Vientos del Norte

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Vientos del Norte

Mensaje  kamo364 el Lun 10 Feb 2014, 20:36

Buenas forer@s! Acá nomás les dejo esta novela/fan fic/como queráis llamarlo. Lo ha escrito mi moza y necesitaba una crítica, y aunque yo diría que soy bastante sincero, mi opinión no vale lo mihmo que la de un desconocido xD
En fing, que la goséis y espero que guste, agurr!

Vientos del Norte, by Alanna:

.Vientos del Norte.


.Prólogo.


Todo empezó a final de la primera evaluación, 5 personas nos habíamos reunido en el salón de actos de la escuela, nuestro internado, “el internado “Sant Marie” una institución donde tanto chicos como chicas de diferentes edades pueden aprender lo que da a conocer una escuela normal, así como a convivir con gente de diferentes lugares, personalidades y cualidades, un lugar donde nacen genios, y la mediocridad se paga con trabajo, sean bienvenidos al internado “Sant Marie”” clamaba el panfleto que había leído años antes al llegar por primera vez. Desde entonces habían pasado ya 9 primaveras, y la cosa no había cambiado especialmente, en el internado había desde preescolar a universidad, por eso, a mis 19 años, seguía allí, me sentía atrapada y estaba deseosa de terminar los dos años que me quedaban para poder irme y viajar por el mundo. Pero las cosas se complicaron, un día que parecía normal y corriente terminó por trastocar todo mi mundo.

Era  12 de diciembre y debíamos acudir los representantes de cada club al salón de actos, y allí estábamos los que habíamos acudido a la llamada del directo, mi hermanastra, a quien quería con locura, Elise, era un par de años más pequeña que yo, tenía una cara redondita y adorable, daban ganas de pellizcarle las mejillas, las cuales se encontraban envueltas en rizos negros; su hermana pequeña y mi segunda hermanastra, Patrice, también la adoraba, era pequeñita y delgada, con unos ojos verdes preciosos y el pelo negro liso; también había dos chicos, completamente diferentes entre si, uno de pelo alborotado y negro, gafas y aspecto desaliñado, leía el libro de “Dragones y mazmorras” ensimismado, ese era Max, el representante del club de literatura, el otro, mucho más delgado y algo más bajito, con el pelo castaño corto, sacaba fotos de todo lo que le rodeaba, Dévian, todo el mundo lo llamaba simplemente “De”, del club de fotografía; finalmente estaba yo, Lanna, no demasiado alta, pelo largo castaño, ojos grandes y marrones, club de teatro. Llegué la última, y me senté en silencio sobre el escenario mientras el director hablaba:

-Bien, como sabréis, Max ganó hace poco el concurso literario de la escuela con su obra de teatro, queremos que la representéis para final de curso, hasta entonces quedáis exentos de vuestras actividades del club y de algunas clases, las llaves del salón de actos las tiene Aly- si, Aly, así me llama todo el mundo, aunque no me hace especial gracia, me resigno- que está acostumbrada al escenario- dijo guiñando un ojo cómplice, era cierto, los escenarios eran lo mío, decir que estaba acostumbrada era un eufemismo, había ganado concursos para la escuela desde que inicié mis estudios allí, no era la mejor del mundo ni me resultaba fácil, pero me apasionaba el teatro y me esforzaba más que nadie para ser la mejor, aun me quedaba mucho por recorrer- os dejo a vosotros y al profesor de teatro que esta….- miró a su alrededor sin ver a ningún profesor, lógicamente, el profesor de teatro había decidido terminar con el club, pero tras muchas suplicas me permitió quedarme a cargo y no decirle que lo dejaba a ningún otro docente, a cambio tenía que hacer de niñera durante tres meses, pero valía la pena- ¿Dónde está?- me preguntó el director.

-Vendrá más tarde, tenía que atender unos asuntos con algunos chicos de clase de literatura avanzada.

-Ah, bien, pues os dejo aquí a vosotros, ya sabéis no arméis mucho escándalo y aclaraos.

En cuando se fue, Max cerró su libro y mientras se estiraba dijo:

-Bueno, la historia es sencilla, unos amigos, una biblioteca y la lían parda, que cada quien vea que papel quiere.

Lo ojeé por encima, había hasta 7 personajes, y solo teníamos 4 actores, había algunos que no aparecían en todas las escenas, pero haría falta más gente.

-Oye, solo somos 4, hay demasiados personajes.- le dije por decir algo, parecía que nadie iba a hablar y era un silencio pesado.

-Pues que alguien haga dos papeles, a no ser que logres que tus compañeros de teatro ayuden… aunque por lo que he escuchado lo veo complicado, o me equivoco?- No se equivocaba, el grupo de teatro estaba en problemas, cuando los que buscaban su minuto de fama vieron que no siempre iban a ser protagonistas, y que lo que más les preocupaba a los profesores era aprender, se fueron marchando, y ya apenas se cubría el cupo para considerarse club.- bien, lo que pensaba, pues elige dos personajes, Dev, otros dos, y yo hago el otro.

Me subí al escenario junto a los demás, sobre él siempre lograba concentrarme mejor, cerré los ojos, respiré hondo, cuando los abrí vi el patio de butacas todas forradas de color rojo, no estaba demasiado a gusto con gente ajena al grupo sobre el escenario, pero ellos al menos parecían tener interés, desgraciadamente el ánimo que había ganado se esfumó en cuanto una cabellera roja apareció por la puerta, Amely, la que había sido mi mejor amiga hasta hacía unos años, entró moviendo su enorme trasero por la sala; nos conocimos a los 10 años, cuando yo entré en la escuela, era mi compañera de dormitorio, y nos llevábamos realmente bien, nos lo contábamos todo, pero ella luego lo que yo le confiaba lo esparcía por todos lados, luego empezó a chismorrear acerca de mi, a llamarme de todo a la espalda y finalmente, cuando me enamoré por primera vez y a pesar de a ella no interesarle para nada el chico, hizo todo lo que pudo y más para que me odiase, me apartó de todo y de todos, cargué con castigos por cosas que ella hacía, como pintadas, bulos y tomaduras de pelo diversas, aunque esto último no me importa demasiado, lo que hizo que la llegase a odiar, a pesar de todo, fue que no me dio la oportunidad de hablar con ese chico que no iba a volver al internado, se mudaba a otro país, y no volvería, no me había dado la oportunidad de conocerle ni de poder llegar a hacerlo algún día, yo era una chica callada, así que nunca me atreví a defenderme por miedo, y terminé por quedarme sola por sus bulos y mi timidez.

-¡Hola Chicos…! -Canturreó desagradablemente.

-Lo siento, pero es un ensayo privado- dije saltando del escenario para interponerme en su camino, vi que mis hermanas tenían la intención de venir, pero que Max y De las detenían, eso me sorprendió bastante, y aun más cuando asintieron, entendían que esa era mi guerra.

