en cuando, se oían algunos retazos de conversación.
-¡…si no lo aceptas…!
-¡Lo harás!
-¡No podéis privarme de querer a alguien!
Degxion lanzó una estocada cuando tuvo a Rhia acorralada contra la pared, pero falló. La chica dio un salto, y para asombro de Degxion, se puso encima de la hoja de la espada de Degxion, ahora clavada en la pared. El chico cayó al suelo cuando la madera le impactó en plena cara.
Se levantó, sin hacer caso a la sangre que le cubría la cara.
-¡Pero sí puedo obligarte a que hagas más caso a tus amigos! ¡Siempre pasa lo mismo! ¡¿No lo ves?!
Rhia lanzó una mirada furibunda a su amigo. Degxion retrocedió un par de pasos. Nunca la había visto enfadada.
-Pero…
-¡Pero ya da todo igual! –Rhia siguió gritando sin ser consciente de que todos la miraban-. ¡Deberías haberos visto ayer! ¡Solo tienes ojos para…!
-¡No voy a olvidarme de mis amigos! ¡Deja de comportarte como una gilipollas!
Degxion rugió y cogió carrerilla antes de saltar. La estocada alcanzó en pleno hombro a Rhia, que dio una vuelta sobre sí misma y golpeó la hoja de Degxion. El chico se tambaleó, pero no dio ni un paso.
De repente, el cuerpo del chico comenzó a girar. De todas partes surgían cortes y patadas, y Rhia hacía lo que podía para detenerlos. Cuando bloqueó el último de ellos, Degxion saltó hacia atrás, solo para volver a embestir dando numerosos tajos al aire. Uno de ellos golpeó a Rhia en el estómago y la tiró al suelo.
-¿¡Te crees que no me importáis!?
Rhia se levantó del suelo con lágrimas en los ojos.
-¡Por supuesto que no! ¡Pero llegará el momento! ¡Tú solo espera!
Degxion se sorprendió cuando Rhia tiró la espada al suelo y corrió hacia Degxion con los puños cerrados.
-Maldita sea, ¡así no!
Degxion tiró también su espada. Pero no pudo hacer mucho al respecto.
Le llovieron golpes de todas partes. En una de esas, el chico levantó los brazos para protegerse, pero la choca había dejado de atacar. No estaba por ninguna parte.
-¡Rhia!
La voz de Tehanu advirtió al dolorido chico de que Rhia se había ido.
-Bueno… -dijo cuándo todos se reunieron frente a ella segundos más tarde-. Generalmente… lo habéis hecho bien. Pero no he entendido muy bien eso de tirar la espada, Degxion.
-Ni yo, créeme…
De repente, se empezaron a oir gritos en las salas contiguas. El ruido de pasos empezó a aumentar de volumen, y todos se apartaron de la puerta para dejar pasar al hombre más desgraciado que Degxion había visto en su vida.
Le faltaba un brazo, y el suelo por el que pasó quedó lleno de sangre enseguida. Su cara estaba desfigurada, y numerosos y profundos cortes le cubría el torso. Si no recibía ayuda a tiempo…
Al llegar al lado de Tehanu, el hombre se cayó al suelo de espaldas.
-¡Eh, ¿qué ha pasado?!
El hombre despegó los ensangrentados labios.
-La expedición… salió mal… Steven, y el resto de los hombres… no vi a nadie siguiéndome. ¡Fue Firas! ¡Firas, y su panda de monstruos! No sabéis lo que tiene ahí… ¡Aún siguen perdidos en la tundra…! Steven y los demás… nunca había visto… ¡Draxian!
Aunque Tehanu hizo lo posible, el hombre pronto dejó de divagar, y sus ojos se cerraron para siempre pasados unos minutos. Se levantó.
-¿Qué ha dicho de Draxian? ¿Qué…?
-Degxion, tú, Kamo, Dexter y G’ zus partís a la tundra. Debéis encontrar a Steven y a los demás. No importa el resto. ¡Solo hacedlo!
Antes de que se dieran cuenta, se hallaban colocándose el equipo en la cubierta del dirigible.
-Draxian está allí.
Kamo le puso la mano en el hombro.
-No te hagas tantas ilusiones. Puede que no nos guste lo que encontremos.
-Es mejor esperarse lo bueno. Llevo mucho tiempo esperando este momento. Y te juro que si por el camino nos encontramos a Firas… bueno, pues peor para él. Además, Draxian tiene que saber algo sobre los planes de Firas.
Pronto el aire se comenzó a helar en cuanto despegaron, y esta vez sin Rhia, los cuatro amigos miraron al horizonte, deseando que todos los problemas nunca hubieran existido.


Última edición por Degxion el Miér 05 Oct 2011, 22:58, editado 10 veces
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Mensaje  Degxion el Mar 20 Sep 2011, 16:49

Tehanu says: Magia realizada! versión 2.0 XD

Capítulo 16
Spoiler:
El aire no se enfriaba, se congelaba. Varias montañas pasaban por debajo de las hélices el dirigible, y Degxion se preguntó si alguno de sus picos les traería la muerte. La nieve las cubría, y dentro del dirigible, los ocupantes empezaban a verse afectados por el frío.
Cuando a Degxion ya lo había empezado a acosar un tentador pero terrible sueño, el capitán de siempre les ofreció una bolsa con unas extrañas bebidas rojas.
-Tomad. Creo que nunca habéis cazado por aquí, ¿no? Bien, bebed. Os calentará el cuerpo el suficiente tiempo como para que podáis cumplir la misión.
Cuando Degxion bebió, sacó la lengua en señal de asco, pues la bebida picaba un poco. Pero enseguida, una ola de calor le inundó el cuerpo desde la boca hasta la punta de los dedos de los pies. Le pasó la bebida a sus compañeros, que tuvieron más o menos la misma reacción.
Pronto, las montañas fueron sustituidas por unos frondosos pinares, igualmente cubiertos de nieve. Algunos pájaros volaron desde sus copas al sentir el viento provocado por el dirigible. Al verlos, Degxion no pudo evitar preguntar en voz alta.
-¿De verdad creéis que aquí puedo habitar algún Wyvern? Quiero decir. Se morirían de frío.
-Hay muchos más monstruos en el mundo que los que alcanzan a ver las murallas de la ciudad, Degxion. ¿Acaso en tu pueblo no había también montañas nevadas?
Degxion no se esforzó en intentarlo.
-La verdad, no lo recuerdo bien. Pero lo que sí había era una jungla. He llegado a ver Plesioths y varios Daimyos, pero nunca he matado a ninguno de ellos. Quizá mi padre lo consiguiera alguna vez…
Pronto encontraron un claro en el bosque lo suficientemente grande como para aterrizar de modo seguro. Cuando pusieron los pies en el suelo, la humedad les mojó las botas.
-Genial –Dexter empezó a hacer aspavientos con los pies mientras caminaba-. No hay nada mejor que un par de botas mojadas para desanimar a un hombre…
-¿Quién te ha dicho eso?
-Lo he leído.
Bastante al margen de la conversación, Degxion caminó en cabeza del grupo. El capitán tenía razón.
En seguida, numerosas cabezas peludas se asomaron entre los árboles. De sus bocas salían unos grandes colmillos.
Cuando sus amigos empuñaron las espadas, Degxion les detuvo.
-No os preocupéis. Son Popos. Mi padre me habló de ellos.
Siguieron caminando mientras unos Popos pequeños se restregaban contra sus piernas. Su piel era bastante calentita. Sus padres les guiaron hasta unas ramas bajas de un gran pino, de las cuales empezaron a arrancar pequeños puñados de hojas verdes.
Pasado un tiempo, el cansancio empezó a hacer mella en ellos. El calor les mantenía vivos, pero el esfuerzo de caminar entre la gran cantidad de nieve les hacía flaquear.
-¿Tenemos pistas sobre adónde ir? –preguntó G’ zus jadeando.
-Según Tehanu, debería ser un lugar capaz de esconder a bastantes personas. Si Firas está aliado con cazadores, necesitarán algún lugar guarecido de la nieve…
-¿Cómo ese?
Kamo señaló una gran entrada rocosa en una de las paredes heladas de la montaña. A su interior se abría una oscuridad insondable.
-Esperad… creo que por aquí… ¡ajá!
Degxion extrajo cuatro palos cubiertos de paños mojados.
-Dexter, golpea la pared con tu espada…
Los cuatro cazadores acercaron los palos a la gran cantidad de llamas que surgieron de los golpes. Pronto, se adentraron en la cueva portando cada uno una antorcha.
A medida que avanzaban, se hizo patente que allí habitaba, o lo había hecho alguien. Las paredes cada vez estaban mejor acabadas, y aunque la humedad persistía, empezaron a notar que la bebida no les haría mucha falta ahí dentro: hacía un poco más de calor Incluso se cruzaron con varias puertas de madera, que tal y como sospechaban desde hace un tiempo, conducían a dormitorios sencillos. Al final de los pasadizos les aguardaba una gran puerta. La abrieron.
Se encontraban en una gran estancia, casi tan grande como la propia Gran Sala, decorada con muchos pilares de piedra naturales. De ellos colgaban antorchas, así que apagaron las suyas. La estancia tenía forma circular, y la zona en la que ellos se encontraban parecía construida para servir de grada para algún espectáculo. Al otro lado de la sala había algo. Degxion echó a correr en cuanto lo reconoció: dio un salto y bajo al nivel inferior.
Enfrente de una gran puerta de hierro con barrotes, atado a un poste, se encontraba Draxian. Estaba desnudo de cintura para arriba, y del torso le corrían amplios ríos de sangre. Una barba de varios meses le adornaba la cara, y tenía unas pronunciadas ojeras.
Alzó la vista al ver a Degxion.
-¡Draxian! No tienes ni idea de lo preocupados que estábamos todos por ti…
Draxian tosió ligeramente antes de hablar.
-¿”Estabais”?
-Si… Mira, al final llegué a Loc-Lac y me uní al Head n’ Kill… E hice algunos nuevos amigos.
Se hizo a un lado para dejar pasar a sus amigos.
-Los conozco… Mi padre no ha dejado de hablar de ellos… Quiere ser el Regidor de los Cielos, Degxion. Planea obtener el poder de un dragón anciano… dormido en el lago de Loc-Lac. Lo de la sangre –Draxian se miró los amplios agujeros y cortes del torso-. No funcionó. Quiere…
-Ya nos lo contarás en casa. Vamos, tenemos que sacarte de aquí.
-No, esperad. Ya lo hago yo.
Y extrajo una pequeña navaja de su bolsillo. Con cierta dificultad, empezó a cortar sus ataduras.
-¿Cómo…?
-¿…tengo esto? Mi pa… Firas debe de estar muy seguro de que no conseguiré escapar. Ya no me necesita. Me la dio antes de… ¡Mierda! ¡Planea atacar Loc-Lac! –terminó de cortar las cuerdas-. ¡Tenemos que llegar allí antes que él y avisar a todo el mundo! ¡Ha reunido rebeldes… monstruos, cientos! ¡Rápido, tenemos que irnos!
Con sus peores temores hechos realidad, el grupo se dio la vuelta. Y contempló cómo la jaula de los barrotes se abría, y de sus sombras salía un vapor helado. Un gigantesco tigre blanco de enormes alas y parduzcos colmillos les dirigió una mirada gélida. Un Barioth de la tundra, el Príncipe Helado.