Oh, vamos, no seas así Aly…- dijo con un tono burlón en mi nombre mientras avanzaba hasta subir al escenario, yo la seguí corriendo, iba a coger un guión, y me negaba a que se entrometiese en lo único que en ese momento era mío, el único lugar donde se me aceptaba, el único lugar donde la gente no me juzgaba a mi, sino a quien interpretaba, no, ella no iba a quitarme también esto.
No, largo.-ordené situándome a su frente con los brazos extendidos.
Pero Aly… somos amigas…. solo quiero ayudarte- dijo con una sonrisa falsa en la cara.
No, no lo somos, nunca fuiste mi amiga, y ahora, vete a buscar tu momento de fama a otro sitio, fuera de mi escenario.
¿TU escenario? Que creído te lo tienes ¿no? A una actriz amateur como tu del tres al cuarto…
Tu misma lo has dicho, amateur,-la interrumpí- lo hago por amor al teatro, no para llamar la atención, tu has venido a eso, así que por favor, fuera.- puede que no fuese capaz de enfrentarme a ella en una situación normal, pero el escenario era mi territorio.
Vaya humos nena, aquí puede venir quien quiera.
A los ensayos no, a no ser que seas miembro activo del club de teatro o participante en alguna obra.
¿Cómo puedes tratarme así? ¡Con todo lo que yo hice por ti!
¡Tú nunca hiciste nada bueno por ella!- exclamó Patrice defendiéndome. Esta claro que mis hermanas sabían toda la historia, aunque no porque yo se la hubiese contado, sino porque me cotilleaban los diarios, y cuando la veían se enervaban más aun que yo.
¿Qué les has contado a tus hermanitas? Venid y decídmelo cielines…- canturreó enfadada.
No metas a los demás en esto como haces siempre, no tienen nada que ver con nuestros problemas


Aun seguíamos discutiendo cuando Elise me llamó asustada:

-Tata…- me giré de inmediato a verla- ¿qué es esto?- pregunto con miedo.

El suelo del escenario brillaba con fuerza, una luz blanca y fría que cegaba la vista nos estaba tragando, asustada miré hacia todos lados, de dónde salía esa luz, el escenario no tenía ningún dispositivo electrónico, era muy antiguo, tanto como el colegio, era imposible que eso fuese un efecto especial, no obstante, el escenario era el único lugar que estaba iluminado, el patio de butacas seguía normal.

-Amely, cuando te empuje, rueda- ordené dándole un fuerte empujón para que al menos a alguien no le sucediese lo que demonios nos estuviese pasando- ¡Patrice, Elise, no os soltéis de la mano!- intenté correr hasta ellas, pero no lo logré, ojala hubiese podido tirarlas a ellas del escenario y dejarlas a salvo, lo último que vi fueron sus manos extendidas hacia mi y escuché sus voces llamándome, antes de caer.






Capítulo 1:

.Capítulo 1.

Caía, caía muy rápido, el viento, furioso, me arañaba la piel, me atreví a abrir los ojos y me vi en el aire, éste me entraba en los ojos y me dolían las pupilas, los secaba y entumecía, pero resistiendo el escozor miré a mi alrededor con la vana ilusión de encontrar a alguien a mi lado, no había nadie, eso me dio esperanzas de que, tal vez, estuviesen bien, era posible que ellos no hubiesen sido arrastrados a una caída libre como lo había sido yo, pero ¿y si no era así?, ese pensamiento hizo que me percatase de mi situación, y grité con fuerza cerrando los ojos atemorizada, esperando que llegase mi hora.

Algo me frenó en seco, me cogían por la mano, y sin abrir los ojos, por miedo, me sostuve a ese algo que me daba la convicción de que podría sobrevivir, era una mano, grande, al menos más grande que la mía, y cálida, que con fuerza me subió a donde fuese que se encontraba situado su propietario. Abrí los ojos despacio, aun asustada y helada por la furia de mi caída, algo me sostenía con fuerza por la cintura, quería ver quien era mi salvador, pero aun no me atrevía, antes quería analizar la situación, saber dónde me encontraba, por eso miré a los lados, seguía en el aire, sobre una especie de ave, sus alas serían de más de dos metros, y su cuerpo era alargado, debía ser una especie de águila, pero era gigantesca. Tras esto me giré a ver quien era la persona que me había salvado de una muerte segura, un chico, de piel no excesivamente morena, expresión seria, pelo rizado de color castaño, ojos de color caramelo y bastante alto, tenía una espalda ancha y unos brazos fuertes que me sostenían con seguridad, debía tener mi edad.

Morena- me susurró al oído sujetándome con fuerza, su voz era profunda, suave y extrañamente cercana-cógete fuerte, vamos a girar- ¿cogerme? ¿De dónde? Lo cierto es que no me tuve que preocupar demasiado, fue él quien me sostuvo con más fuerza mientras atravesábamos las nubes. El suave aire fresco me retiró el cabello de la cara y el vapor de los algodones que eran las nubes me humedeció la piel- Esperemos que no nos topemos con ninguna de las gomosas.
¿Gomosas?- pregunté sosteniéndome fuerte de la silla de monta sobre la que íbamos- ¿Como de goma?
Si, claro, las que rebotan.

Ah, claro, nubes que son de goma y en las que puedes saltar, lo normal… finalmente logramos atravesar las masas  y volar a un nivel inferior, allí podía distinguir el azul del cielo, que en el horizonte se mezclaba con el del mar, el agua del cual era tan cristalina que incluso desde esa altura lograba distinguir algún pez, debían ser enormes para poder observarlos desde semejante altitud, suspiré aliviada, por el momento no creía que fuese a tener más problemas, aunque seguía preocupada por mis hermanas y por Max y Devian, esperaba que todos estuviesen bien, en cuanto aterrizase me pondría en marcha para encontrarlos, mi rostro palideció con la preocupación, esperaba que al menos ellos no se hubiesen separado, así se tendrían los unos a los otros, lancé un suspiro y justo en ese momento escuché una voz que me molestaba mucho diciendo con claridad:

Caaaariiiii- canturreó la molesta voz de Amely, estaba tan absorta en mis pensamientos que ni siquiera me di cuenta de que no estaba en el internado- has recogido un animalito perdido?...- me giré a verla, en efectivo era ella, su mismo cuerpo… voluminoso, su molesta voz graznante, su pelo rojo teñido, y su sonrisa falsa me miraban de arriba a bajo examinándome, su sonrisa se disolvió un instante lanzándome una mirada que, si hubiese sido posible, me habría matado, estaba segura de que, por alguna razón, quería tirarme del pelo- y ¿cómo se llama la pequeña conejita?- ¿Conejita? ¿Conejita? Cada día era más insoportable.
¿Qué se supone que haces aquí Amely? Pensaba que te había logrado empujar antes de que cayeses- dije sin comprender nada intentando mantener mi calma.
¿Amely? ¿Quién se supone que crees que soy?- preguntó ofendidísima, ¿es que no era ella?, tenía la misma voz, el mismo físico, y, por lo que comprobaba, la misma personalidad.
Pues a ti, ¿a quien si no?- pregunté como si se hubiese vuelto loca.
No me llamo Amely, nunca tendría un nombre tan horrendo, mi nombre es Górtia, ¿y tu conejita? – conejita… genial, nuevo apodo.
Lanna, me llamo Lanna- dije mirandola a los ojos.
Vaya, has encontrado a una conejita salvaje Garret- dijo mirando a mi salvador, así que su nombre era Garret.
No es una conejita- dijo él serio.
Ah, ¿no? Por la piel tan blanca que tiene había pensado que era un conejo blanco- dijo burlándose de mi con descaro- si no es un conejo… ¿qué es?- preguntó seguramente para volver a insultarme, pero la respuesta de Garret fue una sorpresa para ambas.
Un ángel, un ángel de pelo de caramelo- me sonrojé, ¿acaso eso era un piropo? No estaba especialmente acostumbra a ellos así que no sabía si lo era o no, por el tono de su voz nadie lo diría, parecía que simplemente estuviese describiendo algo verídico.
Un ángel, ya, espero que tu ángel no se haya quedado sin alas, si por desgracia se cayese no sobreviviría- dijo primero con burla y enfada y luego amenazadora. Me tensé en la silla y mientras Garret se apoyaba en mi hombro me tranquilicé, se había tomado la molestia de salvarme, no creo que ahora me dejase morir tan fácilmente, aunque… tampoco lo conocía y no tenía idea de que sería lo siguiente que me podía suceder al llegar a tierra… bueno, en este lugar, yo era la rara y nadie antes se había tomado la molestia de ayudarme, así que… me sentía extraña.
No te preocupes por eso Gord… digo… Górtia,- escondí una sonrisa divertida, al parecer él no le tenía demasiado aprecio- porque yo no voy a dejar que caiga- su convicción hizo que volviese la cabeza, me miraba con seriedad, como si fuese capaz de arriesgarse por mi, pero no me conocía, y eso hacía que me sintiese algo incomoda.
Ya- respondió seca y molesta la pelirroja- por cierto no se parece mucho a… ya sabes… a Evelyn…- ¿Evelyn?
Cállate- dijo el chico dando un giro brusco y colisionando contra el ave de Gortia, yo me tambaleé y empecé a resbalar de la silla de montar, me sostuve con fuerza intentando no gritar ni entrometerme.
¡Chicos, ya basta!- exclamó una voz autoritaria acercándose a gran velocidad.
¡¡Max!!- dije aliviada al verle, así que no había sido la única que había caído.
Ya vale, vais a acabar haciéndoos daño y tu Garret llevas equipaje.-dijo con seriedad, que bien, ahora era una maleta, luego se giró a mirarme- Mi nombre no es Max, sino Anthony, y soy el capitán general de las tropas aéreas de la resistencia, Górtia, lárgate a vigilar el flanco izquierdo- dijo despachándola y mostrando, tanto él como Garret, una increíble cara de alivio con su desaparición- ¿y tu eres?- me preguntó mientras yo observaba como la joven pelirroja se alejaba.
Lanna- respondí volviendo a la conversación- Lanna Shine- dije presentándome por segunda vez.
Te doy la bienvenida a nuestro escuadrón aéreo, no como participante, pero si como invitada, espero que guardes nuestros nombres y nuestro aspecto como el mayor de tus secretos, porque si nos delatas, no verás un nuevo amanecer.- expresó con seriedad, asentí comprendiendo, en ese lugar sucedía algo, algo grave, y yo había ido directa a uno de los bandos en activo, al parecer Max, quiero decir, el capitán Anthony, vio que había entendido la gravedad de la situación y me sonrió para luego girarse a Garret y amenazarle- luego hablaré contigo.

Tras eso él también desapareció en el cielo y volví a quedarme sola con mi salvador, no sabía como agradecerle, aun no había hablado con el, y no sabía si quería, debía asumir demasiadas cosas en poco tiempo y tenía la cabeza embotada y saturada de información. Cerré los ojos respirando el aire fresco que me helaba las mejillas, era puro, mucho más puro que cualquier aire que se pudiese aspirar en la tierra, aunque tal vez seguía estando en la tierra. Lo cierto es que tenía cientos de preguntas saltando en mi cabeza; dónde estaba yo; dónde estaban mis hermanas, Max y Devian; cómo podía localizarlos; qué era lo que sucedía en ese lugar; quien era Evelyn, la chica a la que supuestamente me parecía; y cómo demonios podría volver a casa. Tal vez simplemente debía hacer como en “El Mago de Oz” y chocar los talones tres veces, deseando con fuerza regresar, o tal vez solo estuviese durmiendo, y en unos segundos me despertase y comprobase que todo era un sueño, o una pesadilla, es más, incluso intenté abrir los ojos y pensar en abrirlos; como dicen que hay que hacer para despertar; pero no funcionó; me pellizqué la mano y por desgracia sentí dolor, no era un sueño. Lancé un suspiro y observé la lejanía, el sol de la tarde empezaba a dar paso a un atardecer de tonos azules y verdes, si, azules y verdes, para mezclarse con morados y rosas, me sentía envuelta en una hermosa aurora boreal que cubría todo el cielo y, por reflejo, el mar.
Subimos despacio de altura y llegamos a las luces, las alas del pájaro, que hasta entonces habían sido de un hermoso color blanco con una pequeña mancha marrón al principio de sus plumas se volvieron de un brillante azul marino moteado de verde eléctrico, extendí la mano al cielo, y me sorprendí, la luz podía palparse; era como una corriente eléctrica, suave y agradable que proporcionaba vitalidad, era como acariciar un arco iris, bajé la mano y me la acerqué al pecho, estaba cálida, y brillaba en tonos morados. Miré al horizonte mientras descendíamos poco a poco y una aldea apareció entre las nubes, era bastante grande, y se veía nueva, bueno, nueva para lo que parecía el lugar, se asemejaba a una aldea medieval, todo eran casas bajas con tejados a dos aguas, con la luz de ese curioso atardecer parecían de una enorme variedad de colores, parecía magia, no obstante, a medida que nos acercábamos para descender vi que eran de madera, algunas de piedra, y otras ya comenzaban a usar algo similar al cemento, las calles eran estrechas, excepto las 4 principales, que se encontraban en una plaza circular en el centro de la ciudad; esta era grande, mucho, lo bastante como para permitir que el grupo de aves aterrizase; Garret, manejando a su montura con suavidad, descendió planeando para, poco a poco, posarse en tierra y descender con brío y agilidad del pájaro. Yo, por mi parte, me quedé mirando mí alrededor, el cruce era inmenso, a un lado había un pozo del que una mujer sacaba agua, una fuente de mármol blanco de la que las madres sacaban a sus hijos, molestas porque se habían mojado, las ventanas no tenían cristal alguno, eran como las que salían en las película, de esas que tienen dos puertas que se abren hacia fuera y una pequeña jardinera en el exterior. Pude ver que solo en esa especie de rotonda había un gran número de plantas, árboles, parterres de flores, arbustos, y el aire olía a lavanda.

Tan centrada estaba observando lo que me rodeaba que cuando vino un golpe por mi izquierda no pude reaccionar y caí directa a tierra, afortunadamente solo me hice rasguños, pero aun así me levanté enfadada ignorando las manos de Garret y de Ma… Anthony, que habían estado hablando al lado del, como en ese momento lograba confirmar, águila, miré quien podía ser, y no me sorprendió ver a Ame… Gortia, que lío de nombres llevaba por favor…, al lado izquierdo, me sacudí la falda mirandola con desprecio y me limité a ignorarla, apenas había hablado con ella, pero me sacaba de mis casillas. Mi ropa, a causa del fuerte viento al que había estado sometida en mi caída, se había roto, mi piel estaba cortada y yo agotada, y no solo eso, mi uniforme destacaba, la ropa que llevaba la gente de la aldea parecía sacada de un videojuego, era una extraña mezcla entre ropa medieval y moderna, las armas podían ser desde espadas, arcos y ballestas a pistolas, como la que llevaban tanto Gortia como Anthony a la espalda. Di una bocanada de aire y me acerqué a Garret que acariciaba el pico de su pájaro:

M… oye- comenté tocando el cuello del ave- gracias… gracias por salvarme- dije sin saber como hacerlo, no estaba acostumbrada a que me ayudasen, mucho menos a como comportarme después- y… bueno, si… si puedes decirme donde estoy… me iré y no molestaré más.
No has de agradecérmelo- contestó girándose a mirarme con un suspiro- yo creo que es normal que, si ves a alguien a punto de morir y puedes evitarlo, hacerlo- explicó como si le hablase a una niña- y en cuanto a lo de molestar… no molestas, desde que el capitán te aceptó, eres nuestra invitada, así que esta noche la pasarás aquí y cuando tengas claro que quieres hacer podrás marcharte. ¿De a cuerdo?- me propuso como contra oferta, no supe que responder, ya había hecho bastante por mi, y no quería meterme en medio de su guerra, pero por otra parte tampoco tenía donde ir, y antes de largarme necesitaba saber un poco de la geografía del lugar.
Si- terminé por responder.
Pues vamos a guardar a Silver y luego buscaremos algo para que te cambies, lo que llevas destaca bastante.- bueno, al menos había entendido algo bien sin ayuda, mi ropa en ese sitio no valía.