http://www.youtube.com/watch?v=CAOVZP4JtW4

Los chicos se dispersaron, pero el Barioth ya había atrapado a Draxian entre sus patas.
-¡No!
G’ zus descargó un mazazo en la boca del Barioth, e hizo que se le partieran los colmillos. El monstruo aulló.
Y de las entrañas de la bestia surgió un torbellino de escarcha. Los cazadores se taparon los ojos, y al volver a mirar, comprobaron aliviados que sus armaduras habían cumplido su cometido. Apenas las cubría una capa de nieve.
El Barioth dio un gran salto y se encaramó a uno de los pilares. Acto seguido, cayó sobre los amigos, que salieron despedidos al interior de la jaula.
El monstruo se les acercaba más y más. Llegó un momento en el que pudieron oles su gélido y fétido aliento, mientras sus patas rascaban el suelo, ansiosas por desgarrarles las entrañas.
De repente, Degxion se situó entre la bestia y sus amigos. Llevaba una de las antorchas de las paredes en la mano. Empezó a agitarla frente a los ojos naranjas del Barioth, que retrocedió y rugió.
Y de súbito, escupió sangre. Se había mordido la lengua. Su cola se elevó hacia fuera de la cavidad que servía de jaula, llevándose al monstruo hacia arriba. Hubo un estallido, y un torrente de sangre cayó justo delante de ellos.
Paralizados por la tensión, uno a uno los chicos comenzaron a aventurarse fuera de la jaula, y por fin, todos se hallaron mirando hacia arriba. La luz de la antorcha iluminó el cuerpo descuartizado del Barioth. Su captor estaba sobré él, degustándolo. Unas grandes heridas deformaban su gran espalda. Miles de dientes adornaban su gran boca, y unos ojillos negros se volvieron hacia ellos. Medía al menos cinco metros de alto y siete de largo, y de la boca le colgaban hilos de sangre fresca. Rugió, y saltó de las gradas.

http://www.youtube.com/watch?v=O-dqMa1CwRc

El monstruo aterrizó con un estruendo. Degxion y los demás se cubrieron las caras para protegerse de la polvareda que levantó.
Las heridas del monstruo se enrojecieron cuando la carne se separó. Abrió la boca, y una neblina rojiza les envolvió. Por un momento, no respiraron, pero la embestida del gigante les hizo reaccionar.
Cuando Degxion estrelló la hoja de su espada contra la pierna izquierda del monstruo, el arma rebotó: todas las armas se habían vuelto romas.
-¡Rápido! ¡Nada podemos contra él!
Pronto se encontraron corriendo hacia la salida de la cueva, esquivando los cantos rodados que su enemigo les tiraba con la boca. Muchas puertas quedaron destrozadas, y la saliva corrosiva del monstruo les lastimaba la espalda.
Cuando todo parecía perdido, vieron la luz.
-¡Escuchadme! ¡Quiero que nada más salir al exterior le deis a las paredes de la cueva con todas vuestras fuerzas! ¡Preparados, listos…!
Las armas de los cazadores impactaron contra los lados de la apertura. Hubo un derrumbamiento en el interior, y media tonelada de rocas cayeron sobre la cabeza del monstruo, que quedó sepultado con la cueva, seguramente para toda la eternidad.
-¡Aquí!
La voz de Steven les llegó desde arriba. El dirigible descendía hacía ellos, y algunos de los hombres de Steven se podían ver sobre la barandilla de la cubierta. Cuando ya estuvieron a bordo, fueron a hablar con el capitán.
-¡Los he encontrado vagando por las montañas! Han tenido mucha suerte.
Ya se estaban alejando de la cueva cuando un estruendo les sorprendió, y dos rocas impactaron contra el casco del vehículo. Cuando miraron abajo vieron algo que nunca olvidarían.
El monstruo se había librado de su entierro en vida y ahora daba enormes zancadas en su persecución. Una vez estuvo lo bastante cerca, dio un enorme salto y se enganchó al casco con sus pequeñas zarpas.
-¿¡Qué narices hace un Deviljho por aquí!?
-¡Son nómadas!... ¡Apartad!
El capitán apoyó un gigantesco cañón manual sobre la popa del barco. Hubo un tremendo sonido de disparo, y la cara del Deviljho quedó destrozada y convertida en un guijo ensangrentado. Con un tremendo rugido, el monstruo se soltó del dirigible y se perdió en las mortales grietas heladas de las montañas de la tundra.
Cuando hubo pasado todo, el capitán se dirigió a Draxian.
-Me alegro de que estén bien. Todos estarán muy contentos de verme.
-No lo dudo. Pero no estarán tan contentos después de las noticias que voy a darles. Se aproxima una guerra.
-Ahora…
Miraron al frente. Unos grandes fuegos rojos se elevaban muchos kilómetros más allá. Un humo negro coronaba ese aviso de destrucción.
Iban a llegar tarde.
Capítulo 17
Spoiler:
La ciudad aullaba de dolor. Gruesas columnas de humo se alzaban desde el interior de sus gruesas murallas, que no tardarían en caer.
Filas y filas de miles de hombres esperaban su momento en el exterior, mirando de reojo a los centenares de Rathalos y Rathians que les acompañaban. De vez en cuando, alguno de los monstruos bufaba en su dirección, pero el influjo de Firas les impedía ir más allá de los meros gestos de desagrado.
Varios hombres pasaron corriendo hacia las filas delanteras, llevando pesadas bolas de hierro cubiertas de pólvora. Pronto impactaron contra la muralla, sin resultado.
Firas esperaba pacientemente el momento clave. Cuando las murallas cayeran, la ciudad estaría acabada. Nadie en su interior era lo bastante fuerte ni estaba lo bastante preparado para lo que se avecinaba. Nadie le negaría su puesto en el Cielo.
Alzó la cabeza al oír un ruido de hélices. Cuando vio de lo que se trataba, su cara se tornó en una mueca de odio. Nadie podría nunca enmendar el error de Lioras. Ni siquiera el mocoso de su hijo.