Nos dirigimos a un establo inmenso, las enormes vigas de madera parecieron gruñir al abrirse la puerta y los animales del interior alzaron la cabeza para observarnos con desgana. La parte de delante estaba destinada a los caballos, unos caballos preciosos y de cabello lustroso, pero de colores infinitos, los había naranjas, verdes, azules, rojos,… los pájaros, en cambio, si eran razas de pájaros bien definidas, había desde agapornis y periquitos a gorriones y petirrojos, podía ver todo tipo de razas, excepto águilas, la única águila iba andando a mi lado, acercándose para hacerme cosquillas con las plumas cada poco rato y logrando que durante unos instantes me olvidase de mis preocupaciones. Ya al final del establo Garret metió dentro de un cubículo a Silver y anudó su pata a un poste, comenzó a limpiar sus plumas con una toalla suave y luego con un cubo le dio pienso, mientras tanto, yo me había sentado sobre unos cubos de paja para observar sus movimientos, nunca había visto como se cuidaba a un pájaro, jamás había tenido mascotas. Algo golpeó con suavizada mi hombro y al girar la cabeza vi un halcón precioso que me miraba curioso, la verdad, me daba algo de miedo, aunque era precioso tenía un pico afilado, imaginaba que estaría amaestrado, pero aun así… intenté obviar su pico y sus garras y me atreví a acariciarle la cabeza, soltó un pequeño gorjeo y su plumaje se infló haciendo que soltase un amago de risa:

Esa es Zanna, no suelen gustarle las personas, fue difícil de amaestrar, y aun no tiene nadie que la guíe porque rara vez deja que se le acerquen, pero no es violenta, tranquila- dijo sonriéndome mientras se secaba las manos con un trapo y se acercaba a mi, que había cogido confianza y le tocaba el pico y el cuello a… Zanna, había dicho, ¿verdad?
Es preciosa- contesté mientras mis dedos se hundían en su plumaje, la halcón estaba muy tranquila, por lo que mi temor había remitido en su mayoría.
Si lo es- dijo sin acercarse- pero como quien se le acerque le caiga mal, le muerde, mira- se puso a mi lado y Zanna le dio un pequeño picotazo en la mano alejándolo de ella- yo no le gusto, y eso que fue quien cuido su huevo y la amaestro- me contó sacudiendo la mano con cara algo dolorida logrando que sonriese- Vamos, si quieres puedes venir luego, pero por ahora es mejor que te consigamos ropa y te curemos los rasguños.
Si- le respondí con una pequeña sonrisa despidiéndome del ave. Y corriendo a la salida dónde Garret ya sostenía la puerta. Al salir me cubrió con una capa marrón que anudó con fuerza
Por el momento ponte esto, si te ven con esa ropa llamarás la atención, y no nos interesa.

Asentí y le seguí entre las callejuelas, no se cuantas veces giramos hasta llegar a una especie de taberna de fachada blanca, y escalones que llevaban a la puerta, el cartel que la anunciaba rezaba “Shadow knight” mientras se balanceaba con una suave brisa y las bisagras protestaban por falta de aceite. La puerta se abrió con un tintineo dejando salir a un hombre con armadura roja que protestaba y gritaba improperios con aspecto enfadado, cuando desapareció por una de las calles entramos en la taberna y nos recibió una sartén que por poco no nos da en la cabeza, afortunadamente nos agachamos antes de que eso sucediese:

¡Lárgate!- escuché que gritaba la mujer desde detrás de la barra con un vestido de mesera- ¡No queremos escoria en nuestro bar! ¿Verdad cariño?- preguntó hacia la cocina recibiendo un gruñido sordo como respuesta.
¡Kara! Relájate que soy yo- protestó Garret cogiendo la sartén del suelo y acercándose a la barra.
Perdona Garret- dijo saliendo de la barra secando un vaso en el mandil y sonriendo- he tenido un encontronazo con… ya sabes quienes, pero bueno ¿qué me traes hoy, o es que quieres algo?- dijo alzando la vista y plantando la mirada en mi.

Se quedó petrificada, el aire pareció tensarse y el tiempo detenerse, el vaso resbaló de sus manos y el sonido sordo que hizo al romperse se disolvió en el aire, la mujer pareció palidecer, su piel helarse, sus labios temblar y los ojos se encharcaron mientras plantaba la mirada en mi rostro, no me atrevía a moverme, observé a Garret con el rabillo del ojo y le vi con la cabeza gacha al tiempo que murmuraba una maldición, de nuevo fijé mi mirada en la señora, sus labios habían tomado movimiento y sus ojos morados brillaron un instante, parecía murmurar un nombre, el nombre, Evelyn, se la veía silabear, ¿quién debía ser Evelyn? Al parecer era alguien importante para esta gente, pero la situación me incomodaba, y no quería dar falsas esperanzas a la mujer, que no solo parecía buena sino que también mostraba esperanza y sufrimiento, por lo que di un paso al centro de la sala rompiendo el aura que se había creado y con voz firme y sin titubear me presenté:

Hola, mi nombre es Lanna, Lanna Shine, encantada de conocerla- extendí la mano esperando que me devolviese el gesto, pero no respondió, simplemente dio un suspiro bajo la vista y sonrió con tristeza, al ver que no reaccionaba volví a acercarme, esta vez solo nos separaba el baso roto en el suelo de madera, y aun con la mano extendida repetí- Hola, mi nombre es Lanna Shine, encantada.
Hola Lanna- dijo tomándome la mano y sonriéndome un poco- yo soy Kara, Kara Dillan, y regento esta taberna, siento el recibimiento, es solo que estoy algo cansada.- alzo la vista soltando mi mano y miró a Garret con reproche y tristeza, pero su tono no reflejaba para nada esas emociones cuando le criticó en tono guasón- Podrías haber avisado de que tenías planeado traer compañía.
No es ese tipo de compañía- exclamó Garret con una sonrisa sencilla y ojos aun tristes- La he recogido mientras caía de alguna parte del cielo y Anthony ha decidido que fuese una invitada, pero necesita ropa, la que lleva es rara.

¿Rara? Una cosa es que no encajase, pero yo no la llamaría rara, era un uniforme normal y corriente de color azul… Kara se acercó pareciendo ya repuesta, pero cuando me miró la tristeza volvió a reflejarse en su mirada, pero tragando su pesar me quitó la capa y llevándosela me observó desde lejos, dio un suspiro y miró a Garret con cara de entendimiento, para luego, con una diminuta sonrisa tomarme de la mano y llevarme a un cuarto de baño, abrió un grifo y comenzó a salir agua, al parecer tenían canalizaciones, salió de allí y volvió al poco con ropa que dejó sobre una banqueta:

Ponte eso cielo, estoy segura de que será de tu talla- de nuevo esa sonrisa triste
Disculpe, no es necesario si usted se va a sentir incomoda- le dije intentando no parecer maleducada, lo cierto es que se veía apenada y sentía que de algún modo era mi culpa.
Oh, no cielo, no te preocupes- me dijo acercándose a mi- no has hecho nada malo, lo siento, es solo… que me he sorprendido, es raro ver a gente nueva por aquí- se excusó con una clara mentira, pero no iba a insistir, ni si quiera la conocía, no tenía derecho a exigir explicaciones, a demás me estaba ayudando, no podía quejarme- date un baño y póntelo, hay jabón en el segundo baldosín de abajo empezando por la izquierda, y los cepillos en el cuarto, te esperamos fuera.