Degxion y los demás se agarraron todo lo que pudieron a la barandilla cuando docenas de proyectiles ardientes intentaron derribar el dirigible. El capitán hacía todo lo posible para mantener la nave en el aire, pero era sabido por todos que no aguantaría mucho más.
-¿Qué hacemos? –preguntó Dexter, mientras se tambaleaba en dirección a Degxion-. ¡Si Firas llega al centro de la ciudad, estaremos acabados!
El chico tuvo que hacer un esfuerzo para hacerse oír por encima de los rugidos de los monstruos que esperaban abajo, impacientes por recibir a sus presas con las fauces abiertas. Por algún motivo, no estaban atados con cadenas, y aun así parecía mansos, al menos entre lo que cabe pensar de bestias como aquellas.
-Este ejército no tiene el único objetivo de destruir la ciudad. Si provoca la distracción suficiente, Firas podrá entrar en Loc-Lac sin ser visto. Pero mirad ahí.
Al seguir la mano del chico, los demás vieron varias filas de arqueros, apostados a lo largo de la muralla. Muchos dispararon en ese momento, pero otros aun cargaban de nuevo sus arcos. Allá donde impactaban sus proyectiles saltaban llamas. Steven le tomó el relevo a Degxion.
-Necesitan romper la muralla antes de entrar, o si no, no tendrán ocasión –los arqueros parecían muy diestros en su oficio, literalmente-. Tal y como dices, si Firas llega al lago, quedará demostrada la función de estos tíos.
-Distraer –coincidieron todos a la vez.
En ese momento, sobrevolaban la parte del arenal en la que había más hombres armados. Pocos miraron en su dirección. Degxion se preguntó qué habría hecho falta para que Firas convenciera a esos hombres de que lucharan junto a él. ¿Poder, quizá? No. Firas lo quería para él solo. Por lo que solo les quedaba la muerte, ya fuera a manos de Firas, o a las del Head n’ Kill.
-Oíd… ¿no hace mucho calor?
El capitán tenía razón. Un calor sofocante les empezó a abrir los poros, y pronto todos, incluido Degxion (cuya armadura se suponía tenía buena resistencia al calor) empezaron a sudar exageradamente.
Buscando la fuente de ese calor, Draxian se asomó por encima de la barandilla. A duras penas, logró ver una fila de diez tremendos colosos de piedra.
No, de piedra no. Sus cuerpos estaban cubiertos de lava, la mayoría fosilizada. Dos enormes cuernos les salían de ambos lados de la boca, y numerosos pinchos rocosos surgían de sus espaldas. Todos ellos estaban sujetos por bastantes hombres, y aunque seguramente estarían tan hipnotizados como los demás, parecían requerir más precauciones.
De repente, uno de ellos les miró.
El calor se hizo más intenso si cabe. Se sintieron caer, desvanecerse. Cuando quisieron darse cuenta, las murallas se les venían encima.
-¡Cuidado! –gritó Kamo. El capitán hizo lo que pudo, pero el globo del dirigible estalló en llamas-. ¡Mierda! ¡Hay que saltar!
G’ zus se giró.
-¿Cómo?
-Ahora, ¡saltad!
A duras penas, de uno en uno, saltaron desde la barandilla para aterrizar por los pelos en la base de las murallas. Justo cuando el último ocupante, el capitán, aterrizó a salvo, el dirigible explotó, y varios trozos grandes de madera les pasaron por encima rozándoles las cabezas.
-¡No!
Casi tuvieron que agarrar al capitán para que no se tirara acompañando al dirigible en su último descenso.
-¡Ya está! ¡Rápido, tenemos que llegar al cuartel e informal al Gremio y al Clan de los planes de Firas, antes de…!
-¡Mirad, son ellos!
Las palabras de Degxion se vieron interrumpidas por las de un hombre alto, acompañado de una docena de soldados vestidos como los que estaban afuera. Degxion reconoció en el que habló al cazador al que había amenazado el día de su llegada a Loc-Lac.
-Esperad…
-¡De eso nada! ¡Firas nos dará un buen dineral por vuestras cabezas! Además, ¡todavía me duele la paliza que me diste hace tantos meses!
-Pues sí que eres lento, hasta para sentir dolor…
Sus amigos se rieron. Degxion los ignoró, preguntándose si sabían a quién iba dirigida la broma.
-Dime, ¿qué hace un tío tan bueno como tú con un vejestorio como Firas?
-¡Es mejor que estar con esa panda de viejos de tu Clan! Al menos a mí no me espera la muerte.
Dicho esto, desenvainó una ropera de soldado común.
-¡Vamos a bailar con el diablo!
Sus hombres se adelantaron mientras Degxion y los demás sacaban las armas. El capitán incluido, pues sacó una espada similar a la que llevaban los soldados de Firas. Antes de que pudieran pensar qué hacer, se encontraban bloqueando y desviando golpes. Preguntándose seriamente cómo narices podían pelear Kamo y G’ zus con ese tipo de armas, se libró de un par de enemigos y avanzó hacia el líder.
-No deberías haber venido.
Dicho esto, bloqueó un golpe dirigido a su pecho, y recorrió la hoja de la espada de su rival con la suya propia, hasta llegar a la muñeca. La golpeó con el filo.
El hombre soltó su arma y se sujetó la mano herida. Degxion se dio la vuelta para ayudar a sus amigos, pensando que todo había acabado. Pero levantó el brazo cuando sintió algo cortar el aire detrás de él.
Sujetó la muñeca sana del sorprendido hombre, que ahora empuñaba una pequeña daga. Con un movimiento, le retorció la mano e hizo caer el arma. Acto seguido, preso de un instinto que no era el suyo, saltó y le hundió la punta de la espada en el cuello.
El otro abrió los ojos de par en par, y se llevó las manos al cuello, del que no paraba de brotar sangre. Mientras hilos de sangre manaban de su boca, se podían oír los gorgoritos que hacía al intentar respirar, atragantándose con su propia sangre. Cayó de rodillas, y se agarró a las piernas de Degxion, suplicando piedad.
-Es lo único que puedo hacer por ti.
Y le hundió la espada en el pecho, hasta la empuñadura. Los ojos del hombre se cerraron lentamente, y el chico dejó caer su cuerpo por encima de las murallas, hacia las arenas del desierto.
Desechando la idea de haber matado a un ser humano, se dio la vuelta y contempló cómo Kamo desclavaba un cadáver de su lanza, y como el capitán limpiaba su espada contra el suelo. Steven se encontraba tirando un cuerpo de la muralla. Se preguntó si era la primera vez que ellos mataban a alguien.
-Escuchad. Tenemos que encontrar la manera de llegar al cuartel. Si al menos…
-¿…tuvierais a alguien que os respaldara?
Se dieron la vuelta y contemplaron cómo los hombres de Steven, y éste mismo, corrían hacia un grupo de personas. Se alegró al ver que eran nada más y nada menos que Wooky, Eleazar y Ageon.
-No os preocupéis. Nosotros comandaremos a los arqueros. ¡Vosotros seguid adelante!
-Pero…
-¡Ya nos lo explicaréis más tarde! –Eleazar apartó a Degxion-. No tenemos ni idea de dónde han sacado a estos Akantores, pero no conviene acercarse a ellos. ¡Salid de aquí!
Sabiendo que se referían a los colosos de llamas, los chicos se apresuraron en bajar la escalera hacia la ciudad.

Tehanu corría por las calles de la ciudad, diciéndole a todo el mundo que se escondiera, seguida de cerca por los Reyes.
El ataque los había pillado por sorpresa, sin duda. La evacuación de Loc-Lac era ahora imposible de realizar. El Gremio y el Clan se habían movilizado, y cuando había pedido efectivos para la lucha, ninguno había querido quedarse de brazos cruzados.
Cuando estaban a punto de girar en un callejón, un brilló en la oscuridad les hizo detenerse. Tehanu dejó que Lameth se adelantara, seguido de cerca por Vilte. Kyle se fundió con las sombras, y Tehanu lo vio sobre un tejado un segundo después.
-Vaya. Quién iba a decir que volveríamos a vernos. Y más en el sitio en el que ocurrió…
-Esa voz… ¿Ciryes?
Uno a uno, cuatro hombres surgieron de la oscuridad del callejón. El que había hablado, entrado en años y con un atuendo negro, les dirigió una sonrisa amable. Otro, detrás de él, se dejó ver. De su mano sobresalía la empuñadura de lo que parecía ser un látigo, y su cara estaba contorsionada en una mueca de ansia enfermiza.
-Necrus.
El tercero, el más alto y robusto de todos, portaba un gigantesco martillo.
-Ihienzo.
Habría sido difícil ver al cuarto, de no ser por unos brillantes ojos azules que destacaron un momento antes de verse rodeados por un cuerpo pálido y enjuto.
-Kliaz.
-Todos aquí de nuevo. Esta vez, nos llevaremos la vida de todos los Reyes, no solamente la de uno.
Lameth se adelantó. Sus ojos refulgían de ira.
-Si necesitasteis ser cuatro para matar a Laken, la lleváis clara para acabar con nosotros cuatro. Dinos, ¿Qué ha sido de tu vida estos últimos dos años?
Ciryes rió.
-¿Crees que dos años de exilio son fáciles? Para ninguno lo fue. El desierto es cruel. Pero aprendimos algunos trucos. Firas es como nosotros, expulsado, su vida arruinada. Compartimos el mismo objetivo. Lo conocimos hace tiempo, en la región de Pokke. Nos enseñó a vivir. La armadura de Chameleos de Kliaz ha sido muy útil…
El delgado sonrió, dejando ver unos dientes amarillos. Quizás el hecho de ser invisible le hubiera hecho pensar que el aspecto físico no era importante.
-… junto con muchas más cosas. Hemos visto lo inimaginable, soñado con lo prohibido, probado lo puesto en duda. Y ahora, yo solo me basto para mataros a todos vosotros.
Kyle se dejó ver. Todos dieron un paso adelante.
-Nunca tendréis el trono del Clan.
-Entonces, me temo que tendré que conformarme con destruirlo.
Dicho esto, Ciryes y sus hombres desaparecieron, como vinieron, envueltos en oscuridad.
Capítulo 18
Spoiler:
Rhia ya había sacado la espada antes de oír las primeras explosiones. Solo se oían gritos, y las llamas rojas amenazaban con devorar el tejado de la casa sobre el que se encontraba. Saltó del tejado y echó a correr calle abajo.
Antes de que pudiera siquiera preguntarse qué estaba pasando, vio como un dirigible desaparecía tras las murallas, envuelto en llamas. Tras esto, tuvo que entornar un poco los ojos para ver lo que sucedía.
Era Degxion, y estaba con Kamo y Steven. Le acompañaban Dexter, el capitán que los acompañaba a las misiones y G’ zus, y otros hombres que no supo identificar. También alguien muy parecido a Degxion se encontraba allí, aunque en comparación con el chico estaba sucio y ensangrentado. Se preguntó quién sería.
De repente, vio acercarse a varios hombres armados desde atrás, en dirección a sus amigos. Rhia salió corriendo por las calles, en dirección a las escaleras que llevaban a las murallas, dispuesta a ayudar a los demás. Pero se detuvo al oír unas voces, ya habiendo entrado en el interior de la ciudad en busca de las aceras principales.
-… conformarme con destruirlo.
Salió de su escondite justo a tiempo para ver como una voluta de humo negro se tragaba cuatro presencias… no, cinco. Otra parecía… no, lo había imaginado.
-Rhia.
Cayó en la cuenta de que allí se encontraban también Tehanu y los Reyes, que ahora miraban los alrededores, como si esperasen algo malo.
-¡Tehanu! ¿Qué…?
La mujer la detuvo llevándose los dedos a los labios.
-Es Firas. Ha atacado la ciudad, tal y como pensábamos. No se te ocurra salir fuera; hay todo un ejército a punto de derribar las murallas.
Kyle le hizo unas indicaciones a Vilte, y juntos desaparecieron en dirección a un callejón oscuro. Justo después de eso llegaron Degxion y los demás, cubiertos de sangre que no era suya. Steven y gran parte de los hombres habían desaparecido. Se temió lo peor.
Degxion no la miró al pasar a su lado.
-Tehanu, tenemos que llegar hasta el lago. ¡El ejército es una distracción, Firas quiere liberar al dragón que hay dormido en el centro de la ciudad!
-Nunca hemos oído hablar de nada parecido.
-Firas sí. Tenemos que llegar. Steven y los demás se han quedado atendiendo a los arqueros, pero no será suficiente. Necesitamos más gente. Gente que salga a pelear.
Lameth lo miró cuando acabó de hablar. Ya se habían temido el tener que mandar a los cazadores a combatir el ejército directamente. Pero eso sería como enviarlos a morir.
-Acabaremos lo antes posible, pero necesitamos tiempo. Si el ejército irrumpe en la mitad de la persecución, estamos perdidos.
Draxian se adelantó.
-Soy Draxian, siento haber causado tantas molestias.
-No tienes de qué disculparte. De no ser por ti, Degxion no habría podido conocer los planes de tu padre –Draxian bajó la vista al oír esa forma de dirigirse a su enemigo-. Lo principal es detenerle. Haremos todo lo posible. ¿Tenéis algo pensado para detenerle?
Degxion lo había pensado largo y tendido desde su último encuentro con Firas, en la batalla del Jhen Mohran.
-Se le va la fuerza por la boca. Si le entretenemos, podremos evitar que despierte al dragón.
Tehanu no pareció muy convencida, pero asintió y desapareció por otro de los callejones, seguida de Lameth.
Degxion se volvió hacia Rhia. De no ser porque casi se abren la cabeza mutuamente solo hace unas horas, no la vería capaz de todo esto. Pero la determinación existente en los ojos de la chica en ese momento lo hizo estar seguro, Rhia…
-Un momento. ¿Y Rio?
-Seguramente muerta, como todos los demás.
Todos alzaron la vista y vieron tres figuras recortadas contra las estrellas.
-¡Vosotros! ¡Os vi antes!
De un salto, bajaron a la calle. Los rostros se les iluminaron.
-Firas ya se habrá encargado de todo. Está esperándoos en el lago para zanjar todo esto. Creedme, no tenéis ninguna oportunidad. No tenéis ni idea del poder que albergan esas aguas.
Degxion sacó su espada, listo para pelear. No tenía ni idea de cómo iban a matar a tres hombres, seguramente mucho más expertos que ellos en el combate a espada, pero tenían que hacerlo. Todo dependía de llegar al maldito lago.
El más delgado se adelantó.
-¿Estás seguro de poder hacerlo, Kliaz?
-Si –su voz era casi como un siseo-. Vamos, marchaos. Me reuniré con vosotros en cuanto haya acabado con los críos.
Uno de los hombres, el que llevaba un látigo, miro a Rhia con avidez, pero se ciñó al plan. Tras hacer un gesto desdeñoso con la cabeza, desapareció.
El hombre más alto, que portaba un martillo, habló:
-Pero no mates al hijo de Lioras. Firas lo quiere vivo.
-Descuida. Con un poco de suerte, solo les romperé los huesos a los demás. El tiempo y la necesidad de alimento harán el resto. Me gustaría ver cómo quedan vuestros cuerpos tras días de abandono en un oscuro rincón…
Dicho esto, rodeado de oscuridad debido a la desaparición de sus compañeros, se desencajó con un horrible crujido los brazos y abrió la boca para dejar ver una lengua roja, larguísima y astillada. Con un chasquido, se volvió transparente, y con un jadeo de ansia, desapareció.

http://www.youtube.com/watch?v=5HNSRPHtNvc

-Tenéis suerte de que Cyries no haya decidido que nos lancemos todos a la vez a por vosotros. Ya estaríais muertos.
Los chicos se apelotonaron en el centro del callejón, intentando ver a través de la oscuridad.
-No sé qué pretende… debe de tener un buen motivo. Pero bueno, ¡con tal de que me deje matar presas tan frescas como vosotros, a mí plim!
G’ zus aulló cuando algo restalló en su espalda, abriéndole un profundo corte en el espacio entre los sobacos, donde la armadura no le cubría el cuerpo.
-¿Fantástico, eh? Una lástima no haber comido más carne de Chameleos en su día –se oyó un ruido, como si alguien se hubiera tragado su propia lengua-. Podría terminar esto enseguida.
-¿Comer?
Se oyó una risa fría, proveniente de todas partes.
-¿Así que Draxian no te ha contado nada? No lo debe de saber.
-Nunca presté mucha atención a tus temas de conversación, Kliaz. Son tan asquerosos como tú.
-Una pena.
Sintieron un repentino movimiento dentro del corro que formaban sus cuerpos, y todos cayeron al suelo cuando una robusta pierna se estrelló contra sus gemelos. Se golpearon de espaldas contra la dura piedra, pero se levantaron inmediatamente y dieron un paso atrás.
Y allí estaba Kliaz. Con los brazos desencajados, se hallaba en cuclillas, con una de las piernas extendidas. La volvió a juntar con la otra ágilmente.
-Venga.
Antes de que la espada de Draxian se estrellara contra el cuerpo de Kliaz, éste desapareció de nuevo, tirando a Draxian al suelo por segunda vez.
Y así pasaron varios minutos, cambiando de localización, cada vez intentando acercarse más al lago. Pero cada vez que lo intentaban, se oía un estallido que les obligaba a cambiar de calle. Finalmente, llegaron a la plaza frente al cuartel, ahora cerrado a cal y canto.
-Está jugando con nosotros –le susurró Kamo a Degxion-. Tenemos que…
De repente, sus ojos se iluminaron.
-¡Feo! ¡Ven!
Kamo comenzó a escalar por la pared del edificio, mientras unos ágiles pies le seguían, pronto se encontró dando puñetazos a algo invisible mientras luchaba por llegar a la parte del tejado bajo. Estuvo a punto de resbalarse un par de veces, pero al final logró llegar a lo alto. No había señales de Kliaz.
-Aquí.
Kamo cayó de espaldas sobre el tejado. Con luces en los ojos, alzó la vista para ver a Kliaz inclinado sobre su rostro.
-Sinceramente, creía que durarías más. ¿Esto es todo lo que puedo esperar de un miembro del Head n’ Kill? Sin duda les hicimos un favor a esos estúpidos matando a Laken. La verdad, cuantos menos idiotas haya, mejor. Más libertad de pensamiento, ¿no crees?
-Supongamos que te sigo –jadeó Kamo-. Hay ciertos tipos de personas que no son libres de pensar; tú eres uno de esos tipos.
Kliaz se enfureció.
-No sabéis nada de mí; de lo que he pasado en la vida. ¿Sabes lo que es ser despreciado por todos? No. ¿Sabes lo que es ser considerado el peor de tu clase? No. Críos cazadores… Bah… Monstruitos… Están mejor muertos. ¿Qué hay de malo en querer extinguirlos? ¿Sabes…?
-Este tema está ya muy tocado. Para que haya cazadores…
-No los necesitamos. ¡Me odiaron por proponerlo! ¡Me odiaron por ponerlo en practica!
-Darías motivos para todas esas cosas. Mírate: dándote aires por matar a un “crío”. ¿Esa es tu meta?
Kliaz pisó el hombro a Kamo.
-No sabes nada.
Abrió la boca, y su afilada lengua amenazó el rostro de Kamo.
-¡Dexter, Gzus! ¡Dos, usad dos!
Se oyó un estallido, y una lluvia de calor inundo el cuerpo de Kliaz, que pronto empezora arder. En la calle se hallaban Dexter y G’ zus, que acaban de prender chispas golpeando sus armas.
Kliaz cayó del tejado dando vueltas. Empezó a correr, gritando, pero las llamas no se extinguían. Intentó desaparecer, per el fuego delataba su posición.
Pronto sus movimientos fueron a menos. Se dejó caer en el suelo, y los miró a todos con cara de no importarle morir ni lo más mínimo.
-No os sintáis tan gallitos por haber acabado conmigo. Después de todo, soy débil. Me alegro de poder dejaros morir en un mundo como el que creará Firas, libre de monstruos. Maldita sea… Si al menos hubiera sido capaz de… verlo…
Las llamas se pagaron justo cuando el cuerpo lleno de ampollas de Kliaz dejó de moverse.
Los chicos le cerraron los ojos, por mero respeto hacia un igual, y siguieron corriendo calle abajo, en dirección al lago.