Asentí mordiéndome el labio y en cuanto la puerta estuvo cerrada me apresuré a  entrar en la ducha, pero me quedé pensativa, ¿baldosín? ¿Cómo que baldosín?  ¿Es que no tenían cajones? Empecé a elucubrar, ¿en serio guardaban cosas en baldosines? ¿Y como los abría, tiraba hasta que saliesen del sitio? Di un suspiro y busqué el baldosín, era difícil distinguirlos ya que eran anchos y de color blanco puro, pero cuando di con él el espectáculo que monté no fue poco, primero tiré de el con fuerza, mucha, pero no logré más que hacerme daño, después golpeé con los puños, y tampoco se movió ni un ápice, tras otra serie de intentos fallidos poyé con suavidad la mano i presioné sin apenas fuerza, lo cierto es que la acción fue inconsciente, lo que en realidad quería era dar un golpe, pero me resbalé y acabé por abrirlo, suerte que estaba ya sentada, sino el golpe habría sido bonito. Se abrió como una pequeña puertecíta, hacia fuera y por fin logré sacar el jabón, en cuanto lo usé y estuve limpia, lo guardé y cerré la baldosa, salí y envuelta en una toalla investigué como vaciar la bañera, no tenía la típica tapa que se saca hacia fuera, estaba toda total y completamente lisa, comencé a palpar el fondo con la esperanza de que sucediese algo similar a la baldosa, hasta que vi que me equivocaba, si había una tapa, era blanca y por eso no se veía con facilidad, di un suspiro exasperado, me sentía una total inútil, pero resignada tiré de la tapa y mientras el agua fluía cogí el cepillo que, como Kara había dicho, estaba en la cuarta baldosa. En cuanto me hube desecho los nudos me vestí con rapidez, con las mallas marrones y la camisa blanca, usé el cinturón de mi falda para anudármela a la cintura ya que era algo ancha y larga, los calcetines y las botas para luego, con el lazo de mi ropa recogerme el pelo y salir del baño:

Gracias- sonreí cerrando la puerta mientras sostenía las cosas en una mano, ya me sentía mejor sin la ropa sucia y rota y con las heridas limpias, se me quedaron mirando y parecía que Kara iba a decir algo cuando, de repente una música salió del bolsillo de mi falda, ¿en serio funcionaba mi móvil? ¿Cómo era posible? Tiré las cosas al suelo y rebusqué hasta sacarlo y responder al instante- ¿Si?- pregunté nerviosa.
¡¡Tata!!- se escuchó decir a dos voces al unísono desde la otra parte de la línea.
Elise, Patrice- dije casi llorando, extremadamente aliviada- ¿Estáis bien? ¿dónde estáis? ¿Cómo puede ser que funcionen los móviles?
Si, estamos bien, pero nos separamos de Max y De cuando llegamos, pero nos llamaron y nos dijeron el nombre de la ciudad, era… De… Da… m… Dálora, eso Dálora, nosotras estamos en “Capital” y por lo visto aquí tienen algo parecido a la señal de los móviles, nos ha ayudado una chica llamada Aine Dillan, dice que podemos quedarnos ayudándola en su taberna hasta que vengas a por nosotras,¿y tu? Estás bi…- se comenzaba a perder la señal, no, por favor, quería  asegurarme de que estarían bien.
¿Elise? ¿Elise?- las había perdido, con un suspiro cerré el móvil, al menos sabía que estaban bien, parecían tranquilas, pero mi móvil se moría, no tenía batería ya- gracias al cielo que están bien…- dije abrazando el móvil, ojala hubiese llenado la batería esa noche en lugar de pensar que aguantaría.- Perdón, yo… lo siento, eran mis hermanas, me separé de ellas cuando llegué y no sabía nada de ellas.- con un suspiro aliviado recogí lo que había tirado por el suelo y me levanté con una sonrisa- ¿Dónde puedo dejar esto?
Ah… eso… sí, dame, yo te lo guardo- dijo Kara acercándose a mi y cogiéndolo de mis brazos- Me alegro de que tus hermanas estén bien- dijo pareciendo realmente contenta por mi, sígueme, te enseñaré tu cuarto para esta noche y cuando estés más descansada Garret te acompañará a buscar a tus hermanas.

Subimos unas escaleras y entramos en el primer dormitorio, era pequeño y olía a cerrado, había un enorme armario, una cama pequeña y una mesita con una lámpara de pie, cuando abrió las cortinas y la ventana una luz de tono amarillento y pálido entró junto una bocanada de aire que comenzó a limpiar el ambiente:

Una pregunta- dije pidiendo permiso antes de dar rienda suelta a mi curiosidad- ¿por qué hay armarios si guardáis las cosas en las paredes?
Nos sirven como tapadera- explicó mirándome dubitativa- si….- finalmente se decidió a explicármelo, ya que dio un suspiro y volvió a hablar tras cerrar la ventana y alejarse de ella- si hay algún ataque los armarios hacen pensar que solo nos podemos esconder ahí o bajo algún mueble, como mucho bajo el suelo, pero en realidad las paredes son nuestro refugio, aunque no todos los lugares tienen ni todos son igual de seguros, ni mucho menos todos los conocen.- empezó a hacer la cama y me acerqué a ayudarla.
Gracias- dije remetiendo las sábanas- por explicármelo y por la ropa y por ayudarme… y… bueno, por todo- sonreí mientras ponía la manta y la colcha- además, juraría que mis hermanas me han dicho que se están quedando en casa de una mujer llamada Aine Dillan, puede que algún familiar tuyo este ayudando a mis hermanas- dije bromeando.
Podría ser- respondió ella con una sonrisa dulce volviendo a la tarea- Ese es el nombre de mi hermana, tiene una taberna igual a esta en “Capital”
Entonces también he de agradecerte eso- sentencié terminando con las telas.
Bien, pues ya está, tendréis que ir a comer al bar del pueblo, hoy es el día libre y no vamos a encender los fogones grandes, así que no volváis tarde, hay toque de queda.

Salió del dormitorio y yo la seguí cerrando la puerta para una vez bajo dejarme guiar hacia el bar por Garret, la noche era fría y las calles estaban desiertas, unas luces flotaban por entre las casas, eran bolitas de luz, como luciérnagas, pero no era ningún insecto, eran simple luz, no estaba en ningún recipiente, solo… era y estaba, daba un aspecto mágico al lugar, se dejaban llevar por la brisa y difuminaban el sendero, no obstante se veía con claridad, además eran cálidas, pero no quemaban, y si lograbas coger una incluso jugaban contigo como si tuviesen vida y hacían cosquillas, cuando empezaba a acostumbrarme a verlas llegamos al bar, de él salía una potente luz y un gran barullo de gritos y risas, la gente dentro comía y bebía animada, había varios rostros que reconocía del internado, pero ahora ya había aprendido que no eran ellos, ni tenían el mismo nombre, así que me limité a entrar silenciosa mientras Garret esquivaba improperios soltados en broma y llegaba a una mesa junto a la chimenea, con nuestra llegada se iniciaron las presentaciones, mi presencia parecía crear un ambiente de pesadez, pero en cuanto abría la boca para dar una opinión o para simplemente decir mi nombre volvía a ser ligero.  Pronto la bebida achispó a más de uno y el griterío se vio cambiado por voces cantando, al parecer cada mesa cantaba una, hasta que se quedaron sin variedad, me reí por lo bajo e hice mal, ya que a una muchacha con la que había estado hablando se le ocurrió que yo, al ser extranjera, me sabría algunas diferentes, y me instó a subir a la mesa y enseñarles alguna, tanto insistió y tanto la apoyaron que terminé accediendo. Desde allí arriba se veía como un teatro lleno de gente, no quería cantar, sinceramente, nunca ha sido una predilección, pero el ambiente era de diversión, y quería unirme a él, por lo que comencé a cantar algo de los campamentos de verano de cuando era niña, aunque solo conocía el estribillo, al principio me sentí avergonzada, pero pronto todos se unieron al estribillo y logré sentarme disimuladamente mientras ellos seguían cantando. Desgraciadamente la alegría se vio interrumpida, el silencio se comenzó a extender por la sala tras el primer sonido de corneta, y el pánico cundió:

Vamos, ven- dijo Garret alarmado tirándome de la mano y haciéndome subir por unas escaleras mientras la gente se movía escondiéndose por todos lados, incluso saltando por las ventanas, justo subía el último escalón y se escuchó el brusco abrir de la puerta, rápidamente, mientras el sonido de disparos, espadazos, muebles siendo tirados y gritos se esparcía por el local entramos a una habitación y con prisa abrió una de las paredes- entra, corre- ordenó empujándome dentro y entrando él también en el diminuto espacio- shhh- señaló mientras la pared se cerraba dejando un grueso tabique entre el dormitorio y nosotros, apenas había espacio, y nuestras respiraciones agitadas me hacían temer aun más. ¿Qué estaba sucediendo? Intenté ver los ojos de Garret en esa completa oscuridad, y ese horrible silencio, tanto miedo tenía que quería llorar, pero me contuve consciente del peligro- tranquila, no va a pasar nada, solo guarda silencio- me pidió susurrándome muy, muy bajo, justo junto a mi oído abrazándome. Estaba claro que escapar de allí no sería fácil, estábamos en peligro.