-Kliaz ha muerto.
Firas se dio la vuelta, impasible. Ya se esperaba algo así. Después de todo, la determinación de Kliaz no habría sido la suficiente para contemplar su mundo.
-Bueno. Eso no altera nuestros propósitos. Vosotros esperad aquí junto a mí, los chicos no tardarán en llegar. Y entonces sabrán quién soy yo.
Un poco más allá, un enorme escudo de fuerza manaba del cuerpo del hombre al que Firas hablaba: su piel era completamente blanca, y apenas estaba cubierta por unos ropajes rotos. Se le intuían las costillas, y su cara no era como la de una calavera porque había piel para disimular.
-¿Falta mucho para el despertar del dragón?
-No mucho. Intensificaré la barrera de sangre. Se sentirá atraído hacía un igual.
El flujo de poder se hizo más ancho, y la tierra tembló bajo el lago. De la torre se cayeron unas pocas piedrecitas.
-No tan rápido. Más despacio, lo justo para que el chico lo vea antes de morir.
-¿Y entonces podré descansar?
-Sí, Laken. Podrás descansar.

Capítulo 19
Spoiler:
-¡¿Estáis seguros de que esto va a funcionar?!
Leena se coló entre los numerosos cazadores que corrían hacia las jaulas de piedra, tras Tehanu, acribillándola con la misma pregunta por doceava vez.
-Los hemos amaestrado desde que empezaron a escasear… No esperábamos tener que usarlos de esta manera.
A su señal, las gigantescas hojas de piedra se abrieron, y ante ellos se mostró la naturaleza en su pleno apogeo.
Docenas de Rathalos y Rathians llenaban la enorme sala, del tamaño de una catedral. Había heno y sangre por los suelos, resultado de alimentarlos con animales muertos. Algunos se encontraban enganchados al techo, y muchos de ellos se hallaban ahora mirando a los cazadores con ojos recelosos, pero otros ya se habían acercado a los cuidadores con aire cariñoso.
-Quién lo diría… -Leena se acercó a la Rathian más cercana, pero esta golpeó furiosamente la cola contra el suelo, levantando una ventolera que tiró a la chica al suelo.
Tehanu corrió a levantarla.
-Tienes que tener más cuidado… Es mejor que no te aproximes a las hembras. Son mucho más orgullosas que los machos, y se enfadan con más facilidad.
-¿Y eso es raro?
David pasó corriendo a su lado, antes de que Tehanu pudiera protestar por el jocoso comentario. Y montó en el Rathalos más cercano. Este se movió un poco al principio, pero luego se quedó inmóvil.
Al momento, todos los demás empezaron a montar sus respectivos monstruos. Leena se subió al primer Rathalos que vio, sin pensárselo dos veces.
-¿Estás segura de que quieres luchar?
Leena asintió.
-Raven está herido. Mi hermana está con Degxion, en camino de luchar contra Firas. Yo no voy a ser menos: no me voy a quedar de brazos cruzados mientras los demás se sacrifican por alguien como yo.
Tehanu sonrió.
-Así me gusta. Escucha: agárrate bien a las riendas, segur que el bicho no duda en hacer unos o dos virajes bruscos, y no te extrañes si hace un tonel.
-Tú ya has montado en uno de estos antes, ¿no?
-Pues no.
De repente, un gran estruendo surgió del techo: el tejado se estaba separando. Los gritos de esfuerzo hicieron suponer a Leena que alguien allí arriba se estaba esforzando mucho para hacer funcionar el mecanismo.
Las alas del monstruo batieron, y pronto se encontró volando, el viento dándole en la cara, rodeada de montones de otros Wyverns cabalgados por sus compañeros.
Desde allí las casas se veían mucho más pequeñas, y costaba distinguir lo que ocurría. Pero de súbito, juro ver a alguien conocido: su hermana estaba peleando junto a los demás, contra un hombre bastante grande. Este último balanceaba un gran martillo de un lado a otro, sin esfuerzo, ajeno a la lluvia de flechas y proyectiles ardientes que desmoronaban los tejados de los edificios. Los cascotes caían por todas partes.
El barullo se perdió de vista tras volar unos cuentos metros hacia delante. Y fue sustituido por la desalentadora aparición de otros jinetes. Montaban Rathalos, solo que estos se encontraban atados con cadenas. Y en sus ojos no había ni pizca de compañerismo o piedad.

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De pronto, se vieron rodeados de estallidos de metal y numerosos gritos sedientos de sangre. Leena sacó su espada y entrecerró los ojos intentando distinguir algo entre las masas de escamas carmesí que la rodeaban.
Davis pasó a su lado enarbolando una gran hacha. Su montura voló directa hacia la otro jinete, y tanto él como sus monstruos comenzaron una encarnizada lucha. Finalmente, David lanzó por los aires al otro de un hachazo, y contempló como su enemigo se perdía hacia abajo en una gran caída, envuelto en sangre.

Ihienzo dejó caer el martillo, después de varias embestidas más.
-Parece que os hemos subestimado. Puede que tengáis una oportunidad, después de todo. Os deseo suerte; os habéis ganado mi respeto. Lo siento, Ciryes…
Ihienzo se desplomó en el suelo, muerto antes de levantar una gran polvareda.
Degxion por fin pudo descansar de aquel trabajoso combate.
-Rhia… no, espera, antes de seguir… ¿cuántos había exactamente en el grupo que viste hablando con Tehanu?
La chica no se lo pensó mucho.
-El del látigo… y otro más, el tal Ciryes. Parece ser el jefe; todos le tienen un respeto bastante grande.
-Entonces, aún queda mucho. Sigamos.
Cuantos más pasos daban hacia el lago, más desesperanzados se sentían. El grupo enemigo no parecía acabar de terminarse, y cada vez estaban más cansados. ¿Seguirían acosándolos? Si estaban en ese estado, ¿podrían enfrentarse a Firas y al dragón anciano?
De repente, un olor familiar asaltó a Degxion. Al principio no tuvo muy claro qué era, pero al acercarse, lo vio. El lago. Todos los sonidos de la batalla que se estaba librando a sus espaldas se amortiguaron de repente, como por arte de magia. Pero había algo raro en ese lago.
Una gigantesca barrera incorpórea rodeaba una zona cercana a la orilla del lado, y una gran sombra negra podía verse en su interior. Y allí, a la orilla del lago, estaban Firas y otro hombre de su edad, que debía de ser Ciryes, que parecía estar muy ocupado atendiendo a la barrera de fuerza.
-Así que Kliaz e Ihienzo han muerto. Me lo esperaba. Sintiéndolo mucho, he eliminado otro combatiente de vuestra lista de espera de adversarios. ¿No te importa, verdad que no, Ciryes?
El hombre negó, absorto en sus pensamientos.
-No era apto. Sus ansias de matar habrían sido peligrosas para nuestra raza. Es mejor así.
Por fin fueron capaces de distinguir lo que estaba ocurriendo dentro de la barrera. Un gigantesco dragón negro, de enormes cuernos y puntiagudas escamas, dormía en su interior.
Y delante de todo aquello, con los brazos extendidos, apuntando al dragón, estaba Rio.
-¡Rio!, ¡¿qué!?
La chica desapareció. El algo se había dado la vuelta. Un hombre de expresión seria y altiva los observaba.
-Degxion, te presento a Laken, antiguo Rey de tu Clan. Muerto en acto de servicio. Durmiendo, para ser exactos.
-Nunca me gustó mucho la forma de matarlo que elegimos… Anticuada.
Laken dio dos pasos hacia ellos.
-Pero… Rio. Estaba ahí. La he visto.
Firas se tomó su tiempo para hablar. Y cuando lo hizo, habló sin remordimientos, con un tono frío que les agujereó los oídos a todos.
-Rio murió al poco de irte de la aldea.
Degxion no oyó nada más. ¿Muerta? No podía ser verdad. Notó que los ojos se le enrojecían.
-Murió enferma. No hubo manera de salvarla. Lo siento por ti. Pero eso me permitió poner en marcha cierta arma. El material de mí, repito, mí espada es muy peculiar. Si lo acoplas a un cuerpo, puedes reproducir la forma y personalidad de cualquier ser vivo de tamaño parecido. En el caso de Rio, su cuerpo bastó. No sospecharías del cambio de estatura. Había pasado tanto tiempo… El tener las células de Laken también ayudo –Ciryes sonrió-. Un adepto al poder de los dragones siempre es útil. El pequeñín pronto despertará.
Degxion se sintió basura. Notó las manos de sus amigos agarrándole. Su pies se movieron. Su mano fue hacia la espada antes de poder evitarlo.
-Voy a matarte.
-Eso quiero verlo.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Firas alzó una mano. Degxion sintió una profunda opresión en el pecho, que nada tenía que ver con las noticias que le habían dado recientemente. De repente, aparecieron en un lugar en el que solo había soñado estar.
En la cima de la torre del centro del lago.
-Laken. Ocúpate de sus amigos. El chico es mío.
Se oyó un potente sonido de regurgitación. Laken se convulsionó allí abajo, implosionó en una gran masa negra y se echó sobre sus amigos. No se vio nada más.
-Aquí nadie nos molestará, ¿verdad? Sin duda, tu padre estaría…
-No sabes nada de mi padre.
-Y tú sí, ¿verdad? Me robó. Ese fue el motivo por el que lo dejé en la torre del Fatalis. Llevaba años cazando furtivamente monstruos con los que fabricar el material de mi espada. Espada que por cierto me devolverás una vez muerto. Tu padre me la robó. “Devolvérsela a los monstruos”. Ni él me impediría cumplir mi sueño. Esa espada tiene más poder del que te imaginas. Bien usada, es capaz de destruir esta ciudad. Sí, no sorprendas. En cuanto el dragón haya despertado, podré ocupar mi lugar como Regidor de los Cielos. Y entonces ya nadie podrá negarme mi venganza.
Degxion no vio venir a Firas. Hubo un destello negro, y todo se oscureció.