Capítulo 2:

.Capítulo 2.

Asustada, guardé silencio reteniendo las lágrimas, intentaba,  tonta de mí, ver lo que sucedía al otro lado de la pared con la esperanza de que lo que pasaba fuese simplemente una broma, pero la seriedad en la voz de Garret indicaban lo contrario. Nuestras respiraciones, pesadas por los nervios y el miedo, eran lo único audible en el estrecho espacio, que además era frío y angosto, daba gracias por no tener claustrofobia. Desde abajo aun se escuchaban gritos y llantos, y aunque un lado de la pared parecía en silencio, del otro llegaban sonidos de espadas, y de improperios, órdenes gritadas con furia y gritos de dolor, lo único que no se escuchaba eran súplicas. Concentrada en los sentidos que me servían de algo en ese momento no pude evitar darme cuenta de que la piel de Garret era cálida y de que a pesar de ser delgado era musculoso, no tuve mucho más tiempo para pensar en esas cosas ya que la puerta del dormitorio se abrió de golpe y desde nuestro refugio se oían con claridad pisadas metálicas. Me tensé en el cuchitril y aguanté la respiración temiendo hacer el más mínimo sonido, mientras en el exterior se escuchaba el movimiento de pasos, el abrir y cerrar de armarios e incluso el movimiento de sábanas, al parecer no querían dejar un solo centímetro sin revisar. Unos pasos apresurados se acercaron por el pasillo, y una voz de mujer habló con rapidez:

Si ya no queda nadie incendiad el edificio.-ordenó
Si, señora- accedió el hombre al instante.

Pensando que ya se habían marchado tras escuchar sus pasos quise salir, quería escapar antes de que todo ardiese, el miedo me atenazaba la garganta y no me dejaba respirar bien, aun así seguía en silencio, tras un par de forcejeos acepté a regañadientes que Garret no me permitiría moverme todavía, tras unos segundos que se me hicieron eternos entendí el por qué, el caminar de alguien hacia la cara opuesta de donde nos encontrábamos me hizo comprender que no se habían marchado:

Vamos, por aquí- dijo separándose todo lo que podía, que no era mucho, y, lo cierto es que no se cómo, abriendo un paso hacia el lado contrario del dormitorio- esto nos llevará a “Shadow knight” tenemos que ir a ver cómo están Kara y su marido.

Pensaba que nos daríamos un buen golpe,  pero me equivocaba, el chico se conocía los pasillos a la perfección, a pesar de que no podía ver ni mi propia mano y que me pareció oír a alguna que otra rata logramos llegar sin percances y salir por una entrada en el suelo del sótano. De arriba se oían voces, y como en la taberna, pasos metálicos, también estaban aquí, la madera crujió con las fuertes pisadas de los soldados:
¿Qué hacemos?- le pregunté en un susurro, la verdad es que ya me picaba la mosca de estar metida en medio de todo y no saber nada.
Yo voy a buscarlos, tu espera escondida en el pasillo subterráneo- ordenó saltando fuera y subiendo las escaleras tras coger una espada de la pared.


Al principio hice caso, como había hecho siempre con todo, pero al poco empecé a preocuparme y no pude aguantar el seguir a la espera, salí despacio, temiendo ver a los culpables de los ataques y tras, como Garret, coger una espada, subí al piso superior.
Este estaba destrozado, y los caballeros de armadura roja seguían destrozándolo todo.

¡¡Hey!! ¡Aquí hay una!- grito un tipo grande tomándome por el cuello de la camisa.
¡¡Suéltame!!- protesté removiéndome desde el aire, me empezaba a ahogar por culpa de la camisa, escondí la cabeza dentro de la camisa y me quedé colgando de las mangas, la camisa, que al parecer tenía la tela desgastada cedió rompiéndose y eso me permitió escapar.

Corrí al piso de arriba sin detenerme y dando bandazos con la espada, cuando me golpeé con algo blando, abrí los ojos asustada y vi a Gortia en las escaleras:

Hola, conejita- me dijo con una sonrisa tétrica- veo que aun eres más paliducha bajo la ropa- comentó haciendo que me tapase el torso, al romperse la camisa solo quedaba la ropa interior, pero lógicamente me preocupaba más escapar de allí y encontrar a Kara, su marido, aunque no sabía quien era, y a Garret, que ser pudorosa- esta es mía- exclamó alzando la voz haciendo que los demás se retirasen dejando un circulo, al que me vi empujada, en el entro de la habitación.
¿Qué haces Gortia?- pregunté confusa- deberíamos buscar a Garret y a Kara y escapar- dije en un susurro sin lograr comprender nada y escuchando la risa irónica de Gortia
¿Garret y Kara? Ellos están condenados, ¿es que no lo entiendes?- preguntó apuntándome con su espada- yo no estoy de vuestra parte.
¿Les has traicionado?- pregunté alzando mi arma para defenderme- ¿cómo has podido?
Porque yo nunca he estado de su parte.

Con esa frase puso fin a la charla y se abalanzó sobre mí, paré su estocada como pude, jamás había hecho esgrima ni mucho menos cogido una espada tan pesada, me limité a esquivar, podía no tener tanta fuerza, pero al menos era más ágil. Me moví a un lado para alejarme de su filo cortando, sin darme cuenta, una de las correas de su peto, que se cayó quedando colgando de un solo brazo, soltó un alarido de protesta y ahí vi mi oportunidad.

¿Qué pasa? ¿Es que no hay armaduras de tu talla?- a pesar de que eran sus compañeros se rieron con la pulla, y ella miró a su alrededor desconcertada, yo por mi parte alcé mi hierro con dificultad y lancé una estocada tras otra sin tener ni idea de lo que hacía, mientras ella esquivaba tambaleante. ”Logró recuperarse y devolverme el ataque con una nueva furia, estaba roja de rabia y el sudor le caía a chorretones, cuando se detuvo, cansada, aproveché para respirar yo también, el pelo se me pegaba a la espalda y el sudor me impedía ver bien al caer por los ojos, me quemaba la garganta y no sentía los brazos, el momento en que los músculos dolían ya había pasado, a esas altura ni siquiera los sentía. Si teníamos que seguir con fuerza bruta me sería imposible vencer, ya me había hecho varios cortes superficiales en la tripa y los brazos, aunque ella no estaba mejor, su ropa estaba hecha jirones a causa de mi florete y se le pegaba a causa de los hilos de sangre que surtían de las heridas. Volví a lanzarme a por ella, esta vez por arriba, cuando frenó mi ataque miré la cara de Gortia que había logrado reducir mi altura cambiando las tornas del ataque, intentando evitar su pútrido aliento giré la cara y logré ver que en la pared había un trofeo de caza, era la cabeza de lo que parecía ser una pantera marrón, y se me ocurrió una estupidez, me deshice de su peso y la toreé dando la vuelta, estando de espadas a la pared la hice creer que me atemorizaba y mientras los que nos rodeaban se apartaron me vi acorralada en la pared, alcé la espada y logré descolgar la cabeza, que sin duda fue de ayuda, primero boqueó un golpe y cuando sacó la hoja corrí y se la puse en la cabeza, aunque no salí indemne, me llevé un corte leve en la cintura, pero su espada cayó y aproveché para lanzarla lejos, y le doblé un brazo hacia atrás, gracias defensa personal, amenazando poniendo la espada en el cuello empecé a retirarme”- Atrás, como alguien se me acerque esta no lo cuenta- estaba asustada, no quería hacer eso, no quería hacerle daño.