Despertó en un lugar en el que ya había estado. Un destello blanco.
-¿Papá?
-¿Si?
Ceñudo, su padre lo miraba.
-He fallado. He muer…
-No, no lo has hecho. Sólo acaba de empezar. Confía en mí. Ahora lucharé contigo.

Se hallaba volando. Volando sobre el Fatalis Blanco. La torre seguía ahí. Firas los miraba, impotentes.
-Papá… ¿eres tú?
El dragón lo dejó en tierra. Parpadeó, y la torre se deshizo en pedazos. Trozos caían por todas partes. No había ni rastro de Firas.
Laken seguía peleado contra los demás, se convulsionaba, y asestaba numerosos golpes con sus armas negras.
Degxion se interpuso entre él y sus amigos. El Fatalis lo siguió.
-Laken…
Se colocaron en posición, y Laken atacó.
Capítulo 20
Spoiler:
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Los golpes venían de todas partes, oscuridad los rodeaba, y apenas podían respirar.
Degxion gritaba. Gritaba por haber sido engañado durante tanto tiempo. Porque Firas sabía de sus planes gracias a sus sentimientos hacia la pobre chica.
Saltó e intentó asestar una estocada a Laken, pero éste se contorsionó de manera espeluznante antes de enviarlos a todos hacia atrás de una sobrecarga de rayos rojos.
El Fatalis no se acercaba. No hacía más que mirar fijamente a Laken. Este no daba señales de darse cuenta de ello. La torre seguía cayendo, sus trozos afilados se hundian pesadamente en las negras aguas…
Y entonces, ocurrió. Laken abrió mucho los ojos, y se quedó inmovil. Con una mirada sorprendentemente cálida, se fijó en ellos plenamente.
-¿Quién lo…? Llevo meses intentando… He recuperado la conciencia.
Degxion se acercó. No daba crédio.
-Laken…
-Sí, soy yo. Aunque me temo que no más de una sombra. Después de todo, este no es mi sitio. Escuchad.
Miró hacia el dragón. Se movía ligeramente, y el agua del lago estaba comenzando a agitarse.
-Voy a parar esto, dormiré al dragón. Desapareceré, es mejor para todos.
-Pero el Clan…
-Ya ha estado dos años sin mí. Creo que podrá apañárselas un poco más, ¿no?
Sonrió antes de darse la vuelta. Alzó los brazos en dirección al dragón, y la barrera volvió a alzarse cuando de pronto…
-No lo creo.
La espada de Ciryes sobresalió por el pecho de Laken, y sus ojos se abrieron.
-Tarde, Ciryes. No volverá a ocurrir.
-Estoy dispuesto. Ya he hecho lo que tenía que hacer. Se acabó.
Las piernas de Laken comenzaron a desvanecerse.
-¡Laken!
-No pasa nada. Ahora podré descansar. Escuchad. Podéis acabar con el dragón, no tiene ni de lejos el poder de antaño. Saludad a todos de mi parte, cuando haya acabado.
Y tan súbitamente como aparecieron en sus vidas, los dos se desvanecieron en la nada, dejando apenas unos vástagos de polvo donde antes habían estado sus cuerpos.
El dragón seguía ahí. Los miraba. Laken no volvería más.
-¿Qué hacemos?
Draxian dio un paso hacia adelante.
-Mirad.
El Fatalis seguía ahí, por supuesto. Aún podían…
-No…
Algo se movía detrás del dragón. Una figura humana, gravemente mutilada, surgió del lago y se acercó al dragón. Su barba mal afeitada chorreaba sangre.
-Alatreon.
El dragón negro lo miró a él. Y sorprendentemente, se inclinó. Sus ojos titilantes no le quitaban la vista de encima.
Firas miró al Fatalis. E intuyó algo.
-Bien… -su voz sonaba histérica-. La familia rota, unida al fin. Ahora que estáis aquí, los artífices de los horrores que he pasado en la vida veréis lo que ocurre cuando se desafía a alguien destinado a convertirse en un dios. Regiré este mundo. Y nadie, nadie podrá pararme.
Y para sorpresa de todos, se empaló a sí mismo contra el cuerpo del dragón.
Todos menos Degxion, que fue sujetado por Lioras, salieron despedidos hacia Firas. Y desaparecieron.
-¡Nooooooooooooooooooo!
Degxion gritó.

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La oscuridad estaba creciendo. Todo daba vueltas. Pronto alcanzó la altura del triple, no, más… ¡Más!

Ageon separó el cuerpo de su adversario de una patada y miró a la ciudad, atraído por el fuerte viento que se había levantado.
Una enorme sombra surgía del lago. De enormes brazos, subía más allá de las nubes. Viendo ondear su aura, los temibles brazos se alzaron y clamaron a los cielos…
-¡Seguid, necesitamos más tiempo!


-Se acabó… ¡No! ¿¡Por qué me has sujetado!? Se han ido… ¡¡Todos se han ido!! Otra vez… No… Todo está perdido. No puedo. ¡Maldita sea, por qué tuve que ser yo…? Daría lo que fuera por haberme apartado de todo. No haber tenido nada que ver con esto. Aún no haber nacido. Despertarme cuando todo esto hubiera acabado. Y no enterarme de mi fin.
Miró al dragón blanco. Este le observaba impasible.
-No me lo esperaba de ti, papá. Me dijiste que no la habías robado. ¿Por qué me mentiste?
“No quería ponerte en peligro”.
-No retiro lo que dije frente a tu tumba… Ahora todo está acabado –se desplomó de rodillas frente a la gigantesca y titánica divinidad que tenía ante él-. Te odio.
Lioras rugió, y le dio un golpe a Degxion en la espalda. El chico cayó de bruces cuan largo era.
“Aún no. Recuerda la espada. A mí me ayudó a perdurar. A ti también. ¿Estás dispuesto a arriesgarte?”
Degxion se lo pensó. Había llegado muy lejos, todos dependían de él. Ahí estaba Firas. Ya ahí estaba él. No había nadie para protegerle ahora. Era él, o nadie.
-¿Estarás conmigo?
-Siempre.
Degxion respiró hondo. Pronto llegaría la primavera. Las flores estarían creciendo en la aldea. Quiso verlas. A todos de nuevo.
-Ahora me doy cuenta…
A Kamo, Rhia, Dexter, G’ zus…
Preparó el arma. El pelaje del dragón era cálido cuando apoyó la espalda contra él. La gigantesca oscuridad de grande aura los observaba. Una gran respiración emanaba de él. Al oír la risa estridente que salió de sus entrañas, sonrió.
-No me arrepiento de nada. Acabemos de una vez.
La espada vibró al clavarse en sus entrañas, pero no sangró, ni Lioras se movió.
Luz.

Una gigantesca columna de luz tapó casi por completo la sombra. La batalla se paralizó, y todos se pararon a observar.

Degxion se miró las manos. Estaba desnudo…
No. Unas enormes placas metálicas de color blanco se habían adherido a su piel, su pelo le alcanzaba, sin exagerar, hasta la cintura. La nariz le echaba vapor… y sus ojos eran dos pozos negros en los que se reflejaban las estrellas.
Cuando caminó hacia delante, no le extrañó sentir una cola golpear con furia el suelo detrás de él. Ni tampoco que las placas despegaran, para después volver a crecer… se le juntaron en la espalda, y pronto dos gigantescas alas metálicas adornaban sus hombros.
-¿Cómo? ¿Tú también…? Pero esto… esto no…
-Adivino. No era lo que esperabas.
La sombra se agitó, y varias olas chocaron con fuerza contra la orilla.
-¡Yo era el destinado!
Degxion se elevó en el aire. Ascendió, levantando una gran ráfaga de viento. Atravesaba el aire a una velocidad de vértigo… Y atravesó las nubes. Allí, más alto de lo que cualquier ser humano no había siquiera soñado llegar, un gigantesco rostro de cristal negro le observó.
Sin ojos, no más que unas gigantescas púas que le salían de la cara. Allí donde debería haber piel, enormes guanos de oscuridad se retorcían, y unos esqueléticos pero tremendos brazos se perdían metros más bajo. La cara se agitó.
-Tu padre no se equivocó al encomendarte mi espada. Sin duda, servirás muy bien a mi causa.
-No te pienses ni por un momento que somos iguales, que perseguimos lo mismo, o que yo iba a ser tan imbécil… lo he sido. He apartado a Rhia de mis amigos, todo por culpa de mi arrogancia. He dejado a Rio sola, muriéndose. Y ahora he perdido a mis amigos. ¿Sabes qué? No me importa morir mientras sea llevándome a tanto sufrimiento por delante.
De sus brazos salieron sendos rayos de luz, a modo de espadas. Ardían de pureza.
-Nunca les harás daño.
-Como quieras. ¡Ahora comprobaras que todo aquello cuanto has anhelado no son más que designios de un destino cruel!
Sus ojos brillaron de furia.
-¡¡Permíteme arrancar esa luz tuya de tu ser!!
Los brazos se alzaron a una velocidad sorprendente.
Degxion voló de un lado a otro, bloqueando los golpes sin inmutarse. Cuantos más evitaba, más aumentaba su determinación. Allí, dentro del alma de aquel ser, se hallaba el hombre que le había destrozado la vida… ¿Por qué no era capaz de…?
Su mano se alargó, y penetró la sustancia oscura.
Y tocó algo. Algo vivo.
-Degxion…
De repente, como caídos del cielo… sus amigos flotaban a su lado, medio inconscientes. Ahora. Los tenia a su lado.
-Nunca volváis a asustarme de esa manera.
La cara de Draxian se alzó ligeramente.
-Estás feo de cojones.
Reprimiendo el impulso de volver a enviarlo dentro del Regidor, Degxion sonrió.
-Dadme las manos. Acabemos esto… ¡juntos!
Cuando las tomó, un gigantesco torbellino de luz se formó alrededor de sus cuerpos… y volaron.