Noté a alguien en mi espalda que me rodeaba y cogía mi espada, asustada me tensé cogiendo el brazo de la chica con mas fuerza logrando que soltase un alarido, iba a disculparme, pero tenía demasiado miedo y tampoco habría servido para dejarles clara una convicción que no tenía, solté la espada con miedo y tomé el puñal que la persona que me había encerrado, llevaba a un lado de la cadera y que se me clavaba y se lo puse en la espalda a Gortia, el hombre que tenía detrás agachó la cabeza hasta mi oído y  susurró:

Tranquila morena,  ve hacia abajo, yo me ocupó de sacar la basura- ese “morena” me hizo relajar los músculos al tiempo que la melena pelirroja que se encontraba a mi frente se crispaba.

Me hice a un lado, y me alejé poco a poco mirando a mí alrededor y abrí la puerta del sótano, porque si antes se habían reído de ella cuando había soltado mi pulla les había importado tanto su vida como para no moverse cuando la amenacé, había algo que no cuadraba, bueno, en realidad, no cuadraba nada e iba a pedir explicaciones. Cuando estuve dentro me escondí tras la puerta y al instante entró Garret aun amenazando a Gortia, con un cruce de miradas y a un asentimiento suyo, empujó a la chica y yo cerré la puerta y la bloqueé con una escoba, rápidamente bajamos las escaleras cogiendo armas en nuestra carrera y volvimos al pasadizo, no paramos de correr hasta que creímos estar lo bastante lejos de la posada y fue únicamente porque necesitaba respirar, me doblé sobre las rodillas y cogí aire mientras Garret también respirando con rapidez comenzó a acercarse, me puse recta y solté una larga bocanada, para cuando quise darme cuenta estaba acorralada entre la pared y el chico, que me miraba con seriedad y enfado:

¿Es que acaso te has vuelto loca?- preguntó claramente enfadado- podrías haber muerto, ¿acaso eres una suicida o una loca?- no lo era, pero no me atrevía a contestarle, los nervios seguían a flor de piel y mis fuerzas se desvanecían poco a poco haciendo que me temblasen las piernas, no sabía de dónde había sacado las fuerzas para enfrentarme  a los de allí arriba- Esto no es un juego, es peligroso, arriesgamos la vida, tu no sabes nada de todo esto, ¿qué te crees que hacías ahí arriba con una espada?
Yo… yo…- ¿yo qué? Si tenía razón, no sabía nada, ¿por qué me había metido en ese berenjenal?- no bajabais, me preocupé, y… bueno, os debía una, me habéis ayudado a pesar de no conocerme y… pensé que podía ayudar, pe… perdona….- estaba temblando, ¿la había fastidiado? ¿les había puesto en más peligro? Definitivamente había hecho mal saliendo y ya no solo eso, además me estaba congelando, y me sentía culpable.
O… oye… no llores, que al final has ayudado- me pidió Garret nervioso, ¿llorando? No sabía que estaba llorando- perdona por gritarte, es solo que te has puesto en peligro y… después de haberte salvado no me ha hecho gracia que te hirieses y… de… de verdad, perdona…- le miré sin entender parecía nervioso, se movía como si no supiese que hacer,  incluso se le cayeron las armas que llevaba y se agachó a recogerlas estando de los nervios. Me agaché para ayudarlo a recoger y me entró la risa.
Pe… perdona, no tendría que reírme, pero…- no pude continuar, me doblé de la risa y ya no hubo forma de parar, me tiró algo por encima.
Ponte la chaqueta, te congelarás- comentó al levantarse y girándose.

Cierto, aun llevaba la camisa rota, desaté el cinturón, subí el roto hasta el pecho y tras engancharlo en la ropa interior y atarlo de bajo con el cinturón me puse la chaqueta, recogí las espadas y nos pusimos en marcha hasta llegar a los establos, allí Kara y un hombre que parecía un armario esperaban ensillando cuatro aves:

Rápido, subid a los pájaros y pongámonos en marcha, no tardarán en llegar.- me acerqué a la halcón, ¿la íbamos a dejar allí?.
¿Vamos a dejarla aquí?- pregunté acariciándole el pico.
No, los vamos a soltar, pero a ella… no sabemos como le irá, nació en cautiverio.
Yo iré en ella- dije quitando una de las sillas de la percha de la que colgaban y montándola con premura, esgrima no, pero de equitación si sabía algo, me monté con rapidez. Al mirar a los demás, que también estaban ya en sus monturas volví a ver esa cara entristecida, pero esta vez la decisión ganó la batalla y salimos corriendo hacia el lado opuesto por el que se llegaba a un acantilado.
¡Vamos!- gritó el hombre rubio alzando el vuelo con un loro gris.

A este le siguió su esposa con un pequeño ruiseñor de colores grises y claros, luego Garret con su águila y finalmente yo que sin querer mirar dejé que Zanna se lanzase al vacío mientras yo me sostenía con fuerza y cerraba los ojos. Al poco comencé a sentir el movimiento de sus alas y me atreví a abrir los ojos, estaba volando, sola, respiré girando la cabeza para mirar el acantilado, los pájaros salían volando los caballos corrían y el fuego se extendía por la ciudad mientras nosotros escapábamos.

Lanna, vamos a darte una lección extra rápida de vuelo- llamó mi atención Kara situándose a mi lado- para girar a la izquierda así- comentó mostrándome como giraba las muñecas i tirando de la brida hacia el lado contrario- a la derecha así- repitió el movimiento anterior hacia el lado contrario- para subir hacia tira hacia ti echándote hacia atrás, para bajar te apoyas en su cuello y para frenar tiras hacia ti con suavidad, inténtalo.

Hice caso a sus consejos y aunque de poco no caigo logré manejarlo más o menos rápido, al menos ya sabía hacer lo básico, tuve bastante suerte, en uno de los giros me quedé boca bajo, no me caí de milagro pero las risas que provoqué aliviaron la tensión del momento.  Aprovechando que nos habíamos alejado pensé que era el momento de pedir explicaciones:

Ya que me he metido en esto de cabeza-Garret se rió.
Y tanta cabeza, como que le has puesto a Gortia la de un rapsodeo en mitad de un duelo- soltó una carcajada dejando estupefactos a Kara y su marido.
¿Duelo? ¿Te has metido en un duelo? ¿Es que sabes luchar?- preguntó la mujer.
No, no tengo ni idea, pero tuve suerte supongo- dije intentando volver a redirigir la conversación- en serio, por favor, después de todo esto creo que merezco una explicación.- pedí seria y con un suspiro el hombre rubio levantó la cabeza y comenzó a hablar.
Hace años este lugar era pacífico, y prospero, todo el reino presumía de ser el más avanzado, el que tenía más recursos, pero la reina Victoria murió en extrañas circunstancias y su hermano, un hombre codicioso y egoísta pasó al trono, desde ese día las cosas solo fueron a peor, las cosechas disminuyeron, los tributos subieron, los castigos fueron más duros y la vida insostenible, unos cuantos partidarios de la reina descubrieron que tenía descendencia, eso dio esperanzas al pueblo, y se formó una resistencia al principio se localizaba solo en pequeñas localidades, pero a medida que la noticia se extendía también lo hacía el movimiento, nos pasamos mucho tiempo buscando al o a la descendiente, pero la noticia también llegó a oídos del rey y empezó a perseguir a los jóvenes que se había calculado debían tener la edad del heredero.
¿Cómo sabréis quien es?- pregunté metida en la historia.
Tiene una marca en la nuca, una pequeña estrella.- dijo Kara.
Entonces… ¿os persiguen porque sois miembros de la resistencia?- pregunté, juraría que en el internado había alguien con esa marca, pero no sabía quien era, y dudaba que fuese esa persona aun que estuviese en lo cierto.
No, nosotros no somos parte de la resistencia, bueno, Garret si, pero nosotros no, nosotros… nosotros criamos a la niña, a la heredera, los primeros años de vida- me quedé estupefacta entonces ellos debían saber que había sido de la pequeña.
Y… ¿dónde está? Quiero decir, que… bueno, ¿debéis saber algo de ella, no es así?- pregunté esperanzada, si lo sabían la cosa era sencilla.
No, no lo sabemos, la mandamos a… a otro lado con nuestra hija, que en ese entonces tenía a penas 5 años, pero quería cuidar de su reina, y…- parecía apunto de llorar…
Lanna- me llamó Garret- ven, yo te lo explicaré.- dijo haciéndome una señal con la mano que yo obedecí, ni Kara ni su marido, de quien seguía sin saber el nombre, parecían preparados para hablar- Cuando tu caíste, sabíamos perfectamente de dónde venías, nosotros conocemos tu mundo, y algunos de los vuestros conocen el nuestro, ese fue el caso de Lylith, era su hija, la querían con locura, y la mandaron junto a Ámbar a tu mundo, se comunicaron con sus dobles y las mandaron para que ellos las cuidaran, pero Lylith no soportó el viaje y murió al poco, fue entonces cuando perdimos la comunicación con vosotros, y la pista de Ámbar. – Me contó con gravedad- No todos podemos ir entre ambos mundos y hay muy pocos portales que funcionen todavía, algunos solo sirven para hablar y otros ni siquiera para eso, solo quienes tengan una conexión fuerte con el otro lado pueden activarlos y… bueno, sabemos poco más, lo siento, no deberías haberte metido en esto.- se disculpó con la mirada perdida.
Tienes razón, no debería haberme metido en todo esto- dije asintiendo sin darme cuenta de que Garret se hundía en su asiento- pero ya estoy dentro de esta lucha, y no se como volver, así que hasta que lo descubra ayudaré en lo que pueda, al fin y al cabo, te debo mi vida, dos, puede que tres veces ya- terminé de hablar con una pequeña sonrisa.
No eres como me imaginaba- confesó regalándome una media sonrisa, con la que la mía se ensanchó.
¿Estarán los demás bien?- pregunté recordando el barullo del bar preocupada.
Si, no te preocupes, Anthony tenía un plan de huida, cada uno tenía un sitio asignado, por eso nos movimos tan rápido, no creo que haya habido demasiadas bajas.- respondió confiado.
Y… ¿que haréis con… con Gortia?
No lo se, ya sospechábamos de ella pero no teníamos pruebas, ahora… informaré a Anthony y el que se dirija a los altos mandos, Ray sabrá que hacer.
¿Ray?- pregunté dudando
Si, es un alto cargo de la rebelión, era criado de la reina y es el primo de Anthony, se llevan como el perro y el gato, pero creo que en el fondo se aprecian.

Tras esto el vuelo siguió en silencio, la noche era tranquila y el cielo se veía despejado, comencé a cabecear, de sueño, y Zanna dio un bandazo perdiendo el control que me hizo reaccionar y volver a prestar atención, no se veía tierra cerca, y suponía que debíamos ir a algún lugar seguro o escondido, cuando pregunté tras este incidente me dijeron que bajaríamos a descansar en pocos minutos, a lo que asentí sin mediar palabra. Efectivamente, en lo que creo que fueron 15 minutos vi a lo lejos un par de islas cubiertas por espesos bosques y comenzamos a descender, todos aterrizaron con suavidad, excepto yo, que por mi inexperiencia terminé colgando en la rama de un árbol del que me costó bajar. Una vez en tierra tuvimos que caminar varios minutos entre árboles inmensos y gigantescas flores, que lejos de parecerme bonitas me atemorizaban como prácticamente todo lo que había en ese lugar, para finalmente llegar a una pequeña cabaña de madera que parecía abandonada. Entramos despacio y Kara encendió unas lámparas de aceite.

No es muy grande, pero valdrá para descansar, hay un baño, y camas para dormir,-se excusó Kara- y en el armario aun debe haber ropa para que puedas ponerte una camisa como toca, es vieja de cuando yo tendría unos 15 años- así que esa había sido su casa- pero era bastante más grande que tu, no se si me entiendes- rió un poco mientras abría las ventanas y luego me hizo pasar al baño tirándome unas vendas, unas creas y un montón de ropa.

Tras ducharme, vendarme y vestirme salí, y entró Garret, no es que hubiese tardado mucho, pero en ese cuarto de hora habían puesto a asar algo similar a un faisán y las camas estaban echas, me senté esperando a que alguien hablase, mientras pensaba cual sería mi siguiente paso, primero tenía que lograr que mis hermanas, Dévian y Max regresasen, al menos ellos, así que debía reunirme con ellos, pero me había comprometido a ayudar. Tal vez Garret también estaba dispuesto a ayudarme a mí. En eso estaba pensando cuando me pasaron un muslo de lo que estaban asando, tras darle las gracias nos fuimos a acostar, solo había dos camas, así que me tumbé en el suelo, del que me vi levantada en bolandas en mitad de la noche, pero tan cansada estaba que no podía ni abrir los ojos. Así que en cuanto volví a sentir una superficie, esa vez mullida, bajo mi cuerpo me volví a reunir con Morfeo. ¿Qué sería lo siguiente que vería? ¿Cuánto tardaría en volver a ver a Elise y Patrice?


Última edición por kamo364 el Mar 11 Feb 2014, 21:06, editado 2 veces

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Re: Vientos del Norte

Mensaje  Jarry el Mar 11 Feb 2014, 08:06

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Re: Vientos del Norte

Mensaje  lameth el Mar 11 Feb 2014, 08:33

Mi opinión:

- La historia engancha, a pesar de ser recurrida en este tipo de cuentos siempre saber qué pasa
- Guay como desarrolla los personajes, enseguida "los conoces" o crees conocerlos
- Me ha gustado
- Quiero más!

Mi crítica (espero que tu chica lo entienda como crítica constructiva Wink ):

- Se pierde un poco en las descripciones, incluso cuando la narrativa debería ser más ágil y frenética en las situaciones de acción (el escenario, la caída)
- Faltan puntos para reposar la frase


PD: no entiendo una mierda de literatura, así que lo que yo diga vale un pimiento xDDD

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Re: Vientos del Norte

Mensaje  kamo364 el Mar 11 Feb 2014, 20:51

Subido el segundo capítulo; mi chica agradece tus críticas y dice que se lo currará para corregir/mejorar todo aquello!

Que dise el jarry del sábado? Qué pasa el sábadu?

EDIT: Hotia ara lo acabo de ver xD Pos me gustaría musho, pero los sábados por la mañana impossibol, el curre manda xD

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Re: Vientos del Norte

Mensaje  lameth el Mar 11 Feb 2014, 23:09

Gracias por el segundo!!

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Re: Vientos del Norte

Mensaje  damianibafer el Vie 14 Feb 2014, 15:44

Esta muy bien, es divertido y raro, eso siempre es bueno. :3

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"They say there's no such place... as Paradise. Even if you search to the ends of the Earth, there's nothing there.No matter how far you walk, it's always the same road. It just goes on and on. But, in spite of that... Why am I so driven to find it? A voice calls to me... It says, "Search for Paradise."
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Re: Vientos del Norte

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