Era tarde, y Firas y Lioras se encontraban hablando. Un monstruo yacía a sus pies, moribundo.
-Deberíamos acabar ya con él.
-Pero…
La espada de Firas mató al Kelbi antes de que Lioras hiciera nada.
-Aún podíamos salvarle. Con los cuidados necesarios…
-Eres un cazador, no un médico. Matas.
Lioras se dio la vuelta, dispuesto a irse de allí.
-Te recuerdo, Firas, que sobrevivimos gracias a ellos. Una muestra de agradecimiento de vez en cuando no está de paso. Cazamos, pero con moderación. Te recuerdo una vez más lo que somos.

-Cazadores de monstruos, ¿no? Lo siento, Lioras… Pero parece que no estaba hecho para el camino que me fue asignado.
Firas ni siquiera gritó cuando el torbellino de imparable luz le engulló, sumergiéndole en el olvido.

La batalla terminó de súbito.

http://www.youtube.com/watch?v=ACA7Y1km0X0

Los monstruos huían asustados. Los cazadores caían al suelo, preguntándose qué hacían ahí. Algunos abrazaron a los ciudadanos.
Leena bajó del Rathalos, seguida de Ageon. Le dolía la cabeza, y tenía algunas magulladuras, pero por lo demás, estaba bien. Volvían a casa.

Degxion flotaba sobre el lago. Toda la ciudad estaba frente a él.
“… y por este motivo, debo despedirme.”
El cuerpo del chico iluminaba la zona. Sus ojos estaban llenos de aceptación.
Kamo se adelantó.
-Ahora que todo ha terminado… Deja eso a otro… Seguro que Lioras…
“Él está conmigo. Dentro de un tiempo… cuando esté listo… volveré. Debo purgar las almas de los que han muerto. Así se me ha asignado. Es mi deber como Regidor de los Cielos.”
Rhia se adelantó, seguida de Dexter.
El chico intentó formular una pregunta. Pero la chica la hizo por él.
-¿Cuándo volverás?
Degxion se elevó. Su luz iluminó los restos de la torre, las ruinas de la devastada ciudad. Todo aquello tardaría en ser reparado. Pero confiaba en los Reyes para que hicieran trabajar duro a los demás. Los que habían luchado… Ya habían tenido bastante por una vida.
-Volveré. Pero antes de irme… Me gustaría daros una cosa. Un regalo.
La voz del chico había sonado especialmente próxima en esa frase. Alzó los brazos, y una lluvia de cristales blancos comenzó a caer sobre los ciudadanos y los cazadores.
-Nos volveremos a ver. Espero que esto os ayude a seguir adelante. Debéis seguir adelante. Quien sabe… la muerte quizás no sea tan difícil de vencer, después de todo.
-Espera…
G’ zus corrió hacia el lago, pero Draxian lo retuvo.
-Creo que sé lo que quiere decir.
Draxian le susurró algo al oído, y G’ zus se sobresaltó.
-Flipas.
Degxion sonrió, y se elevó aún más.
“Puede que entonces ya no me recordéis. Pero estaré ahí. Sólo os pido algo a cambio”

Tenéis que seguir adelante…

Por aquellos que viven.

El chico desapareció en lo alto de los restos de la torre, con un último suspiro.

La gente comenzaba a retirarse. Algunos se lamentaban por la partida de Degxion.
Bueno, bastante más que algunos.
Un grupo de seis se sentía incapaz de marcharse de la orilla del lago.
-Esperaremos.
-No lo dudes.
Juntaron las manos sobre las frías aguas del lago.
-Y entonces podremos volver a reír. Pero esa vez… lo haremos todos juntos.
Un último cristal cayó sobre las manos de los chicos. Y como había llegado, desapareció, elevándose hacia los cielos. Con ese último adiós, el grupo volvió a la ciudad, y dejó el lago a sus espaldas.
-… Volveré. Lo prometo.
Y dejó de nevar.
Epílogo
Spoiler:
Millones de años después.
Hacía sol.
La vida bullía en la ciudad. Los primeros transeúntes daban los primeros pasos fuera de los edificios. Algunos miraban su móvil, otros subían a los coches y desaparecían tras una de las numerosas esquinas que caracterizaban la ciudad.
Sobre una de esas calles, en un paso elevado al lado de la autopista, varios chicos caminaban.
-Pues sí, la verdad es que podrían haberse cortado un poco con los deberes. No creo que pueda acabarlos todos para el sábado.
-Yo no te pienso guardar sitio.
-¡Cabrón!
Uno de ellos caminaba sin hacer mucho caso a los demás. De cabellos castaños y desmechados que le caían sobre la cara, miraba con ojos escrutadores las calles de la ciudad.
-Yo ya los he terminado.
Los demás le miraron como si acabara de matar a alguien.
El chico se giró y los miró con una cara que decía claramente: “¿Me estáis tomando el pelo?”
-Los he acabado en la biblioteca.
-Debes de ser el único que va a la biblioteca a estas alturas del curso, Diego…
Siguieron caminando y riendo, haciendo bromas sobre lo en serio que se tomaba Diego el tema de los estudios.
Unos cuantos metros detrás de ellos, una panda de chicos de otra clase hablaba animadamente. El más alto parecía estar discutiendo de algo con la chica que iba a su lado.
-¿No os parecen un poco raros? Quiero decir… Siempre van juntos, no se juntan con nadie más…
Diego se encogió de hombros.
Cuando se internaron en la ciudad, perdieron de vista a los otros. Diego vio un callejón apartado de las demás calles. Si los chicos habían ido rodeándolo, tardaría poco en darles alcance.
-Bueno, yo me voy aquí. Me toca hacer la compra de la comida de hoy.
-¿En serio? Que palo… Venga, ya nos vemos mañana.
-Hala, ciao.
Diego enfiló por el callejón, y echó a correr en cuanto sus compañeros lo perdieron de vista.
Aminoró la marcha al llegar a un piso elevado sobre un pequeño parque, desde el cual se dominaba casi todo el tramo de autopista por el que se salía de la ciudad.
Allí, mirando por la barandilla de seguridad…
-Hola, Adrián.
El otro chico se dio la vuelta y le miro sonriente.
-¿No estás contento? Por fin los hemos encontrado.
Se refería al grupito de chicos que había visto Diego al volver a casa. Más abajo, frente a una casa, se encontraban guardando varias bolsas en un coche rojo.
-Por lo visto van a la playa.
-¿Playa?
Un hombre se acercaba por detrás. Canoso y de expresión jocosa, les cogió de los hombros.
-Nadie me ha dicho nada de una playa. ¿Cuándo vamos?
-Venga, Israel… Ya sabes lo que estamos tramando.
El hombre vio el coche, y el rostro se le iluminó aún más si cabía.
-No me digáis…
Diego le interrumpió.
-Los he reconocido en cuanto les he oído hablar.
-Pero no parecen ellos… En fin, se habrán hecho a la vida “moderna”, como nosotros. Pero parece que no lo llevan mal.
-Mejor que nosotros.
Israel se llevó una mano a la cabeza. Los del coche rojo entraban y salían de la casa llevando al vehículo cada vez más equipaje.
-He estado investigando más sobre el Plesioth que avistamos en Escocia. ¡Resulta que después de haberlo matado, un tío le sacó una foto a un Epioth que andaba por allí! Ese Lago Bess se ha hecho famoso.
-Ness… Al menos ha acabado mejor que el asunto del Agnaktor en Krakatoa…
-Pues sí… pobre gente…
Diego se alteró. El coche se estaba poniendo en marcha.
-Venga –Adrián le puso la mano en el hombro-. ¿Acaso no tenías tantas ganas de verlos?
-Si… Pero después de la evacuación de Loc…
-No empieces otra vez con eso. Retuviste la tormenta lo suficiente como para que a todos les diera tiempo a evacuar la ciudad. Además, no nos concediste la inmortalidad por nada, ¿no? Y has esperado.
-Y casi se nos pudre el mundo. ¿No te has fijado en el pasote de pipas que han inventado estos? Me río de nuestras ballestas.
Se rieron. Diego ya se sentía más animado.
-¿Vendréis conmigo, no? Quiero decir…
-¿Acaso tienes vergüenza?
Diego miró para otro lado.
-No es eso… es que…
Israel le puso la mano en el hombro. En realidad, lo tenía bastante magullado de la manía que tenía la gente de hacer eso con su pobre hombro.
-Tranquilo. Te recuerdan, estoy seguro.
Diego asintió.
-Pues me voy solo.

http://www.youtube.com/watch?v=QqI7fbyfuGk&feature=related

Y dos alas blancas le nacieron de la espalda.
Israel se alarmó.
-¡Eh, eh! ¡Tampoco me refería a eso! ¡Espera, Degxion!
-¡Lioras! ¡Ahí va…!
Lioras rió.
-No creo que haga falta seguir fingiendo, ¿no?
Degxion le dio unos golpecitos en la espalda a su familia.
-¿Vienes, Draxian?
Se subió a la barandilla. El coche ya había empezado a arrancar.
-Venga, ¡nos están esperando!
Los otros dos asintieron. Se subieron al borde.
Saltaron, y las alas se extendieron. Surcaban el aire a una velocidad considerable. Se colocaron justo detrás del coche.
Una de las ventanillas del coche se abrió. Y varias caras conocidas se asomaron.
-¡Pero que c…! ¡No es posible!
-¡¿Ahora!?
-¡Deeeeeeeeeeeeegxxxxxxxxxxxioooooooooooonnnnnnnnnnn!
-¡Cállate, Dex!
-¡Frena, frena! ¡FREEEENAAA!
Degxion sonrió. Empezaba a hacer bastante calor. Lamentaba no haber traído el bañador, la verdad.
-¡¿Y sigues sin arrepentirte de nada?! –dijo Draxian tambaleándose en el aire a causa de los gritos-. ¡Ni un Diablos, joder!
Degxion rió con todas sus fuerzas.
-No, no me arrepiento de nada, la verdad. ¡Eh, espero que hayáis traído bañadores de más!


Última edición por Degxion el Jue 20 Oct 2011, 23:01, editado 6 veces

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By Rhia/Leena.

Titulo de colegueo: Romántico Empedernido.
¡Vamos, Kamo! ¡Los años cachondos nos esperan!
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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Mar 20 Sep 2011, 18:24

Gzus_rm escribió:joder tio, estas cosas si que me gustan leerlas... que perfección tio xDD
siguela y haznos un favor a todos
Rysphel escribió:Sin palabras, muy bueno +10

Pop Corn Pop Corn Pop Corn Pop Corn Pop Corn Pop Corn

Un saludo, Rysphel
abals2000 escribió:Muy profundo Smile , un poco dramatico para mi gusto, pero muy buena

dale caña, ahi, "la competencia" Razz
kamo364 escribió:Y luego me dices que esto no te gusta... muy mal xD Demasiado bueno para no gustarte xDD
En serio, síguela guy!
Ahora mismo estoy escribiendo el Capi 1, cuando acabe lo posteo (hoy o mañana, depende de como me pille).

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Dexter el Mar 20 Sep 2011, 18:46

Está genial tío ya tienes otro fiel lector tuyo ^^
Sigue así, me tienes en vilo esperando el siguiente cap xD

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Mar 20 Sep 2011, 20:16

Ale, ahí tenéis el primer capi. Aquí presento a alguien del foro (si os desilusionais al ver que no salís, no os preocupeis, que no me dejaré a nadie a lo largo del libro. Todavía es pronto para sacaros a todos de golpe). A ver si pilláis los guiños al foro, que hay muchos xD

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Dexter el Mar 20 Sep 2011, 20:43

Jajajajajajjaja oh Dios que guapo lo de Tehanu xDDD Muy buena la history sigue asin! Esperando impacientemente a que salga yo (recuerda, tu compañero de fatigas) xDD

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Gzus_rm el Mar 20 Sep 2011, 20:54

Me lo he estado imaginando a la vez que leia a lo One Piece, o el MH Orage... está muy guay, tio, de verdad

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  kamo364 el Mar 20 Sep 2011, 21:24

Wow, Tehanu xDDD Deseando que esto siga bounce bounce bounce

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Mar 20 Sep 2011, 23:03

Subido Capi 2. ¡Disfrutadlo!

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Gzus_rm el Mar 20 Sep 2011, 23:19

Jajaja eres un crack tio... No tienes más nombres, por cierto, ese tal G'zus me parece un apuesto caballero de notable carisma, de donde has sacado la idea? jajaja Espero que lo suyo sean los martillos... como me pasa a mi xD.
En serio, una de las mejores que he leido, y si los protagonistas encima son gente conocida, mas puntos. Enhorabuena una vez mas, tio

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  kamo364 el Mar 20 Sep 2011, 23:24

Bravo bravíssimo! xDDD Como mola el hecho de que los protas sean janters del foro xDDD Y Sojex borrachuzo xDDDDD

+1000 Sigue con esto guy xD

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Aitortilla el Miér 21 Sep 2011, 00:15

Dios mio, narrativamente es impecable, protagoniza a personas que lo van a leer lo cual ayuda a la identificación, y usa un lenguaje mucho mas sincero que el de la mayoría de relatos que he leido.

En serio, Degxion, muchas felicidades por el relato que estás haciendo: Pinta muuuuuy bien.

P.D: Decid que si! Sojex ebrio! XD

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Miér 21 Sep 2011, 15:10

angellusdraco escribió:WoW, debo reconocer que eres un escritor genial!

Y aparezco yo! bueno, espero que se me vea seccionar algo, una cabeza, o unos cientos...XD

Pero nah, en serio, eres genial escribiendo!

Y ahora mi pregunta...porqué caraio no participasteis en el concurso literario! XDD

bueno, ansiosa por leer el resto. ^.^

P.D.: Gracias por hacer que aparezca! ^.^

No suelo aparecerme por muchos concursos... Siempre digo que lo que hago debe de usarse para entretener al prójimo... Pero creo que en realidad me da una pereza que os cagais participar en concursos, por los nervios y tal xD

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Miér 21 Sep 2011, 18:42

¿Adivinais quién ha llegado? ¡Si, el Capi 3!

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Gzus_rm el Miér 21 Sep 2011, 20:05

eres un romantico de la escritura, tio, que tierno, que dulce, que armonioso, que expresivo, que majestuoso, que emocionante, que habilidoso, que galante, que... buah, tio, te diria mas cosas peeeeeeeeeeeeeeeeeeeero xD (pa que veas que no hago tan mal eso de elogiar xDDDDD)

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Invitado el Miér 21 Sep 2011, 20:29

Uy, Uy, Uy...que nervios!! cómo continuará!!! argh!!! tengo ganas de más (últimamente me encuentro diciendo esto demasiado a menudo...XD).

Tu tomatelo con calma, sigue escribiendo tan bien y a tu ritmo, que aquí, tardes lo que tardes en sacar otro capítulo esperaremos impacientes. ^.^

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Aitortilla el Miér 21 Sep 2011, 20:39

Dios mio, pero que DIOS MIO!

Menuda narración mas exquisita, se hace todo un placer leer lo que escribes, Degxion, mi mas sincera enhorabuena ( de nuevo), es la primera vez que destaca en un fan fic la manera de narrar y ortografía de alguien... por el lado positivo.

Y, sabiendo que me repito, muchísimas felicidades, espero realmente impaciente el próximo episodio.

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Dexter el Miér 21 Sep 2011, 20:48

Tioooo, eres un Julio Verne contemporáneo, Buah está chulísima la historia, me encanta, me fascina, me hace reír, me emociona, me hace anhelar más caps. me, me, me...

Nada, nada sigue así de bien men, impaciente por ver con que GS salgo ^^ xDDD
Enhorabuena!!

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  David966 el Miér 21 Sep 2011, 20:50

Me acabo de enterar ahora que aparezco en tu novela, genial...pero porque me pones como un borracho!? Si yo no bebo...¬¬

En fin entretenida historia a ver como sigue!

Un saludo!

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Miér 21 Sep 2011, 20:55

David966 escribió:Me acabo de enterar ahora que aparezco en tu novela, genial...pero porque me pones como un borracho!? Si yo no bebo...¬¬

En fin entretenida historia a ver como sigue!

Un saludo!

Busca en tu interior. ¿De verdad crees que te emborracharias a proposito? Lo mas seguro es que Sojex y Ruben te obligasen a beber con estupidas excusas, que es lo que suele pasar xD

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Gzus_rm el Miér 21 Sep 2011, 21:04

Lol ya vereis cuando la historia se vuelva romantica/esotérica erótica!!!!!!!!!!!!!

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Degxion el Miér 21 Sep 2011, 21:06

Gzus_rm escribió:Lol ya vereis cuando la historia se vuelva romantica/esotérica erótica!!!!!!!!!!!!!

LOL? No estoy seguro de que se vuelva erotica. Hombre, algún momento habrá, pero no erótico, sino para echarse alguna risilla tonta, que se que os gustan, pillines xD

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Gzus_rm el Miér 21 Sep 2011, 21:19

jajaja y quienes serán los desafortunados en la entramada trama?? será una pareja con que quiere, pero los padres lo prohiben, su amor será imposible por una extraña enfermedad?? ocurrirá un triangulo amoroso entre los janters?? todo eso lo veremos en el proximo capitulo de nuestro as del romanticismo, nuestro picasso de la escritura, nuestro puker rainbows favoritoo! Miiiiiiiimosin

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

Mensaje  Invitado el Miér 21 Sep 2011, 21:50

Esas noches de verano en Herbas escribiendo a las 4 de la mañana dieron sus frutos verdad?, sigue asi tio, ya sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.
Por cierto tengo nuevas ideas para el Proyecto K, hablamos.

Ah y se me olvidaba, me encanto ese guiño que le hiciste a alatriste Very Happy

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Re: Novela Monster Hunter Tri - By Degxion

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